UNA NUEVA CRIMINOLOGÍA PARA LA PAZ

No hay nada más seguro que la seguridad que da la PAZ

Y tú quién intentas entender la justicia, ¿cómo la entenderás a menos que veas a todos los actos con toda luz? Sólo  entonces sabrás que los erigidos y los caídos son sólo un hombre de pie en el crepúsculo entre la noche de su pigmeo-mismo y el día de su dios-mismo, Y que la piedra angular del templo no es más alta que la piedra más baja de sus cimientos”.

Kalil Gibran

1.- JUSTIFICACIÓN

Se nos ha hecho pensar que la delincuencia se va a disminuir con el aumento de penas, con la inclusión de nuevos tipos penales, equipando mejor a las fuerzas de seguridad (policías, militares, guardias de seguridad) aumentando el número de fiscalías, juzgados penales o construyendo más cárceles, se ha pensado de igual manera que los espacios privados y públicos deben estar enrejados, con cámaras de seguridad, con puestos de guardianías en cada esquina, con el aumento del control tales como radares, patrulleros, mejores armas, en fin, un sinnúmero de medidas de control social estatal y privadas que lo único que han generado es un ciudadano con menos libertad, ya que, está cada vez está más vigilado y por supuesto más controlado, donde dicho ciudadano solo pierde frente a la igualdad jurídica entre él y el Estado, y como si fuera poco, sin verdadera libertad interior pues cada vez tiene más miedo a un mitificado delincuente por los políticos y los medios de comunicación.

En cuanto al discurso con respecto al fenómeno social delincuencia, cada vez es más “politiquero” que realista, la modernidad nos ha dejado con la secuela de que sólo el Estado y sus políticos deben (por que le hemos dado ese poder) resolver este problema; en ese contexto, por un lado se condena a la pobreza y la falta de igualdad de las personas, la poca posibilidad de tener asistencia sanitaria, acceso a la educación, hablan de justicia social y la necesidad de acabar con las desigualdades. Pero, por otra parte esos mismos políticos (Estado) creen necesario endurecer las penas, encarcelar a los consumidores, llenar las cárceles y aunque estén llenas encarcelar más gente, el discurso también se ha nutrido de la seguridad ciudadana entendida en la práctica como hacer todo lo que sea necesario para detener al delincuente, no importa el fin de la pena, o, que no la tenga porque está en espera de un proceso, lo importante es que este preso.

Los intereses de la policía muchas veces reñidas con la realidad social no solo que impiden una visión seria o al menos una investigación del tema, debo decir, que nunca hay dinero para la investigación, esos recursos deben ser dirigidos para más policías, mas balas, más armas. Todo lo dicho converge en un “populismo penal” muy conveniente para los políticos (Estado) y en general para todo aquel incapaz de encontrar soluciones reales a los problemas sociales, y es que, no hay mejor distracción que una guerra para hacernos olvidar de la promesa incumplida, por eso la guerra a la delincuencia, guerra al narcotráfico, guerra, guerra y más guerras, todas quedan inconclusas y porque no decirlo perdidas en muchas ocasiones.

En cuanto al derecho ¿qué se puede decir?, la norma jurídica, la administración de justicia, esa esperanza del ciudadano indoctrinado en que otro puede y debe resolverle el problema por la garantía de la existencia de una ley (que muchas veces son muy jurídicas pero muy poco legítimas como apresar a una mujer que aborta luego de haber sido violada), normas frías que en no muy pocas ocasiones atiborran, por así decirlo, el sistema de justicia penal haciendo de los procesos expedientes eternos, de juicios largos, desgastado, con demasiada carga laboral para necesidades urgentes, re victimizando, en fin una justicia que se espera, que llega en ocasiones y en muchas otras no.

Pese a ser evidente el problema que si creas más tipos penales o endureces sus penas el sistema colapsa, los jurista (de los cuales soy uno) seguimos hablando de garantías, del debido proceso, de la función de la pena, del derecho del penado, de la víctima, y de la necesidad de legitimar por medio de reformas a los códigos penales la inclusión de nuevas formas de ir a la cárcel, de observar al ciudadano, de limitar su libertad, pero sin evaluar las consecuencias, como que en la cárceles hay hacinamiento y están llenas de necesidades, con familias destruidas, con hambre y extremada violencia, por eso, toda jerga jurídica y la efectividad de la administración de la justicia proclamada en grandes y clarísimos discursos para justificar la punición terminan, siendo esos mismos discursos, en la práctica en realidades muy sombrías. Y es que, por más “garantizado” que estuviese un procesado antes de recibir una pena, la línea de legalidad y transparencia se destruye si esa pena se cumple en un lugar donde todos los derechos humanos (incluidos los del preso) se incumplen, la línea inter criminal e inter jurídica se confunden si los derechos humanos son negados por parte del estado. 

Ante esta situación el conflicto termina en violencia, desde la estructural hasta la individual, los problemas reales que produce delincuencia no se resuelven, pues lo que importa es apresar no prevenir (no confundir con la prevención situacional que está diseñada para apresar también).

¿Cómo se previene entonces aquellos problemas sociales que producen delincuentes y delincuencia? es necesario entender que debemos empezar a cuestionar lo establecido, que el rumbo que la humanidad ha tomado para abordar este problema solo ha creado estereotipos, marginados y lo que es peor un ambiente de guerra no declarada pero si muy bien expuesta, con el Estado a la cabeza y su arma principal: la coerción, los ciudadanos con miedo y con menos libertades, con enorme cantidades de leyes punitivas no propias de estados democráticos sino de policías, y con guetos urbanos y desigualdades enormes, en conclusión países sin guerras pero con ausencia de paz.

Para el jurista y reconocido criminólogo Eugenio Zaffaroni, la Criminología no puede entenderse sin que su objeto de estudio aborde las relaciones de poder, como se puede ver en mis líneas anteriores concuerdo con él y agrego que ni el derecho (en especial los humanos y el penal) ni la propia criminología deben legitimar el exceso de punición, las garantías de los procesos sociales y jurídicos deben y están obligadas a hacer precisamente lo contrario: limitarlo, para tener sociedades horizontales donde el goce de los derechos humanos sean plenamente ejercidos.

En la misma línea Zaffaroni nos dice “que la ciencia criminológica como un saber o conjunto de conocimientos que nos permite explicar cómo operan los controles sociales punitivos de nuestro margen periférico, que conductas y actitudes promueven, qué efectos provocan y cómo se los encubre en cuanto ello sea necesario o útil para proyectar alternativas a las soluciones punitivas alternativas menos violentas que las existentes y más adecuadas al progreso social”, al igual que Zaffaroni considero que existe un ejercicio del poder selectivo, que la violencia se reproduce, que existe un condicionamiento de mayores conductas lesivas, que al menos en los sistemas de justicia latinoamericanos existen una terrible corrupción institucional (hecho que certifico por propia experiencia en el ejercicio de mi profesión en Ecuador y de la cual he decidido por principios morales y éticos no seguir ejerciendo), la verticalización social y la destrucción de las relaciones horizontales o comunitarias, concuerdo en deslegitimar el sistema penal, este se ha convertido en una guerra, es un “hecho de poder real”, que no podemos hablar de paz sin que la garantía de la mínima intervención estatal sea una realidad. Mi pensamiento es que la “pena” es una violencia en todo el significado de la palabra y que es hora de llenar este vacío desde la ciencia para la paz. 

Para ir concluyendo con la justificación y los motivos de este ensayo, explico que voy a intentar investigar el desarrollo de una nueva corriente criminológica sostenida epistemológicamente desde la interdisciplinaridad de la ciencia para la paz, abordando la problemática desde el enfoque de la paz imperfecta que como indica Francisco A. Muñoz:  “pretende reconocer la paz como una realidad dinámica, procesual e inacabada”. ​La intención es delinear una línea de prevención pacifica del fenómeno criminal desde un enfoque comunitario, usando las herramientas de la cultura de paz, noviolencia, los derechos humanos, la otredad y la educación para la paz, ¿Por qué espero que sea posible? Simplemente porque la propia  criminología tiene esa capacidad al ser una ciencia interdisciplinaria que unida a lo desarrollado por las ciencias de la paz podría arrojar excelentes resultados cambiando quizás el conflicto actual.

He aprendido que mientras más complejo es el conflicto más beneficiosas serán las soluciones al mismo, tanto en lo público como en los social y lo privado, estoy convencido de que una “criminología para la paz” aportará para que el derecho no solo sea como “un conjunto de normas para regulación de la vida en sociedad” sino para que luego de aquella regulación  “retorne la paz y consecuentemente la armonía social” y con ella las soluciones necesarias a las verdaderas causas de la criminalidad y la delincuencia. Considero que este Máster me está formando –por así decirlo – para desarrollar la capacidad para transformar la realidad (poder) injusta, cruel y violenta por una donde prevalezca el empoderamiento pacífico y con este conocimiento generar comunidades de principios y virtudes para la paz, donde la criminalidad sea la excepción y no la regla. 

2.- OBJETO DE ESTUDIO.-

El objeto de estudio es poder determinar si es factible o no la creación de una nueva corriente criminológica que he denominado por ahora “criminología para la paz”, como alternativa práctica para la realización de programas pacíficos de prevención del delito, la ejecución de la pena o en ciertos casos prescindir de la misma, la cual estaría construida por herramientas propias de la ciencia criminológica, con aquellos aspectos científicos e interdisciplinarios de la ciencia para la paz, particularmente, la cultura de paz, los derechos humanos, los valores para la paz, la educación para la paz, la justicia comunitaria, la otredad y la noviolencia.

3.-METODOLOGÍA:

La pregunta: ¿Se puede crear una criminología para la paz con la finalidad de prevenir pacíficamente los delitos?

El problema se va a abordar por medio de la comparación de teorías criminológicas acerca del crimen, el criminal, la criminalidad, en particular aquellas de carácter críticas y psicosociocriminologicas, establecer si estas teorías han contribuido a entender o agravar el problema social delincuencial y el conflicto social, triangulando las mismas con lo que el derecho penal fundamenta jurídicamente como la necesidad de la protección de bienes jurídicos y la justificación de la pena pero siempre desde el saber criminológico; por último, a la cabeza de ese triángulo se irá desarrollando la posibilidad o no de la creación de una nueva corriente criminológica construida desde lo ya trabajado por las ciencias antes indicadas y la disciplinas de la ciencia para la paz, particularmente, la  educación en valores para la paz, la otredad, la cultura de paz, los derechos humanos y el desarrollo comunitario, para la creación de programas de prevención pacifica de la delincuencia. Por lo antes descrito, la investigación es inductiva-cualitativa y por su finalidad aplicada, por lo que se desea mejorar y solucionar un problema actual, las herramientas que se utilizaran es la investigación documental y las entrevistas a expertos  criminólogos, abogados, psicólogos e investigadores para la paz.

4.- OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN.-

4.1. OBJETIVO GENERAL:

Crear una nueva corriente criminológica denominada “criminología para la paz” con el objetivo de prevenir pacíficamente los conflictos sociales que producen la  delincuencia y la criminalidad.

4.2. OBJETIVOS ESPECIFICOS:

4.2.1.- Demostrar que el conflicto social de la criminalidad y la delincuencia pueden ser examinados y tratados con aplicación de los conocimientos de las ciencias para la paz.

4.2.2.- Demostrar que una criminología para paz, puede desarrollar modelos ciudadanos alternativos para enfrentar las causas de la criminalidad desde las propias comunidades generando una cultura de paz y bajar los índices delictivos.

5.- MARCO TEÓRICO REFERENCIAL.-

Para la elaboración de esta investigación vamos a empezar delimitando los conceptos de criminología con el objeto de verificar como ha ido evolucionando a través del tiempo y como ha influenciado en el tratamiento de la criminalidad y la delincuencia, luego nos centraremos en aquellas de carácter psicosociocrimonologicas y conductistas que se desarrollaron principalmente a partir de la primera mitad del siglo veinte, estas teorías, desde sus orígenes se han centrado en la conducta observable y en hacer un estudio empírico con el objetivo de controlar y predecir la conducta, estas teorías son de dos clases:

a) las de condicionamiento clásico que en a groso modo explican la asociación de estímulos y respuestas contigua, y b) las de condicionamiento instrumental y operante, que a diferencia de la otras luego de conocer el resultado del estímulo busca aplicar reforzadores (inhibidores)  a la conducta antisocial.

Dentro de estas teorías condicionantes y conductistas la que más podría darnos luces sobre la explicación del porqué un individuo delinque y como lo estimula el entorno para ese propósito es la Teoría Vicaria de Albert Bandura, como el indica “…la agresión se aprende a través de proceso llamado comportamiento modelado”, a su vez él propone que existen mecanismos cognitivos que explican el por qué alguien se comporta de forma antisocial incluso sabiendo claramente los presupuestos de lo que es “correcto, moral o ético” estos mecanismos se dividen en ocho y permite el desplazamiento de o los inhibidores internos por justificaciones construidas previamente.

Revisaremos la “Teorías de Asociación Diferencial” de Edwin Sutherland para explicar la delincuencia de altas esferas (delitos de cuellos blanco) y no solo como producto de la pobreza. “Valores y Sociedad” de Emile Durkheim quien considera que el crimen es una parte normal de toda sociedad como deficiencias en las estructuras sociales legítimas y da pautas para el surgimiento de otro tipo de organización o estructura que satisfacen necesidades que las legítimas no pueden. La “Teoría Sub-Culturales de la Delincuencia Juvenil” de Albert Cohen, quien habla al igual de Durkheim de una anomia moral como debilitamiento de la norma y los valores en el constreñimiento de la conducta. Otra fuente de gran importancia es la “Teoría Social y Anomia Social” de Robert K. Merton quien explica el fenómeno criminal entre la conmoción entre el sistema social y el sistema cultural como el empujo de conductas “innovadoras”.

Particularmente  para el estudio es necesario analizar la ejecución de un programa de “Cultura de Paz Ciudadana” realizado en la ciudad de Bogotá, Colombia que arrojó importantes resultados en la disminución de la criminalidad y otras conductas antisociales y en la ejecución de actitudes colaborativas y cívicas de los ciudadanos, este programa fue puesto en marcha a mediados de la década de los noventa, se fundamenta de dos investigaciones similares pero aplicativamente distintas que son “el divorcio de la ley, la moral y la cultura” y “la armonización de la ley, la moral y la cultura” todo esto se desarrolló en los periodos en que ejerció las funciones el sociólogo Antanas Mockus, esto demuestra que con cambios en las políticas públicas se puede fomentar a los individuos a inhibirse de conductas impropias y delictivas sin tener la necesidad de incurrir en la limitación de nuestros derechos democráticos, excesos de punición o peor limitación y control de nuestras libertades.

Volveremos al campo Criminológico esta vez a la Critica, haciendo especial enfoque en lo que Eugenio Zaffaroni explica como criminalización primaria  y la criminalización secundaria que es la acción de violencia estructurada entre las agencias de control formal y la selección de una minoría de delincuentes, esto también nos ayudará a entender lo necesario que es cambiar el enfoque criminológico para ayudar a prevenir estas injusticias sociales en nuestros sistemas legislativos, judiciales y penales.

Analizaremos también la Cultura de Paz propuesta por la Unesco, particularmente Resolución 53/243 de la ONU y El Manifiesto para una Cultura de Paz y No Violencia del año 2000, nos centraremos en el estudio de los valores para la generar conciencia y hacer viable la Paz.

También dentro de los archivos de la Unesco parece necesario hacer un análisis de la declaración de la Tolerancia como valor medio para erradicar los síntomas de intolerancia en especial la xenofobia, el racismo, el machismo, los prejuicios, la discriminación, la exclusión y la segregación entre otras terribles formas de violencia. Sobre este mismo tópico ahondaremos en lo escrito por Michael Walzer en su Tratado sobre la Tolerancia.

En el campo ya de las ciencias para la paz nos serviremos de los estudios de Jhon Galtung y sus estudios de la sobre violencia poniendo énfasis en la violencia estructural y cultural y sus conceptos acerca de la paz.

En cuanto al marco de las definiciones de paz por la cual se puede desarrollar este trabajo tratare de ajustar el objetivo del mismo en los conceptos de paz imperfecta de Francisco A. Muñoz, ya que en definitiva aunque exista un sistema penal y jurídico el fenómeno criminal siempre es inacabado pretendiendo con la propuesta tratar las dinámicas sociales conflictivas en transformaciones pacificas a través de la prevención pacífica.

Retomando la Criminología analizaremos un nuevo enfoque denominada Criminología Pacificadora que surge como una forma de comprender el crimen y la justicia partir de una colección de ensayos editada en 1991 por Pepinsky y Quinney titulada “Criminology as Peacemaking”, trataremos de indagar si esta propuesta es similar a la nuestra o se ajusta a la realidad latinoamericana.

Para efectos de análisis de prevención de delitos mediante la pacificación sin duda alguna nos interesa como marco teórico y práctico los valores básicos para la paz sobre lo cual ya existe un trabajo realizado por  Francisco A. Muñoz y Beatriz Molina Rueda. En la misma línea ética analizaremos las propuestas de Victoria Camps y Salvador Giner contenidas en el libro Ética del Civismo. Aprovechare las aportaciones de Adela Cortina en su libro El Quehacer Ético. En el campo del Género es necesario para la construcción de esta criminología para la paz la ética del cuidado de Carol Gilligan.

Para el campo de estudios es indispensable la concepción de la otredad, esto lo vamos a analizar desde el punto de vista propuesto por Octavio Paz  que “sitúa el análisis del problema de la otredad en el centro de sus reflexiones y sugiere los medios mediante los cuales el hombre, especialmente su contemporáneo, puede enfrentar esta fuente de angustia y resolver los conflictos que trae consigo mediante el diálogo con el otro”.

Desde el punto de vista del desarrollo comunitario es apropiado si estamos en la meta de la creación de una nueva corriente criminológica investigar el campo de la filosofía moral comunitaria o comunitarios, en especial porque  tratamos de demostrar que la criminología no es una bandera de lucha para fortalecer planes privados o públicos de seguridad con tintes económicos o fines políticos, así Antonio García-Pablos de Molina nos explica. “…la  comunidad no es un espacio-temporal, sino un escenario concreto, real, histórico, cuya mediación da sentido y traza coordenadas fundamentales en el suceso criminal. No cabe, pues comprender el problema criminal prescindiendo de la comunidad”, por eso es indispensable entender el desarrollo comunitario para dentro y junto a la comunidad empoderar planes pacíficos de prevención de delitos desde la Criminología para la paz propuesta.

También analizaremos las propuesta de David Adams en su libro “Cultura de Paz: Una Utopía Posible, acerca del papel de los gobiernos locales (ciudades, pueblos y provincias) para cultivar una cultura de paz como aporte para el desarrollo de la criminología para la paz.

Por último nutriremos a la propuesta de la criminología para la paz con la filosofía de Gandhi y la no violencia, nos interesa su artículo “La doctrina de la espada” y el perdón como contrapuesta a la violencia y su renuncia al derecho a castigar, por supuesto de la filosofía Gandhiana  el Ahimsa y Satyagraha, su lucha noviolenta, a lo que sumaremos el pensamiento de León Tolstoi y de los movimientos cuáqueros y acta de la declaración de “No Resistir el Mal haciendo el Mal”. En cuanto a personajes históricos sin duda algunos formaran parte de esta nueva rama de ciencia para la paz, como la lucha por los derechos civiles de Martin Luther King y Nelson Mandela.

6.- Resultado Esperados:

El primer resultado esperado es la formación de la una nueva corriente criminológica para la paz, tratando de nutrir la criminología con lo desarrollado en el campo de la investigación para la paz y crear programas de prevención pacíficos de delitos.

Segundo, generar una nueva fuente de estudios para la paz desde el campo de la criminología lo cual es necesario ya que la delincuencia y el fenómeno criminal es un campo de conflicto permanente y universal.

Tercero, de poder demostrarse que se puede crear una nueva teoría criminológica para la paz, este estudio serviría de base para la generación de políticas públicas de prevención de delitos y procesos de pacificación, así como la realización de manuales de desarrollo comunitario en donde se prime la convivencia basados en valores para la paz y la generación de una cultura de paz comunitaria.

Cuarto, generar programas carcelarios alternativos en especial en adolescentes infractores para indagar las motivaciones antisociales y mediante mecanismos educativos afianzar sus inhibidores culturales, morales y éticos y así evitar la reincidencia, algo similar se podría realizar en cárceles de adultos.

Quinto, formar líderes comunitarios y empoderarlos de herramientas para la paz aplicables a los problemas concretos de sus comunidades y tener la capacidad de transformar los conflictos en oportunidades de construcciones pacíficas.

7.- BIBILOGRAFIA:

1.- Francisco A. Muñoz y Beatriz Molina Rueda, Colección Eirene, Editorial Universidad de Granada (2014).

2.- El Quehacer Etico. GUIA PARA LA EDUCACION MORAL, ADELA CORTINA ORTS;  Editorial Santillana (1996).

3.- Teoría de Conflictos de Johan Galtung, Por Percy Calderón Concha.Revista de Paz y Conflictos, ISSN: 1988-7221. Instituto para Paz y los Conflictos, Universidad de Granada:

 https://www.ugr.es/~revpaz/tesinas/DEA_Percy_Calderon.htmlHYPERLINK “https://www.ugr.es/~revpaz/tesinas/DEA_Percy_Calderon.html%C9tica”Ética

4.- Ética del cuidado y ética de la justicia en la teoría moral de Carol Gilligan: Ana Fascioli -UDELA-

5.- David Buil-Gil: ¿Qué es la criminología? Una aproximación a su ontología, función y desarrollo, Mayo 2016

https://www.researchgate.net/publication/323167625_Que_es_la_criminologia_Una_aproximacion_a_su_ontologia_funcion_y_desarrollo

6.- Editorial, La ética en el proceso de paz, Alfonso Llano Escobar, S.J., Revista Javeriana, Pontificia Universidad Javeriana, página

7.- Editorial, La ética en el proceso de paz,Alfonso Llano Escobar, S.J., Revista Javeriana, Pontificia Universidad Javeriana, página 6

8.- POLÍTICAS PÚBLICAS DE PREVENCIÓN DE DELITO, Edgardo Torres López, , revista electrónica “Contribuciones a las Ciencias Sociales, editor: Juan Carlos M. Coll (CV) JISSN: 1988-7833

http://www.eumed.net/rev/cccss/06/etl.htm

9.- D. Light, S. Keller y C. Calhoun, SOCIOLOGÍA, McGraw-Hill 1992: 1998.

10.- Armonizar ley, moral y cultura, Cultura ciudadana, prioridad de gobierno con resultados en prevención y control de violencia en Bogotá, 1995-1997*, Antanas Mockus, Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia, Ex-Alcalde Mayor de Santa Fe de Bogotá, D.C.

http://www.institutodeestudiosurbanos.info/dmdocuments/cendocieu/coleccion_digital/Cultura_Ciudadana/Armonizar_Ley_Moral-Mockus_%20Antanas.pdf

11.-Teoría Cognitiva social de la conducta moral y de la delictiva, Eugenio Garrido, Carmen Herrero,  Jaume Masip,  Universidad de Salamanca (2005)

12.- Mechanisms of Moral Disengagement. Tomado de Bandura, A. (1999). Moral disengagement in the perpetration of inhumanities.Personalityandsocial psychologyreview, 3 (3), 193-209.

13.- Manual del Derecho Penal. Parte General. Zaffaroni, Eugenio Raúl; Alagia, Alejandro; Slokar, Alejandro , Editorial Sociedad Anonima Editora. Buenos Aires, 2011.

14.- Manual de Civismos, Victoria Camps y Salvador Giner. Editorial Ariel.

15.- Mathama Gandhi, Politica de la Noviolencia, Edición Rubén Campos Palarea, Colección Clásicos del Pensamiento Crítico. (2008)

16.- David Adams, Cultura de Paz: Una Utopía Posible, Editorial  Herder.Eugemio Zaffaroni: Criminología: Aproximación desde un magen, Editorial Temis. (2014).

16.- Tratado de Criminología: Antonio García-Pablos de Molina. Editorial: Tirant lo Blanch (2014).

17.- Eugenio Zaffaroni: Criminología, Aproximación desde una margen. Editorial: Temis. (2003)

Colaborar con la causa

Ayúdanos a mantener este sitio funcionando y expandiendo información de gran importancia y de interés para toda la humanidad, además con la aportación seguiremos promoviendo la paz en todos los aspectos de la vida humana y no humana. De antemano de agradecemos la ayuda.

€2,00

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s