LA CULTURA DE PAZ COMO RESPUESTA A LA VIOLENCIA CULTURAL Y SÍMBOLICA PRODUCIDA POR EL FENOMENO DENOMINADO “POPULISMO PENAL O POPULIMOS PUNITIVO

Por: Juan José Hidalgo Huerta

Hay que tener cuidado porque no es verdad que los castigos más crueles consigan algún efectivo. A medida que los castigos son más crueles, los hombres se endurecen y para que una pena obtenga su efecto basta, y esto es necesario tenerlo presente, que el mal sea superior al bien que sale del delito”.

Cesar Beccaria

  1. INTRODUCCIÓN

Si bien es cierto en este Máster de Cultura de Paz, Educación, Conflictos y Derechos Humanos hemos estudiado mucho acerca de los conflictos como oportunidad de hacer las paces, de las guerras y su clasificación, de derechos humanos en especial el humanitario en el campo de los conflictos bélicos, de la historia de la Investigación para la Paz, entre otras muchas disciplinas, pero me causa preocupación dos cosas que a manera de critica “amistosa” no hemos visto, la primera, la criminalidad: domestica, organizada, social, ocasional, eventual, intrafamiliar, etc., sin duda su existencia es un hecho que no debe obviarse pues deja más de dos millones[1] de personas afectadas por año como resultado de violencia directa (asesinatos, homicidios, lesiones, feminicidios, etc.) y, además, es el fenómeno violento que más profundas heridas deja en los tejidos sociales –entre otras cosas por la cantidad de muertos a nivel mundial- y cuantiosas pérdidas económicas, hecho que altera la paz y que sirve de germinadora de más hechos, formas y sistemas de interrelación violentas, por eso sugiero que las ciencias para la paz tome en consideración este tema, aunque parezca que son asuntos de la criminología, derecho o política, lo cierto es que la transdiciplinaridad de la ciencias para la paz y lo desarrollado hasta el momento debería ser canalizado a resolver problemas concretos como lo es el fenómeno criminal, es una cuestión de sensibilidad saber cómo se puede resolver algo que genera muertos, destrucción y menos paz.

Segundo, aunque como Penalista y Criminólogo me apasionaría estudiar la problemática descrita en el párrafo anterior, sé que es muy extenso y quizás en un futuro podría dedicarme a aportar más de lo que se ha hecho desde las ciencias para la paz –un doctorado-,sin embargo, pretender hacerlo desde este ensayo sería poco realista y demasiado ambicioso, he mencionado el fenómeno delincuencia con el objetivo de mostrar que es una temática penetrante y que altera a millones de personas al día, como un fenómeno social que debe ser prioridad para aquellos que nos interesa la paz pero que no ha sido tomado en consideración lo suficiente.

En todo caso, este preludio lo que quiere es demostrar que existe una violencia directa sobre la vida de las personas en todas partes del mundo pero que la misma es consecuencia o, para ser más preciso tiene como un conductor dos fenómenos aún peores, la violencia ejercida por las estructuras de poder o violencia estructural y la violencia cultural aquella que crea un marco legitimador para la alteración de la paz, comprimiendo lo dicho, nos vamos a concentrar desde la óptica de las ciencias para la paz y la criminología a demostrar que los discursos políticos, acciones de poder y creación de una “cultura de guerra” promovida por los actores políticos están por un lado deslegitimando las soluciones pacificas al fenómeno delincuencial y con esto lograr ocultar cierta incapacidad para resolver los conflictos sociales intubadores de la criminalidad, y por otro lado, una violencia selectiva y universal en los estados donde se produce una política de “gobernar a través del delito[2] o lo que se conoce vulgarmente como “populismo penal”, en este último elemento vamos a concentrar nuestros esfuerzos pues sin duda alguna, el poder político cuando es gobierno y cuando ejerce un estado policial destruye la democracia y es productora y generadora de los tres tipos de violencia antes descritas, además, es donde considero que la paz directa, la paz neutra y la cultura de paz podrían tener mayores efectos sobre el poder y desde esta ubicación tener la capacidad para cambiar las cosas.

Nos concentraremos en el poder ya que este tiene la capacidad de ser de mayor  destrucción o de mayor  beneficios a la sociedad, en todo caso, debemos tener claro, que si es el poder el que ejerce la violencia tiene una afectación en todos los aspectos de un estado, aquí es donde la paz neutra nos ayudaría a neutralizar los simbolismos que este tipo de populismo penal usa para exacerbar el quebrantamiento de la paz y desconocer los derechos humanos y  producir más violencia.

  1. Diagnostico del Problema:

“Si vis pacem para pacem”[3] considero que debe ser el primer desafío que los pacificadores –como me denomino-  y que los estudios para la paz deben de trazar como camino para resolver uno de los mayores problemas de la humanidad: la delincuencia, y sí ese debe ser el camino, esto es, hacer entender a las autoridades y poderes políticos que ejercen el poder en los estados que resolver las causas que conllevan a la criminalidad de forma pacífica es el único camino, habremos cumplido un gran cometido; los resultados académicos e investigaciones para la paz deben y están obligadas a tener una aplicación práctica y es acercándonos a las autoridades estatales y políticas es que los descubrimientos y esfuerzos podrán dar resultados a la mayor cantidad de personas posibles.

Como lo anterior no ha ocurrido aún, nuestros políticos en especial los Latinoamericanos y los Anglosajones han adoptado el principio contrario a la paz ellos prefieren: “Si vis pacem, para bellum” «Si quieres la paz, prepara la guerra»[4], a lo que sumado a su incapacidad de resolver los asuntos que fraguan la delincuencia han optado por un discurso y acciones extremadamente violentas (sumado a acciones de poder y en muchos casos violación a los derechos humanos) como mecanismos para afrontar el problema, es así que oímos que la criminalidad es un “tumor”, “cáncer”,  una “lacra” una “epidemia social”, “una amenaza”, “nos son seres humanos son engendros”, podemos evidenciar ya el simbolismo de hacer semejanzas de dolor extremo para delimitar el problema y apologías de terror creando en la población una aptitud de temor y hostilidad sobre el asunto, en este primer diagnostico, ya vemos el primer indicio de un malicioso simbolismo y violencia estructural y cultural para justificar en una primera fase un discurso punitivo.

La segunda fase es el de la proclamación, como vimos el carácter simbólico de la descripción del problema social es tan fuerte, pues no debemos olvidar que es la autoridad quien la define así y al tener esa fuente su réplica y valor en cuanto a la verdad descriptiva tiende a tener credibilidad por la mayor parte de la sociedad, es  por eso que las respuestas deben ser de igual magnitud por eso se sugieren términos de política criminal como: “Intervención Quirúrgica a la Delincuencia”, “Tolerancia Cero” (que se traduce como entendimiento de las causas cero), “Mano Dura contra el Crimen”, “La ley y el Orden o “La ley es La ley”, “Duro con la delincuencia”, “O ellos o nosotros”, “Basta de Bestias”, entre otras irrazonables nomenclaturas, todas ellas se traducen, en que por el bien de la seguridad se van a tener que tomar acciones de violencia contra los ciudadanos y limitar a los derechos humanos; aquí nuevamente vemos la “mitificación” de una situación para justificar políticas públicas que alteran la paz y los derechos humanos, es decir, violencia estructural, simbólica, cultura y directa, pues el discurso político repetido muchas veces genera pauta y hábitos de comportamientos social.

Y por último, la tercera parte de este diagnostico, son las “consecuencias violentas”, estos es:  la violaciones o relativización de los derechos humanos[5], sociedades verticales en donde priman los estados-policiales, aumento desproporcionado de las penas, militarización de las calles y mayor uso de la fuerza, inflación de  nuevos tipos penales donde todo problema social se criminaliza, mayor gasto de seguridad en detrimento de salud, medicinas, educación, aumentando el número de fiscalías, juzgados penales lo que satura los sistemas de justicia pues los ponen a resolver asuntos no propios del Derecho Penal, construcción de más cárceles, excesivo control de los espacios privados y públicos, vigilancia con cámaras de seguridad, ubicación de puestos de guardianías en cada esquina, radares, patrulleros, mayor cantidad de armas, en fin, un sinnúmero de medidas de control social, estatal y privadas que lo único que han generado es un ciudadano con menos libertad, ya que, cada vez está más vigilado y por supuesto más controlado, donde dicho ciudadano solo pierde frente a la igualdad jurídica entre él y el Estado, y como si fuera poco, sin verdadera libertad interior pues cada vez tiene más miedo al “monstro” (cosificado en la imaginación social al delincuente, que por no ser humano se le hace de todo), que es delincuente descrito por los políticos y los medios de comunicación que justifican la limitación de la libertad, los derechos humanos y la paz en detrimento de la democracia y los estados sociales de derecho.

Para reafirmar lo expuesto y su gravedad cito un extracto del informe anual del año 2017 de la Organización Hunan Wright Wacht en donde se lee: “Los derechos humanos existen para proteger a las personas de los abusos y el desamparo de los gobiernos. Los derechos limitan lo que un Estado puede hacer e imponen obligaciones con respecto a cómo debe actuar. No obstante, en la actualidad, una nueva generación de populistas está malogrando estas garantías. Pretendiendo hablar en nombre del “pueblo”, consideran a los derechos un impedimento para lo que ellos entienden como la voluntad de la mayoría, un obstáculo superfluo que se interpone a la defensa de la nación frente a las amenazas y los males que supuestamente se ciernen sobre ella. En lugar de aceptar que los derechos protegen a todas las personas, los populistas privilegian los intereses declarados de la mayoría y alientan a la población a adoptar la peligrosa creencia de que ellos mismos nunca necesitarán hacer valer sus derechos frente a un gobierno avasallante que afirma estar actuando en su nombre[6]. (Las cursivas, las negrillas y subrayado es mío)

 “El populismo” generalmente es una denominación que se utiliza para designar una serie de prácticas políticas que consisten en el establecimiento de una relación directa – sin la mediación de instituciones políticas representativa, entre las masas y un líder político, en la mayoría de las veces carismático, en consecuencia, el populismo habla en nombre del pueblo y utiliza por no decir manipula la voluntad popular para en este caso presionar sin una disquisición adecuada por medios democráticos la adopción de medidas punitivas so pretexto de defender a la población que previamente mantiene aterrorizada.

Alfredo Rámiez Nardiz en su libro “La belleza de los monstruos” nos dice acerca del populismo lo siguiente: ¿Cómo mantiene el populismo movilizado al pueblo? Mediante una regresión tribal. Igual que hizo el totalitarismo. Sea cual sea la forma que adopte (de izquierdas, de derechas, nacionalista), el populismo siempre construye su discurso alrededor de oposiciones de tipo antiético, excluyente e irreconciliable basadas en el odio de unos hacia otros y que niegan la inherente diversidad y complejidad de cualquier sociedad, la cual pasa a ser vista como una colectividad homogénea, un todo uniforme organizado siempre sobre una tesis dialéctica: la oposición al antagonista. Pobres y ricos, nacionales y extranjeros, los de aquí y los de allí, buenos ciudadanos y traidores vende-patrias, pueblo honesto y élite parasitaria… Para el populismo la sociedad es una unidad ideal (la buena gente) enfrentada a un enemigo infiltrado en el cuerpo social, siendo que el partido populista se constituye en el representante no ya de un grupo de esa sociedad, sino de la sociedad en su conjunto. Se niega toda posible negociación, transversalidad y acuerdo, consustanciales a la democracia representativa (puesto que ya no hay nadie con quien negociar, dado que la sociedad es una unidad y el otro es un enemigo ajeno a la sociedad), y se afirma que sólo mediante la victoria total, aplastando al enemigo (ya no rival digno de respeto, sino el enemigo que debe ser derrotado y, en su caso, destruido), consiguiendo la hegemonía, se puede gobernar adecuadamente la sociedad y llevarla al progreso. La sociedad no es una suma de grupos en competencia por alcanzar el poder y desarrollar su plan político, como podría considerar la democracia liberal, sino un todo asediado por enemigos con los que no es posible ningún tipo de negociación ni acuerdo. Somos, en definitiva, nosotros y ellos. Si eso no es una concepción tribal, que baje Dios y lo vea[7]. (Lo subrayado, las negrillas y las cursivas son mías)

Así, la expresión “populismo penal” es utilizada para designar una específica forma de ejercicio e de expansión del poder punitivo de orientación claramente intimidatoria y inocuizadora. No equiparase simplemente al punitivismo, sino que es un “hiperpunitivismo simbólico”[8], pasando la idea de una solución simples a un problema extremamente complejo. -Los rasgos del populismo punitivo son: a) que todos los males de la inseguridad pueden ser resueltos con leyes más duras; b) El análisis técnico en la producción normativa deja de ser fundamentada para dar lugar a la total improvisación; c) flexibilización y relativización de los derechos y garantías fundamentales; d) cambio de lógica en el discurso para una lógica polarizada sobre conflictos, y crítica y desconstrucción de los discursos disonantes, de cuño tradicional, tanto en el universo académico como en el doctrinario; e) utiliza el miedo como discurso para mantener el terror al delito como pauta social; f) inobservancia de los principios limitadores del Derecho penal; g) sumisión al clamor creado de los medios de comunicación (…..) Pero, los agentes que representan el Estado, buscando fines electorales, acaban por engendrar una Política simbólica, que les dará destaque, así crean leyes penales endurecidas, con carácter simbólico – lo que no resuelve el problema de la criminalidad[9].(Las negrillas, lo subrayado, las cursivas son mías)

Como dice Gerardo Díaz Landgrave Díaz en su libro El nuevo derecho penal, “Progresivamente, la ley penal va alcanzando protagonismo en el discurso político y, sobretodo, en el discurso político electoral; en definitiva, aunque solo brinde soluciones meramente simbólicas que permiten eludir a sus promotores sus responsabilidades políticas[10] y como dice Garland: “El centro de gravedad política se ha corrido y se ha formado un nuevo consensó rígido en torno de medidas penales que se perciben como duras y agradables por parte del público[11]. (Las cursivas en las citas son mías).

Como conclusión de este apartado, vemos que existe una expansión del populismo penal el cual es peligroso ya que aunque pretende revestirse de legitimidad pierde todo sentido de legalidad y racionalidad jurídica y política, propias de las democracias liberales, más aún cuando se elaboran leyes que limitan derechos humanos, que al ser el populista quienes hablan a nombre del pueblo exigen en nombre éste la “emergencia” en la elaboración de leyes sin que pase un filtro legislativo exigiendo mayor punitiva, por su parte los legisladores “también populistas” las tramitan y aprueban desechando las teorías y técnicas de la legislación, relativizando también ellos los derechos humanos y las garantías básicas de la constitucionalidad, generando miedo y pánico social y provocando más problemas sociales ,que resolver las causas que los generan, y eso que no estamos analizando al “juez súper estrella” que lejos de estar preocupado por el respeto y aplicación de la ley sale a luz pública como alguien que defiende a los vulnerables pues también desea ser parte del protagonismo, siendo en esta lucha de popularidad que todo lo que hacen agravan el problema en sí, violando los derechos humanos de los detenidos como por ejemplo el hacinamiento; en fin un estilo de hacer política popular que trata de resolver los problemas de violencia con más violencia y no por medio de la paz, por eso se incrementa la violencia simbólica,  estructural, cultural y directa.

Tenemos que tener claro que “…la pena de prisión es una forma cara de lograr que los males se hagan todavía peores[12], por eso el creador del Derecho Penal Moderno Cesar Beccaria decía; “Es mejor evitar los delitos que castigarlos”.

  1. Propuestas: Cultura de Paz, Criminología para la Paz, Paz Neutra, Paz Estructural y Paz Neutra.

En este apartado vamos a ver de manera general los conceptos y los aportes de la ciencia de la paz y de la criminología como contrapropuesta al populismo penal.

  • Criminología e investigación Para la Paz:

“…la criminología es una ciencia interdisciplinaria que tiene por objeto el crimen, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento delictivo; y que aporta información sobre su génesis, dinámicas, y variables del crimen – contemplando éste fenómeno individual y como problema social. Comunitario-; así como su prevención eficaz, las formas y estrategias de reacción al mismo y las técnicas de intervención positiva en el infractor y la victima”[13].  (Lo subrayado, las cursivas y las negrillas son mías).

De la definición dada vemos que la criminología es una ciencia interdisciplinar, indicó además que la componen básicamente seis ciencias auxiliares tales como: la Criminalística, la Antropología, la Biología, la Sociología, la Psicología, el Derecho Penal, los Derechos Humanos, con el objeto de reducir los niveles de delincuencia y permitir, por un lado, mediante la prevención que el conflicto no se transforme en violencia, y segundo, intervenir una vez producido el hecho violento con aportes científicos y prácticos para restablecer la justicia, la armonía social y la paz. A más de estas ciencias auxiliares básicas en algunas teorías criminológicas se hace uso de otras ciencias que ayudan a estos cometidos como son por ejemplo la educación, el trabajo social, la no violencia y las ciencias políticas, como vemos es una ciencia transdisciplinar también.

Según la Enciclopedia de Paz y Conflicto de la Universidad de Granada la definición de la Investigación para la Paz se delimita y se define como: “Los ejes princípiales que a lo largo de los años han ido definiendo la Investigación para la Paz, podríamos agruparlos entre: La Paz como objetivo que se persigue y a su vez aúna todas las realidades y expectativas. La Violencia como obstáculo que frena las potencialidades de las realizaciones humanas. Y el Conflicto como mediación omnipresente, en todas las realidades humanas, entre una y otra (…) Existe, además, otro valor añadido que concierne a cada disciplina, ya que al interactuar en el campo transdisciplinar de la paz adquiere mayor transcendencia científica, relación con las demandas sociales y utilidad filantrópica.  Por último, la  transdiciplinaridad es la síntesis orgánica que se produce al interaccionarse diferentes disciplinas, y combinar los medios propios de cada una de ellas, con el objetivo de estudiar los problemas bajo una nueva luz, conceder así una nueva identidad a esta investigación[14]. (Lo subrayado, las negrillas y las cursivas son mías)

De lo expuesto, las ciencias para la paz se encargan de la paz (su existencia, permanencia, etc.) pero también se ocupa de la violencia y del conflicto y para el logro de sus objetivos no solo la componen la educación, la antropología, los derechos humanos, la psicología, el trabajo social, la historia, entre otras ciencias, sino que hace una invitación permanente a que para que se integren otros saberes, por eso, la criminología –ciencia transdisciplinar compuesta por ciencias que integran ya las ciencia para la paz con objetivos similares: el conflicto, la violencia y la paz, podría y más bien es su deber sumarse a las actividades del Peace Research. Por su parte, de su devenir histórico la criminología ha venido incorporando a sus estudios varias ciencias y ha ampliado sus metas no sólo estudiando el fenómeno criminal sino la prevención del conflicto, la violencia y al establecimiento o res-establecimiento de la paz.

En conclusión la investigación para la paz y la criminología se amalgaman no solo en la Inter-transdiciplinaridad sino en objetivos específicos e idénticos: paz, violencia y conflicto, por lo tanto, es factible y consecuente crear una “Criminología para la Paz” como nuevo saber científico de la Investigación para la Paz.

  • Avances en la Criminología Pacificadora:

La Criminología Pacificadora surge como una forma de comprender el crimen y la justicia a partir de una colección de ensayos editada en 1991 por Pepinsky y Quinney titulada Criminology as Peacemaking. Se trata de una perspectiva sobre el crimen en cuya virtud sería posible utilizar métodos alternativos no violentos para la búsqueda de soluciones pacíficas al problema del crimen. Para el enfoque pacificador, en lugar de incrementar la violencia ya de por sí presente en nuestra sociedad violenta mediante la respuesta estatal violenta a la violencia y a los conflictos que suponen las sanciones penales como la pena de muerte o la pena de prisión, necesitamos minimizar esa violencia a través de respuestas como la mediación, conciliación y solución de diferencias. La Criminología Pacificadora distingue entre “paz negativa” y “paz positiva”. La paz negativa se refiere simplemente a la ausencia de violencia, mientras que la paz positiva se refiere a la existencia de apoyo mutuo, feminismo y liberación de los oprimidos. La Criminología Pacificadora debe dirigir su esfuerzo a conseguir la paz entendida en este último sentido, con la presencia de organizaciones humanas que reduzcan las motivaciones violentas[15].

Como vemos la criminología pacificadora toma como modelos de desarrollo de la paz sólo partiendo de la aplicación de los métodos alternativos de solución de conflictos, aunque considero que es un gran avance, mi propuesta es más amplia pues pretende integrar a  las ciencias criminológicas el desarrollo de una ciencia que parta de la paz para no sólo enfrentar el delito sino desarrollar métodos para alcanzarla en su génesis misma integrando los descubrimientos de las ciencias para la paz.

  • Cultura de Paz: Armonizar la ley, la moral y la Cultura

En la sociedad democrática ideal, los tres sistemas de regulación del comportamiento mencionados -ley, moral y cultura- tienden a ser congruentes en el sentido que se explica a continuación. Todos los comportamientos moralmente válidos a la luz del juicio moral individual suelen ser culturalmente aceptados (no sucede necesariamente lo contrario: existen comportamientos culturalmente aceptados que algunos individuos se abstienen de realizar por consideraciones morales). A su vez lo culturalmente permitido cabe dentro de lo legalmente permitido (aquí tampoco sucede lo inverso: hay comportamientos jurídicamente permitidos pero culturalmente rechazados). En esas sociedades la cultura simplemente exige más que la ley y la moral más que la cultura. He llamado “divorcio entre ley, moral y cultura” la ausencia de esta congruencia. (…) La falta de congruencia entre la regulación cultural del comportamiento y las regulaciones morales y jurídicas del comportamiento se expresa en Colombia como auge de la violencia, de la delincuencia y de la corrupción; como ilegitimidad de las instituciones, como debilitamiento del poder de muchas de las tradiciones culturales y como crisis o debilidad de la moral individual”.[16] (Mockus, 1994a). (Las cursivas son mías)

Una consecuencia de la hipótesis fue intentar acercar la cultura a la ley y a la moral. Más de una vez se afirmaría a lo largo del proceso “de leyes y de moral estamos bien, debemos transformar algunos hábitos, algunas costumbres”. La regulación cultural y su congruencia con las regulaciones moral y legal ayudan mucho a entender cómo funciona lo sano, lo no violento, lo no corrupto. Se trataba de reconocer y mejorar la regulación cultural de la interacción entre desconocidos o entre persona y funcionario en tanto que desconocidos….La noción de cultura ciudadana buscaba impulsar ante todo la autorregulación interpersonal[17]. (Las cursivas, lo subrayado y las cursivas son mías).

  • La Cultura de Paz:

La cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto a la vida, al ser humano y su dignidad. La cultura de paz pone en primer plano los derechos humanos, el rechazo a la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, solidaridad y tolerancia, así como la comprensión entre los pueblos, los colectivos y las personas.

  • La Paz Neutra:

La paz neutra como una categoría de análisis útil para reducir la violencia cultural y/o simbólica. El método que subyace es la interconexión de habla, lenguaje y diálogo para transformar conflictos buscando la paz, donde confluye la noviolencia y la asertividad, como actitud personal que genera en uno mismo, sosiego y seguridad y en los demás, respeto y reflexión más que reacciones negativas que se disponen contra el diálogo, la educación, la investigación y el trabajo de campo como una forma de ejercer la investigación-acción. La paz neutra desarrolla una Educación neutral para la paz, donde la piedra angular es neutralizar desde la tesis que «educar es aprender a criticar» convirtiéndose en la herramienta e instrumento más importante a la hora de eliminar los conflictos y las violencias[18].

La paz neutra busca neutralizar los conflictos en especial la violencia simbólica, se fundamenta en una idea bien cimentada y con mecanismos de acción claramente definidos en particular la atención la otredad, la educación, los valores sociales y medios: tolerancia, empatía, libertad y el lenguaje y la forma en que dialogamos o lo que se define como lenguaje neutro, estos medios y conceptos se complementan con lo indicado en las definiciones anteriores se podría construir un modelo de cultura de paz ciudadana como propuesta alternativa a la cultura de violencia estructural, simbólica y cultural para evitar la violencia directa que se da en el ámbito de la delincuencia.

  1. PROPUESTA Y CONCLUSIÓN:

4.1.2 VALORES ETICOS Y MORALES COMO INHIBIDORES DE CONDUCTAS DELITIVAS Y OFENSIVAS

La base de los delitos y de las conductas inmorales son los vicios en la formación moral de las personas; es el desconocimiento y la falta de práctica de las virtudes[19].

Las virtudes son potencias humanas, que por constancia adquieren formas estables de actuación denominadas hábitos; si son positivos se llaman virtudes, si son negativos, se denominan vicios. La virtud, por tanto es una cualidad positiva que forma buenos hábitos, inclinando a la persona a pensar, hablar y obrar bien; personas pro sociales. Las virtudes morales, protegen y perfeccionan la conducta de las personas, la práctica de los anti valores o, el poco conocimiento de los valores morales, dan como resultados a los antisociales (comportamientos desviados, antisociales o delictivos) y sus acciones denominadas delitos

Ciertamente, los individuos podemos esforzarnos por elaborar códigos jurídicos para defender nuestros derechos individuales y públicos. Pero el derecho es totalmente insuficiente para crear en todos nosotros la conciencia de lo malo y lo bueno,[20].

En resumen los delitos y las conductas desviadas son vicios contrarios a la moral, son un fenómeno sociológico, psicológico, cultural y económico que tienen solución, no sólo en la aplicación de la ley, sino en un conjunto interdisciplinario de medidas que fomenten y promuevan la practica general de los valores morales y éticos, pues las conductas desviadas como sabemos primero afecta a la moral y luego al derecho, el poco conocimiento y práctica de valores morales tendrá como efecto directo la falta de inhibidores de las conductas desviadas y criminales[21].

  • PROPUESTA PARA NEUTRALIZAR EL DISCURSO PUNITIVO Y LA VIOLENCIA QUE GENERA:

Como hemos visto el populismo penal es una forma totalitaria de abordar una problemática social, la delincuencia según se verifica por múltiples estudios sociológicos, jurídicos,  antropológicos, psicológicos y criminológicos son el resultado, entre otras cosas, de la falta de atención y de políticas púbicas a la resolución de esas necesidades sociales. La respuesta violenta por parte del “hiperpunitivismo” no sólo que buscan desatender las demandas sociales, ocultarlas, y se ha escogido el simbolismo violento del fenómeno como de sus actores, lo que pone en riesgo la paz ciudadana y además no permite una discusión racional del tema en una democracia verdadera, a lo que se suma una relativización de la importancia de los derechos humanos, así como, políticas que promuevan su inaplicación, ante esto, las propuestas para acabar con este fenómeno serían las siguientes:

A) Iniciar un dialogo con las personas que ostentan cargos de poder y mediante una investigación científica demostrar que es más beneficioso partir de la paz para resolver los fenómenos sociales que reproducen la delincuencia; empiezo con los funcionarios estatales ya que son ellos los que generan las políticas criminales, los planes de seguridad y las legislaciones que generan violencia,  cualquier forma de pacificación es minúscula sin la intervención de ellos, ya que, son ellos los que tienen valga la redundancia el poder de cambiar de forma inmediata las cosas y además quienes más influencia y retroalimentación generan en la sociedades, como nos acercamos, como lo propone la paz neutra tratar de generar un cambio en el discurso para neutralizar los simbolismos conductores de la violencia estructural y cultural.

Además de las autoridades que ostentan el poder hay que acercarse a los partidos y movimientos políticos, a las asociaciones, organizaciones sociales, sindicatos y todo otro actor político que aunque no ostenta el poder pero reproduce la violencia simbólica y cultural, además se entregan argumentos y métodos para contrarrestar el discurso punitivo como alternativa, otra gran ventaja es que como la política es cíclica cuando les toque ejercer autoridad los planteamientos de políticas públicas se harían de un vasto conocimiento de la paz y la criminología para la paz.

B) Desarrollar programas de Pacificación por medio de las acciones de Cultura de Paz, debemos de entender que los valores, actitudes y comportamientos solo se logra trabajando con la población, son ellos los que generan los sistemas de interacciones sociales, si son éticas hay paz, sin son morales hay paz, sin nacen de la paz producen paz.

Trabajar con la población por medio de campañas por ejemplo de la Liga de Valores que intentan demostrar las ventajas de interactuar en valores proporcionando a las personas herramientas para conveniencia basada en un actuar pacífico; otra gran ventaja de trabajar con programas de Cultura de Paz es que le da conocimientos a la población para rechazar los discursos del populismo penal, en consecuencia, el “político” que es un producto social se apegará a los valores de sus electores, la paz neutra podría por ejemplo ser de gran utilidad por la relevancia que le da a los valores medios como la empatía, la libertad, la democracia, la tolerancia, la equidad y la justicia, un programa como el de Liga de Valores que se haría por medio de la educación, otro elemento esencial de la paz neutra, permitiría ir cambiando patrones conductuales violentos que son culturalmente practicados por las sociedades, el programa de valores intentaría promulgar y propagar la importancia de aquello que es real en nuestra vida diaria así como su reconocimiento.

Otro beneficio es que los valores no se desplazarían fácilmente sino que reforzarían como parte integral de los individuos haciendo que cumplan su función inhibidora de conductas violentas y ofensivas, es decir, violencia directa anclada en la violencia cultural y estructural.

 

 El Famoso Psicólogo Social Albert Bandura decía: “Es verdad que la sociedad hace al individuo, pero no es menos cierto que el individuo hace a la sociedad” bajo esta premisa la violencia estructural y cultural podría irse transformando en comportamientos y actitudes de paz desde abajo para ir influenciando la altas esferas, bajo esta concepción lograríamos una autoeficacia individual y colectiva y con esto una autorregulación en el actuar para entender un poco mejor vuelvo a citar a Bandura: “El aprendizaje es bidireccional: nosotros aprendemos del entorno, y el entorno aprende y se modifica gracias a nuestras acciones[22]. Cuando la población comienza a buscar la paz desde la paz por medio de los valores, neutralizando los absolutos violentos y además se generan acuerdos mínimos incluso en países pluriculturales, desde abajo se realizan los anhelos ciudadanos pacíficos se genera una condicionante reciproca capaz de limitar el poder y neutralizar los simbolismos, se generan leyes racionalizadas y el discurso político dejará de ser violento por que bajo la “condición” deberá actuar solo y desde la paz. 

C) Retomar y adaptar dependiendo de cada país un programa de Armonización de la Ley, la Moral y la Cultura, se explica, el problema es que muchas legislaciones no responden a la idea moral o a la cultura de un pueblo, el caso de Ecuador es un buen ejemplo, se legisla para un país definido en zonas geográficas y pluricultural bien definidas por su cultura, clima, creencias, etc.,  esto hace que los hábitos de los que viven en un paramó sean muy distintas al del que vive en la costa, es así que el comercio en la costa al ser puerto es mucho más dinámico que en la sierra central que está aislado por las montañas, otra descripción es que mientras en la sierra central a las 19h00 los comercios están cerrados por el frio en la costa se inicia toda una nueva actividad comercial (comidas rápidas o callejeras) y los comercios en gran parte de las ciudades queda abierto hasta las nueve o diez de la noche, por eso las leyes que se promulgan no son acatadas de la misma forma en todas partes del país. Por otra parte, cuando las leyes son represivas generan un rechazo en la población afectada provoca disputas entre los gobernantes y los gobernados lo que luego se traduce en violencia afectando lo que yo denominó la “calidad de ciudadana”, por una parte, por poco interés o ventaja en acatar las normas y por parte del Estado al tener que tomar medidas poco efectivas que generan más problemas sociales, las leyes por lo tanto deben adecuarse a la cultura, moral y costumbres de los pueblos. Esta medida sumado a las anterior es lo que yo denominó: “mejorar la forma en que el ciudadano trata al estado, la forma en que el ciudadano trata a otro ciudadano, y la forma en que el estado trata al ciudadano, queriendo con esto definir la calidad de la ciudadanía propenso a la paz”.

D) Apoyar las iniciativas anteriores con un modelo de prevención de los delitos por medio de la criminología para la paz y las investigaciones para la paz, en el campo nos permitiría formar mediadores de paz en el ámbito comunitario y desarrollar modelos menos formales de los métodos alternativos de solución de conflictos, en especial la conciliación y la mediación (no en derecho); otro aspecto es descentralizar al mayor grado posible la resolución de los conflictos para que por falta de atención oportuna de los sistemas de justicia no desemboquen en violencia, por eso jueces de paz tiene un papel importante en el  ámbito comunitario y la resolución inmediata de los problemas sociales y así la frustración que genera la justicia, su formalidad y lentitud no deriven en acciones de venganza o de justicia por mano propia, Como indica  Antonio García-Pablos Molina, “….Pienso, sin embargo, que cualquier aproximación científica al crimen sugiere la conceptualización de éste como un problema social (…) El  “es” ante todo, un problema “de” la comunidad  que “en” la comunidad y debe resolverse “por” la comunidad[23], según lo transcrito, la comunidad conoce mejor los modelos de hacer justicia en base a la cultura de cada barrio, asentamiento, sector geográfico o pueblo, para un juez de paz del barrio o comunitario aplicaría la justicia de forma inmediata y diaria (sin la formalidades de la justicia formal, valga la redundancia) logrando dos cosas de suma importancia: uno, el retorno de la armonía social rápidamente y comprensible para las partes y consecuentemente la paz, y, dos, una forma de prevención general inmediata pues el delincuente sabrá por el numero de resoluciones efectivas de tener un alto grado de ser detenido y juzgado prontamente, y, como algo adicional no se dependería tanto el estado y su burocracia (gobiernos), se descongestionarían los juzgados y no se anularía la posibilidad de querer hacer política por medio del populismo pues esa justicia no estaría en manos ya de la política sino de la comunidad, permitiendo que desaparezca el discurso simbólico y se los obligue a atender los problemas sociales causantes de la delincuencia, con esto se quita poder  las estructuras de poder y se baja la tensión de la violencia cultural, y por último al resolverse los problemas de forma inmediata los que es una forma de prevención general primaría se reduce la violencia directa.

  • CONCLUSIONES:

Existe “Afán Punitivo en un intento desesperado por criminalizar todo lo que se pueda, hasta el punto de que apenas hay un sector en la conflictividad social que no sea objeto de la interdependencia del derecho penal[24].

Sin embargo, ¿Cuando  no se respetan los derechos humanos los derechos humanos e impera la injusticia social? Considero estamos en la obligación de resistir las leyes punitivas y el populismo penal, si el Estado y la sociedad no cumplen sus compromisos no se puede exigir del ciudadano lo que en un principio ellos no cumplieron, peor aun cuando se trata de castigar me pregunto ¿Al Estado quien lo castiga?

Acerca de la Justicia Penal en contextos de Justicia Penal Roberto Gargarella nos dice: “Detengámonos a reflexionar, a continuación, sobre el caso de las normas penales originadas en sociedades marcadas por la pobreza y la desigualdad, es decir, comunidades socialmente injustas. En estos casos, –podemos asumir y anticipar, razonablemente– existe un riesgo muy alto de que los medios coercitivos del Estado sean manipulados para proteger un orden social injusto. Es decir, en estas situaciones existen fuertes chances de que un pequeño grupo –el más beneficiado dentro de ese contexto de desigualdad y pobreza– utilice su poder de influencia para apropiarse del proceso de creación normativa (o presionar indebidamente sobre el mismo) de modo tal de orientar el uso de la coerción estatal a su favor. En el peor de los casos, dicho orden represivo puede utilizarse para custodiar la propia situación aventajada, persiguiendo y sancionando penalmente a aquellos que, de algún modo, osan ponerla en cuestión. Adviértase que, si tal fuera el caso, nos encontraríamos con normas vinculadas con el derecho penal, absolutamente ajenas (por los modos de su creación) a toda o parte de la sociedad, y que son diseñadas por un grupo pequeño, a su servicio, para su propio beneficio[25]. (Las negrillas, las cursivas y lo subrayado es mío)

Como hemos visto el Populismo Penal es una generadora de violencia simbólica, cultural, estructural y directa, y, trata de esconder a través de estos discursos los problemas sociales o más estrictamente hablando la pobreza, al estar incapacitado en resolverla se recurre a este discurso para crear enemigos construidos, mitificar personas –estereotipar- que usualmente pertenecen a esa clase pobre y así ganarse el favor popular castigándolos precisamente a ellos, destruyendo la democracia y sacando cualquier forma racional de resolver el problema principal, limitando derechos, relativizando los derechos humanos y creando una cultura de guerra que ha sido detalladamente explicada en las páginas anteriores, visto así el problema poco a poco se va saliendo de la pobreza para entrar en el terreno de la miseria y una miseria castigada y castigable.

Mientras todo esto ocurre, los problemas sociales se acrecientan la justicia se aletarga, y la sensación de inseguridad se incrementan, no se sale de la pobreza y lo que es peor aún existe una doble impunidad: la justicia social y la justicia legal, ante lo cual los índices delictivos aumentan por rechazo y por la seguridad de no ser juzgado, mientras el estado llano pierde sus libertades e igualdad ante el Estado.

Como se ve, este ensayo no solo tenía la intención de exponer un tema y hacer una crítica más, aunque algunos aspectos son muy obvios, quería por lo menos intentar por medio de este trabajo demostrar, que las investigación para la paz deben incorporar a la criminología como ciencia que estudia el fenómeno criminal y juntas –criminología para la paz- dar soluciones concretas para neutralizar los simbolismos del discurso punitivo, segundo, prevenir la delincuencia desde la educación, los valores, el lenguaje y así generar una cultura de paz ciudadana –ojo no solo cultura de paz solamente-, en donde se armonicen la moral, la ley y la cultura y se desarrollen mecanismos de autoeficacia y autorregulación desde un marco de acuerdo mínimos y condicionantes reciprocas, así mismo, con el fomento de jueces de paz que resuelvan los problemas sociales desde sus propias comunidades, al fin de cuentas las personas son las que las conocen y saben efectivamente devolver la armonía social, de esta manera se resuelve en parte la necesidad de crear exceso de normas “hiperpunitivas”, se acelera la justicia y se restablece la paz por medios de métodos alternativos de conflictos no formales; por último, mediante los programas de Liga de Valores y la Cultura de Paz conteniendo los marcos democráticos y políticos de las naciones para desde la paz resolver los conflictos para la paz y marcar limites a los exceso de poderes punitivos ya que como se indicaba los populista no obtendrán replica popular pues la población no aceptará la violencia como solución a sus problemas económicos, sociales y criminales.

Las propuestas hechas en el Capitulo V están diseñadas para atender, aunque no con la misma metodología, los triángulos de los conflictos de Galtung pues se atienden a las actitudes, y motivaciones, las contradicciones y genera comportamientos pacíficos[26], de igual manera, se atiende la violencia directa basada en la violencia estructural y Cultural, así como la Simbólica, las propuesta combinadas generan una Cultura de Paz en acción y permite la reconstrucción de la sociedad devastada por la delincuencia, la reconciliación por medio de los jueces de paz, pues devuelven la armonía social de inmediato y le da poder a la comunidad (lo que es más democráticos) y resuelve el conflicto, creo que la propuesta permitiría la implementación de la paz negativa, positiva, neutra e hibrida, pero sobre todo neutralizando la respuesta política del Populismo Penal que lejos de traer paz trae más pobreza, mayor miseria, abuso a los derechos humanos e irrupción permanente de la paz. Termino mi ensayo con el siguiente pensamiento:

Una de dos: los hombres son o no son seres racionales. Si no son seres racionales, no cabe establecer entre ellos diferencias acerca de su razón, y entonces todo deberá regirse por la violencia, sin que haya motivo alguno para conceder a uno y no a todos el derecho a usar la violencia.”  Contra aquellos que nos gobiernan[27].

León Tolstoi.

  • BIBLIOGRAFÍA

1.- Muñoz, Francisco A. (ed) (2001) La paz Imperfecta, Granada, Editorial Universidad de Granada.

2.- Jimenez Bautista, Francisco (2018) Paz Imperfecta, nuevas querellas amistosas, revista de Cultura de Paz, Vol. 2, enero-diciembre, pp. 25-43.

3.- Telleschi, Tiziano (2018) El alcanze filosófico y sociológico de la Paz Imperfecta. Un re-enfoque crítico, Revista de Cultura de Paz, Vol. 2, enero-diciembre, pp. 45-67.

4.- Jimenez Bautista, Francisco (2014) Paz Neutra: Una ilustración del concepto, Revista Paz y Conflictos, No. 7, Universidad de Granada, pp. 19-52.

5.- José Luis Olaizola, articulo “La Felicidad hace al hombre libre”, pag. 29, contenido en el libro Las Bienaventuranzas Hoy, Editorial Planeta 1.995.

6.- Teoría de los Conflictos de Johan Glatung, Percy calderón Concha, Revista de Paz y Conflictos No. 2 (2009) Instituto para la Paz y los Conflictos, Universidad de Granada.

7.- Kenneth Roth, Executive Director, Organization Human Wright Watch: Informe 2017. El peligroso avance del populismo: Ataques globales a los valores de derechos humanos. https://www.hrw.org/es/world-report/2017/country-chapters/298722

8.- Tomado de “El Discurso Populista en la Intervención Punitiva: un análisis político-criminal, Tesis Doctoral de Henrique Abi-Ackel Torres, Doctorado en Grado en Derecho, Universidad de Sevilla, España, 2016/2017, pág. 166-167.

9.- El Nuevo Derecho Penal. Autor: Gerardo Landrove Díaz. Tirant Monografías 639. Pág. 59

10.- David Garland: La Cultura del Control: Crimen y Orden Social en la Sociedad Contemporánea, Editorial Gedisa, Barcelona (2005) pág. 50.

11.- Definición de Antonio García-Pablos Molina, Tratado de Criminología. Tirant Lo Blanch 2009, Pág. 53.

12.- Enciclopedia de Paz y Conflicto de la Universidad de Granada, Editorial Universidad de Granada 2004, Pág. 596-597.

13.- Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística: Nuevos Lineamientos de la Criminología, Dra. María José Rodríguez Mesa, Universidad de Cádiz (2013), pág. 7.

14.- Armonizar ley, moral y cultura. Cultura ciudadana, prioridad de gobierno con resultados en prevención y control de violencia en Bogotá, 1995-1997: Antana Mokus. Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia Ex-Alcalde Mayor de Santa Fe de Bogotá, D.C. pág. 8.

http://www.institutodeestudiosurbanos.info/dmdocuments/cendocieu/coleccion_digital/Cultura_Ciudadana/Armonizar_Ley_Moral-Mockus_%20Antanas.pdf

15.- POLÍTICAS PÚBLICAS DE PREVENCIÓN DE DELITO, Edgardo Torres López, http://www.eumed.net/rev/cccss/06/etl.htm, revista electrónica “Contribuciones a las Ciencias Sociales, editor: Juan Carlos M. Coll (CV) JISSN: 1988-7833.

16.- La ética de la sociedad civil, Adela Cortina, Capítulo 3: LA FÓRMULA MÁGICA DEL PLURALISMO MORAL. Universidad de Chile, departamento de Pregrado. Contenidos de Formación Básica.

17.- Prologo por Francisco Muñoz Conde, del libro “El Nuevo Derecho Penal”, autor: Gerardo Landrove Díaz, pág. 13.

18.- El Derecho y el Castigo: De la injusticia penal a la justicia social: Roberto Gargarella, pág. 43.

https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/17097/DyL-2011-25-gargarella.pdf

20.-Teorías de las Consecuencias Jurídicas de Delito: Autor: Lorenzo Morilla Cueva, Editorial Tecnos (1.991).

21.- Populismo y castigo Pena. Autoría: Romina Frontalini Rekers.

http://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2012/10/doctrina34815.pdf


[1] Según Informe de la Violencia de la Organización Mundial de la Salud 2014 e Informe Homicidios de a nivel mundial del 2012 UNODC.

[2] Termino tomado de: Gobernar a través del Delito. Autor: Jonathan Simon .Editorial Gedisa. Oxford University Press Inc.

[3][3] Tomado: Teoría de los Conflictos de Johan Glatung, Percy calderón Concha, Revista de Paz y Conflictos No. 2 (2009) Instituto para la Paz y los Conflictos, Universidad de Granada.

[4] Tomado de Wilkypedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Si_vis_pacem,_para_bellum

[5] Aquí Algunos ejemplos: A)  Filipinas: La difamación de los derechos humanos por Duterte, una “clásica táctica de distracción”: “Difamar a los grupos de derechos humanos es una táctica de distracción clásica de los autores de abusos contra los derechos humanos en todo el mundo. La bravuconería, el derramamiento de sangre y las amenazas a quienes lo critican han caracterizado hasta ahora la presidencia de Rodrigo Duterte. Por desgracia, cuando comienza su tercer año en el poder, parece que la población filipina se enfrenta a más de lo mismo”. B) Jair bolsonaro, Presidente de Brasil: “El error de la dictadura fue torturar y no matar”. “Hay que dar seis horas para que los delincuentes se entreguen. Si no, se ametralla el barrio pobre desde el aire “y C) Jaime Nebot, Alcalde de Guayaquil, Ecuador: en un discurso como Gobernador en 1985 ““Ustedes, policías, tienen órdenes precisas, claras; tenéis el respaldo moral, legal y económico del Gobierno (…) Usad las armas porque están facultados para ello. Ya saldrán las cotorras nuevamente a clamar por los derechos humanos, pero por los derechos humanos de los asesinos, de los delincuentes, de los terroristas, de los violadores y de los secuestradores (…) Porque si una mínima porción, ínfima porción, la porción podrida de la sociedad, tiene que caer abatida, tendrá que caer abatida” , quiero agregar que el antes Gobernador es el actual Alcalde de la Ciudad por casi 20 años  y utiliza el mismo discurso para gobernar a través del delito y es probablemente un candidato a la presidencia del país. Podríamos usar otros ejemplos como la narrativa de Trump o los discursos de derecha de Europa, pero considero que el punto ha quedado bastante claro, para este tipo de políticos y políticas los derechos humanos son una amenaza a su estilo de gobierno.

[6] Kenneth Roth, Executive Director, Organization Human Wright Watch: Informe 2017. El peligroso avance del populismo: Ataques globales a los valores de derechos humanos. https://www.hrw.org/es/world-report/2017/country-chapters/298722

[7] Tomado de “El Discurso Populista en la Intervención Punitiva: un análisis político-criminal, Tesis Doctoral de Henrique Abi-Ackel Torres, Doctorado en Grado en Derecho, Universidad de Sevilla, España, 2016/2017, pág. 166-167

[8] Nota explicativa: Aquí vemos como por medio del simbolismo del discurso populista se prentende sustentar la etructural, cultural y directa.

[9] Tomado de “El Discurso Populista en la Intervención Punitiva: un análisis político-criminal, Tesis Doctoral de Henrique Abi-Ackel Torres, Doctorado en Grado en Derecho, Universidad de Sevilla, España, 2016/2017, pág. 166-167

https://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/68950/Tesis%202017%20Henrique%20%28completa%29.pdf?sequence=1&isAllowed=yAquí el término “simbolismo” se traduce a acciones concretas de violencia estructural y cultural, que se traduce en muchas ocasiones en violencia directa por parte de agentes del Estado con cierto tipo de ciudadanos (selección primaria) previamente mitificados y cosificados a los que se les puede hacer de todos porque pertenecen a los “otros”.

[10] El Nuevo Derecho Penal. Autor: Gerardo Landrove Díaz. Tirant Monografías 639. Pág. 59

[11] David Garland: La Cultura del Control: Crimen y Orden Social en la Sociedad Contemporánea, Editorial Gedisa, Barcelona (2005) pág. 50.

[12] Nuevo Derecho Penal. Autor: Gerardo Landrove Díaz. Tirant Monografías 639. Pág. 19.

[13] Definición de Antonio García-Pablos Molina, Tratado de Criminología. Tirant Lo Blanch 2009, Pág. 53 

[14] Enciclopedia de Paz y Conflicto de la Universidad de Granada, Editorial Universidad de Granada 2004, Pág. 596-597

[15] Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística: Nuevos Lineamientos de la Criminología, Dra. María José Rodríguez Mesa, Universidad de Cádiz (2013), pág. 7

[16] Armonizar ley, moral y cultura. Cultura ciudadana, prioridad de gobierno con resultados en prevención y control de violencia en Bogotá, 1995-1997: Antana Mokus. Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia Ex-Alcalde Mayor de Santa Fe de Bogotá, D.C. pág. 8.

http://www.institutodeestudiosurbanos.info/dmdocuments/cendocieu/coleccion_digital/Cultura_Ciudadana/Armonizar_Ley_Moral-Mockus_%20Antanas.pdf

[17]Mokus fue ejecutor ya de un proyecto de Cultura Ciudadana con resultados importantes en Bogotá, Colombia en su periodo como Alcalde (1995-1997), en donde no sólo se bajaron drásticamente los índices delictivos sino que además se desarrollaron acuerdos mínimos en beneficio de los ciudadanos como por ejemplo el uso responsable del agua, esto demuestra que sí se puede enfrentar los problemas sociales con buenos resultados, atendiendo las causas, sin alterar la paz y sin usos excesivo de la violencia.

[18] Revista de Paz y Conflictos (Vol.7) : Paz Neutra: Una ilustración del Concepto. Francisco Jiménez Bautista. Universidad de Granada (2014)

[19] POLÍTICAS PÚBLICAS DE PREVENCIÓN DE DELITO, Edgardo Torres López, http://www.eumed.net/rev/cccss/06/etl.htm, revista electrónica “Contribuciones a las Ciencias Sociales, editor: Juan Carlos M. Coll (CV) JISSN: 1988-7833

[20] La ética de la sociedad civil, Adela Cortina, Capítulo 3: LA FÓRMULA MÁGICA DEL PLURALISMO MORAL. Universidad de Chile, departamento de Pregrado. Contenidos de Formación Básica, http://www.plataforma.uchile.cl. Ética

[21] POLÍTICAS PÚBLICAS DE PREVENCIÓN DE DELITO, Edgardo Torres López, http://www.eumed.net/rev/cccss/06/etl.htm, revista electrónica “Contribuciones a las Ciencias Sociales, editor: Juan Carlos M. Coll (CV) JISSN: 1988-7833

[22] Frase tomada de: https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-albert-bandura

[23] Definición de Antonio García-Pablos Molina, Tratado de Criminología. Tirant Lo Blanch 2009, Pág. 70.

[24] Prologo por Francisco Muñoz Conde, del libro “El Nuevo Derecho Penal”, autor: Gerardo Landrove Díaz, pág. 13.

[25] El Derecho y el Castigo: De la injusticia penal a la justicia social: Roberto Gargarella, pág. 43.

https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/17097/DyL-2011-25-gargarella.pdf

[26] Peace-making, Peace-Keeping y Peace-Making

[27] Pensamiento Tomado de: https://yosoytuprofe.20minutos.es/2017/12/20/24-citas-de-tolstoi-imprescindibles-en-el-mundo-educativo/

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