Tolerancia: un camino hacia la paz

Ab. JUAN JOSÉ HIDALGO, y,  

Ab. Martha Soledad Villacis

Para tratar este tema, es importar responder las siguientes preguntas: ¿Qué es la tolerancia? , ¿Cuáles son sus ventajas? Y ¿Cómo fundamenta la paz social y la democracia?

Tolerancia se refiere a la acción y efecto de tolerar, como tal, la tolerancia se basa en el respeto hacia lo otro o lo que es diferente de lo propio, por lo tanto, esta definición del valor medio tolerancia se identifica con la de otro valor: la empatía que es una cualidad de la postura de Centro,  y puede manifestarse como un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir, o como el hecho de soportar o aguantar a alguien o algo.

La tolerancia es un valor moral que implica el respeto íntegro hacia el otro, hacia sus ideas, prácticas o creencias, independientemente de que choquen o sean diferentes de las nuestras.

En este sentido, la tolerancia es también el reconocimiento de las diferencias inherentes a la naturaleza humana, a la diversidad de las culturas, las religiones o las maneras de ser o de actuar.

Por ello, la tolerancia es una actitud de centro fundamental para la vida en sociedad. Una persona tolerante puede aceptar opiniones o comportamientos diferentes a los establecidos por su entorno social o por sus principios morales. Este tipo de tolerancia se llama tolerancia social.Una epidemia de intolerancia, que se evidencia muchas veces por ideologías de sectores excluyente del resto,  transforma las comunidades y constituye un difícil problema en la sociedad.

LA UNESCO: ha subrayado que: “la tolerancia es un componente fundamental del respeto de los derechos humanos y para el logro de la paz”. En su forma más simple y básica, la tolerancia consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad. Los modernos valores políticos y sociales que dieron origen a las actuales pautas internacionales en materia de derechos humanos, se expresaron por primera vez como una exhortación a la tolerancia, conceptuada como elemento fundamental para mantener el orden social.

DIAGNÓSTICO DE LA TOLERACIA Y DESCRIPCIÓN:

La tolerancia no es un fin, sino un MEDIO. Es la calidad esencial mínima de las relaciones sociales que permite descartar la violencia y la coerción. Sin tolerancia, la paz no es posible. Con tolerancia es posible hacer realidad numerosas posibilidades humanas y sociales. En particular la evolución de una cultura de paz.

La intolerancia y el ciclo de la violencia

La intolerancia tiene su origen en la creencia de que el grupo, sistema de creencias o modo de vida propio es superior al de los demás. La intolerancia puede tener consecuencias muy diversas, desde la simple falta de civismo o desafección hacia otros hasta complejos sistemas sociales como el apartheid o la destrucción intencionada de un pueblo en un acto de genocidio. Todas esas actitudes tienen su origen en la negación del valor fundamental de la persona humana.

Así, el objetivo primordial de la educación para la tolerancia es la apreciación y el respeto hacia la dignidad humana y la integridad de todas las personas. En esto reside el valor esencial de toda teoría de los derechos humanos y de las pautas internacionales en la materia. Ese objetivo es el principal motor de los esfuerzos para lograr la paz, es la fuente de inspiración de las formas democráticas de gobierno, y es la antítesis de la intolerancia.

La intolerancia es un síntoma que puede acarrear una peligrosa enfermedad social: la violencia. La violencia es una patología que requiere la movilización de todos los esfuerzos posibles para proteger la salud y el bienestar de la sociedad. La tolerancia es la “medicina preventiva” en forma de educación permanente para la paz, los derechos humanos y la democracia.

CLASES DE TOLERANCIA:

–    Tolerancia Social

–    Tolerancia Civil

–    Tolerancia y progreso

–    Tolerancia Política

–    Tolerancia Religiosa

–    Tolerancia Cultural

–    Tolerancia Étnica

–    Tolerancia Individual

SÍNTOMAS DE INTOLERANCIA:

Manera de hablar: Denigrar y utilizar un lenguaje despectivo o exclusivista que desvaloriza, degrada y deshumaniza a grupos culturales, raciales, nacionales o sexuales. Negar el derecho a usar una lengua.

Tipificación mediante estereotipos:Describir a todos los miembros de un grupo caracterizándolos con los mismos atributos, generalmente negativos.

Burlas (ejemplo Buylling):Poner de relieve determinados comportamientos, atributos y características de personas para ridiculizarlos o como insulto.

Prejuicios:Juzgar fundamentándose en generalizaciones y estereotipos negativos y no en hechos reales o en comportamientos específicos de un individuo o grupo.

Acusación a víctimas propiciatorias: Culpar de acontecimientos traumáticos o problemas sociales a determinado grupo.

Discriminación:Privar de beneficios y excluir de actividades sociales basándose principalmente en prejuicios.

Ostracismo:Comportarse como si el otro no estuviera presente o no existiera. Negarse a hablar o a reconocer a otros o a sus culturas (llegando incluso al etnocidio).

Hostigamiento:Comportarse deliberadamente con objeto de intimidar y degradar a otros, frecuentemente con la intención de excluirlos de la comunidad, organización o grupo.

Profanación y degradación:Deteriorar símbolos o estructuras religiosos o culturales para desvalorizar y ridiculizar las creencias e identidades de aquellos para quienes esas estructuras y símbolos son significativos.


Intimidación:Valerse de una capacidad física superior o del hecho de ser más numerosos para humillar a otros o privarles de sus bienes o de su situación.

Expulsión:Expulsar o denegar oficialmente o por la fuerza el derecho a acceder o permanecer en un lugar, grupo social, profesión, o lugar en que haya actividades del grupo, particularmente cuando de ello depende la supervivencia: por ejemplo, el lugar de trabajo, la vivienda, etc.

Exclusión:Denegar la posibilidad de satisfacer necesidades básicas y/o de participar plenamente en la sociedad o en determinadas actividadescomunales.


Segregación:Imponer la separación de personas de distinta raza, religión o sexo, generalmente en perjuicio de un grupo (como en el caso del apartheid).

Represión:Impedir por la fuerza el disfrute de los derechos humanos.

Destrucción:Practicar el confinamiento, los malos tratos, la expulsión fuera del área en que se obtiene la subsistencia, los ataques armados y los asesinatos (hasta el extremo del genocidio).

Algunas formas graves de intolerancia:

Sexismo: Políticas y comportamientos que excluyen a las mujeres de una plena participación en la sociedad y del disfrute de todos los derechos humanos; atribuido al supuesto de que los hombres son humanamente superiores a las mujeres. Aquí también se incluye la exclusión por temas de identidad de género.

Racismo:Negación de derechos humanos por razones de raza; justificado con la afirmación de que algunos grupos raciales son superiores a otros.

Etnocentrismo:Apartamiento por razones de cultura o de lengua; justificado con la idea de que existen distintos grados de valía y de “adelanto” entre culturas.

Antisemitismo:Actitudes y comportamientos de prejuicio, discriminación y persecución perpetradas contra judíos.

Nacionalismo o Regionalismo:Creencia de que determinada nación es superior y tiene derechos sobre otras.

Fascismo:Creencia de que el Estado no debe tolerar el disentimiento o la diversidad y de que tiene autoridad para controlar las vidas de los ciudadanos.


Xenofobia:Aprensión y aversión hacia los extranjeros y personas de otras culturas. Creencia de que el “extranjero” perjudicará a la sociedad.

Imperialismo:Dominación de una persona o personas por otra, para controlar el patrimonio y los recursos de los dominados.


Explotación:Utilización del tiempo y el trabajo de las personas sin una remuneración justa; utilización imprudente y excesiva de los recursos y del entorno natural.

Represión religiosa: Imposición de una religión concreta o de sus valores y prácticas, y privilegio de los miembros de esa religión respecto de otros, alegando que la religión impuesta es la única interpretación auténtica de la verdad religiosa o espiritual.

LA VIOLENCIA: UNA HERRAMIENTA POLÍTICA EQUIVOCADA

La violencia como mecanismo legitimador para alcanzar o defender una postura o ideología política genera graves resultados en la psiquis colectiva, produciendo sentimientos tales como: incertidumbre, odio, ira, inestabilidad, deshonestidad, inseguridad, temor, etc.; es decir,  todos aquellos que en general impiden un normal desempeño en la interrelación de los ciudadanos, generando así lo que en criminología se conoce como: VIOLENCIA ESTATALVIOLENCIA INSTITUCIONALVIOLENCIA SOCIAL Y VIOLENCIA INDIVIDUAL.

La violencia afecta a las personas, impidiendo la generación de riqueza, limitando la educación, fomentando el regionalismo, la desconfianza mutua, en fin, construyendo toda clase de muros que impiden el progreso social y económico, destruyendo toda posibilidad de PAZ SOCIAL

Para entender la importancia y la necesidad de la construcción de La Paz Social, hay que considerar que estos procesos de legitimación y deslegitimación mediando la violencia política  son en sí actos de agresión social, pues al ser político el “discurso de odio” nos envuelve a todos los que los escuchamos o a los cuales está dirigido. 

Al contrario en un conflicto social, normalmente los valores morales y sociales inhiben las acciones violentas, por lo que es de esperar que los grupos que emplean la violencia como medio de acción política la legitimen necesariamente recurriendo a una estrategia discursiva que contenga la deslegitimación del adversario.

Kelman y Hamilton (1989) han identificado tres procesos sociales que facilitan la participación de las personas en acciones violentas: cuando las acciones son explícitamente ordenadas y aprobadas por las autoridades legítimas (autorización), cuando las acciones se transforman en rutina como parte de acciones programadas tanto a nivel individual como organizacional (rutinización), y cuando excluyen al objetivo de estas acciones como miembro o actor moral de la comunidad (deshumanización). 

Es claro y definitivo que en el “discurso del odio” se verifica:

A) Hace imposible el establecimiento de una verdadera y real PAZ SOCIAL (NOS HACE INTOLERANTES);

B)Deshumaniza a su público, impidiendo la creación de acuerdos verdaderos en beneficios de todos, sobre todo aquellos que aseguren una vida en equidad y justicia;

C) Genera más violencia (Intolerancia) de todas las formas posibles, es decir, un efecto replicador; y,

D)Transmite anti valores a los ciudadanos así como que se identifique al vocero como un inmoral, es decir, aunque ha sido recurrente este tipo de discurso solo puede traer obscuridad y falta de progreso.

“La Declaración y Programa de acción sobre una Cultura de Paz”, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en octubre de 1999, que en su Art. 1 define cultura de paz como un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en el respeto a la vida, el fin de la violencia,…el respeto pleno a los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados…el respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y libertades fundamentales; el compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos; los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones presentes y futuras; el respeto y fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres; el respeto y fomento de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información…”

Una CULTURA DE PAZ CIUDADANA, que pone en primer plano los derechos humanos, el rechazo a la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia, todo lo que la política debe de ser.

En resumen, lo que se promueve es:

Tolerancia: un camino hacia la paz”, pretendiendo con esto hacer consciencia de qué es la tolerancia, para qué sirve como “valor medio” para alcanzar otros fines, como el progreso, la paz, la justicia, la equidad, entre otros y generar una cultura de paz.

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