CRIMINOLOGÍA PARA LA PAZ: TRABAJO COMPLETADO

AGRADECIMIENTOS:

Quiero expresar mi agradecimiento a Jehová mi Dios, quien me ha concedido la Gracia de su Amor y por medio de la Fe en Él he podido superar las dificultades y obstáculos que se han presentado en el camino para culminar este proceso.

 A mi esposa Priscila por ser la corona y la luz de mi vida, por sus consejos, ánimos, paciencia y apoyo, en especial, por creer y seguir creyendo en mí.

A mi hija Isabella que es mi esperanza e inspiración y a mi familia de la cual me siento muy feliz de pertenecer porque de ellos he aprendido la bondad y servicio al prójimo.

Al mi Tutor José Antonio Esquivel Guerrero, por creer en la propuesta y apoyarla, en especial por su entrega y compromiso con el suscrito honrado sin duda alguna su calidad de Maestro.

Al Instituto para la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada, a los profesores y a sus enseñanzas dedicadas, por no ser mezquinos en sus conocimientos y por trabajar arduamente por que este Master de Cultura de Paz, Educación, Conflictos y Derechos Humanos permita entregar herramientas que espero algún día poner al servicio de los demás por medio de la paz.

RESUMEN:

El presente Trabajo de Final de Máster pretende analizar y estudiar el fenómeno social delincuencia tomando en consideración que el mismo produce millones de muertes, lesionados y cuantiosas pérdidas económicas por año; conflicto social que deriva en violencia y por tanto en la obstrucción del desarrollo de las capacidades humanas de las personas afectadas, sociedades y países. Generándose una falta de paz individual y social, lo que resulta en un asunto inaplazable para las ciencias para la paz.

Para abordar el tema de la falta de paz producto de la violencia producida por el conflicto social delito, intentaré fusionar las ciencias para la paz y la criminología tomando en consideración que las dos cuentan con fines de estudios similares como son: el conflicto, la violencia y la paz, la transdisciplinariedad de las mismas, con el objeto de crear una nueva línea de investigación que he denominado “criminología para la paz” o “criminología al servicio de la paz”.

ABSTRACT

The present Master’s degree thesis pretends to analyze and study the social phenomenon known as delinquency taking in consideration the million amount of deaths, injuries and countless economic losses it causes each year; social conflict that leads to violence and therefore in the obstruction of the people, societies, and countries involved to develop their full potential. Generating a deficit of individual and social peace, which results as an urgent matter to the science of peace.

To address the lack of peace due to the violence, product of the social conflict I’ll be trying to mix peace sciences and criminology taking in consideration that both take on similar research purposes, such as: conflict, violence, and peace, with the objective to create a new line of investigation which I’m calling “Criminology for the Peace” or in other words, criminology in service of peace.

Palabras claves: Criminología, Delito, Delincuencia, Conflicto, Violencia, Paz, Populismo Punitivo, Derechos Humanos, Moral, Ética, Cívica, Anomia, Cultura de Paz.  

Y es que lo que siempre ha movido y mueve el mundo son las ideas, y especialmente las ideas que no solo prenden la mente, sino en la mente y en el corazón de las personas” (sic) (Revival Movement Association, 2017)

CAPÍTULO I:  INTRODUCCIÓN:

JUSTIFICACIÓN:

1.1. El problema de la delincuencia y sus efectos:

Existe un fenómeno que se engendra desde el conflicto social y genera más graves conflictos sociales, y, a su vez es la causa de innumerables, variados y crueles actos de violencia, donde tanto víctimas como victimarios se encuentra en todo estrato social, sexo, edad, lugar, orientación social, religión, edad, etc. Este fenómeno social que no discrimina, que causa miles de muertes, lesionados, daños materiales, económicos y sociales por años e incluso estadísticamente más que algunas guerras se denominan “el delito o el fenómeno criminal”. Para contextualizar la gravedad de esta situación y las razones evidentes (pues porque existe violencia y no paz) de por qué es necesario investigar desde las ciencias para la paz esta problemática, revisemos algunos datos públicos. Según el Resumen Ejecutivo del Estudio Mundial del Homicidios publicado en el año 2013 por la Oficina de Naciones Unidad contra las Drogas y el Delito verificamos que “En 2012, casi medio millón de personas (437. 000) perdieron la vida a causa de homicidios dolosos en todo el mundo. Más de una tercera parte de éstos (36%) tuvieron lugar en el continente americano, 31% en África, 28% en Asia, mientras que Europa (5%) y Oceanía (0.3%) presentaron las tasas más bajas de homicidio a nivel regional” (sic) ((UNODC), 2013, pág. 1). Se puede apreciar que a esa fecha siete años atrás 6,2 personas por cada 100.000 habitantes en el mundo perdían la vida por causa de un solo tipo de delincuencia, esto es el homicidio o el homicidio calificado llamado asesinato.

Para el año 2014 La Organización Mundial de la Salud informa: “Cada año, más de 1,6 millones de personas en todo el mundo pierden la vida violentamente. La violencia es una de las principales causas de muerte en la población de edad comprendida entre los 15 y los 44 años y la responsable del 14% de las defunciones en la población masculina y del 7% en la femenina. Por cada persona que muere por causas violentas, muchas más resultan heridas y sufren una diversidad de problemas físicos, sexuales, reproductivos y mentales. Por otra parte, la violencia impone a las economías nacionales cada año una ingente carga financiera, de miles de millones de dólares de los Estados Unidos, en concepto de atención sanitaria, gastos judiciales y policiales y pérdida de productividad [énfasis añadido]. [sic] ((OMS), 2019) .

Lo brevemente expuesto acerca de la violencia y los asesinatos en el mundo tienen tasas que resultan alarmantes, para muestra sólo en Venezuela se sabe que por año mueren a causa de la delincuencia más de 23.000 personas siendo el país de Latinoamérica más violento con casi 81.4 muertes violentas por cada 100.000 habitantes al año.

Estas cifras que acabamos de citar dejan en evidencia que existe un problema grave que no permite a millones de personas desarrollarse pacíficamente a causa del fenómeno criminal, pese a que solo se ha mostrado un solo aspecto del fenómeno. No se ha hablado sobre la delincuencia en toda su problemática ya que, sin duda alguna, si fuésemos exhaustivos nos sorprenderíamos (p.e.) de cuanto se deprime una economía nacional por causas como la corrupción. Por tanto, para la ciencia para la paz y la criminología, intentar dar soluciones desde la investigación para la paz es una necesidad inaplazable y una responsabilidad ineludible con la humanidad entera. La criminalidad produce violencia y, por tanto, afecta a la paz o, porque no decirlo más claramente, “no hay paz donde hay criminalidad”. Así, desde esta perspectiva es pertinente proponer esta investigación ya que se afecta la vida, dignidad y existen claras violaciones a los derechos humanos en las circunstancias antes descritas.

 

1.2. El Populismo penal, violación a los derechos humanos y generador de mayor violencia:

Todo lo indicado en párrafos anteriores pretende contextualizar la gravedad del fenómeno, pero, en realidad, lo que también nos interesa desde la criminología para la paz[1] es investigar la respuesta Estatal o la Política Pública para disminuir esta pandemia global. Al plantearme esta investigación, la intención era estudiar un poco cuales han sido las políticas públicas para disminuir los problemas sociales que son germinadores de la criminalidad, pues opino que el crimen es la manifestación visible de problemas sociales más profundos. Este hecho conduce a analizar la forma en que la política ha generado programas de prevención de drogas, de educación en valores, de cultura de paz, de equidad y género, de justicia social, entre cientos que podrían implementarse para mitigar los catalizadores del conflicto social o para disminuir los efectos de los hechos violentos.

Los políticos (aquellos que gobiernan) ante la incapacidad de resolver los problemas sociales han venido un generando desde los años setenta del siglo pasado un discurso y unas acciones institucionales que los criminólogos denominan “Populismo Punitivo” o “Poder Punitivo”. Esta forma de gobernanza que, lejos de evitar resolver los asuntos de necesidad social que produce la criminalidad, pretende controlar a la sociedad por medio del miedo, la violación de los derechos humanos, y la excesiva punitividad (es decir, tipificar como delito casi todo) desplazando la responsabilidad institucional de resolver los problemas sociales con la respuesta penal. Esto no compete al Derecho Penal y, además, viola algunos principios del Estado Social de Derecho como es la mínima intervención estatal y la utilización de la pena privativa de libertad como ultimo ratio.

Por otra parte, esta excesiva punitividad es un discurso que pretende deslegitimar los derechos humanos, en especial principios como la universalidad, indivisibilidad e inherencia como “obstáculos” para la seguridad. El discurso es que todo aquel que los invoque la vigilancia al debido proceso y el respeto a los derechos humanos se convierte en un defensor de criminales y traidor de la sociedad a la que pertenece, porque lo que se busca es controlar y castigar como forma de gobierno, y se usa el crimen como plataforma política para ganar elecciones, sin reparar en el uso de la violencia y sin importar las consecuencias que esta práctica de política general, ya que, lejos de resolver los problemas los agrava aún más.

 Como principio básico, no se puede tener paz por medio de la violencia. La, respuesta como decía Johan Galtung, es: “si quieres paz prepárate para la paz”, pues los ciudadanos pierden su igualdad frente ante al Estado (o los gobernantes de turno), su libertad al existir más restricciones, es decir, sociedades verticales o policiales, y, por otra parte, sufren consecuencias más graves como por ejemplo los hacinamientos en las instituciones carcelarias y sus constantes dramas individuales y familiares, etc.

Cuando hablo de controlar me refiero al fenómeno de “Gobernar por Medio del Derecho Penal” para mayor compresión sobre cómo funciona cito: “… las características más visibles y mejor tratadas de la gobernanza a través del delito se vincula con la práctica de sancionar, reprimir y privar la libertad de las personas. Pero gran parte de la tarea de gobernar a través del delito es equipar a los ciudadanos para la búsqueda individual (aunque valorada por la sociedad) de seguridad y justicia, y guiarlos en esa búsqueda. Ya no se trata de la tarea de imponer disciplina o sancionar. Muchos expertos en la materia han observado cómo el “miedo al delito” se ha transformado en una meta a los que orienta las acciones de gobierno…” [énfasis añadido](sic) (Simon, 2012, págs. 36-37)

Ante lo dicho, la “Politización del delito” casi siempre es una respuesta a una crisis gubernamental ante la falta de habilidad o de decisión para resolver las causas que generan la reacción social delictual. Las estructuras políticas comenzaron a recurrir al delito como un vehículo para construir un nuevo orden social autoritario, lo que no solo genera violencia directa, (p.e. la que sufre el ciudadano cuando es asaltado) sino que se genera un violencia simbólica, cultural y estructural pues se mitifica al crimen y al delincuente. Por tanto, las sociedades pierden libertades, le temen al Estado y le temen al delincuente, es decir, se obtiene menos paz.

Esta nueva corriente de masificación política del delito, alabada en gran parte por los medios de comunicación, ha producido que el derecho penal considerado en el estado liberal moderno “de última ratio” comience a ser protagonista de los debates, relativizar los derechos humanos hasta definirlos como un “estorbo”[2] para los intereses nacionales de la seguridad y las “guerras” contra la delincuencia, drogas y muchas otras.

Este discurso pretende deslegitimar las garantías fundamentales, no solo del ciudadano penado o procesado, sino de todo aquel que reclama su espacio de libertad como derecho natural de los seres humanos. La seguridad jurídica solo es fundamental en la medida que sostenga la seguridad ciudadana, perdiendo su función garantizadora, sin citar la presunción de inocencia o menos aún de la mínima intervención estatal, fundamentos de los estados modernos y de las constituciones liberales de siglo XIX.

Como consecuencia, el problema más evidente y preocupante como jurista, y criminólogo e investigador para la paz es que estamos en la línea de retroceder a un estado premoderno donde la libertad solo puede estar en manos de pocos y, ante esta molesta realidad, por tanto, es nuestro deber diagnosticar el problema y plantear soluciones para que los derechos humanos sean garantizados plenamente por los Estados democráticos, donde la represión sea sustituida por la justicia y la armonía social: la paz.

Está claro que cuando se legisla para castigar y cuando se castiga como norma general, todo nuestro sistema de libertades y nuestros derechos humanos está seriamente en juego pues si el Estado excede los límites del contrato social, si se acepta esta forma desproporcionada del monopolio de la fuerza, se entrega poder sobre el ciudadano y, en último término, sobre su vida.

 “El derecho habla y cuando habla, no lo hace como todos nosotros –no es nuestro par, no es un igual– sino que, reclamando nuestra representación, se autoasigna el poder de poner en marcha el aparato de la coerción estatal”. (sic)  (Gargarella, El Derecho y El Castigo: De la injusticia Penal , 2011, págs. 1-2)

Cuando la normatividad se ajusta a este discurso violento cedemos nuestras libertades y le damos mayor poder al estado -entiéndase gobernante de turno- a imponerse sobre nuestras garantías básicas.

Las cámaras, asambleas y, en general todo aparato legislativo debería ser nuestra primera línea de defensa ante el amenazante problema de exceso punitivo. Sin embargo, al ser órganos de carácter político, las medidas “populares” tienen que tener una respuesta positiva ante la amenaza construida por el discurso populista punitivo. Los legisladores, en muchas ocasiones, se han convertido en los mejores voceros y repetidores del “alocución del miedo” y de primero “la seguridad frente a los derechos humanos”, quedando en manos de la justicia el destino de esta nueva normatividad inquisidora.

La administración de justicia -no los juristas y criminólogos que estamos llamados a ser defensores de la justicia y no solo de leyes- por su parte es incapaz de responder pues debe ejecutar las leyes que se crean sin razonamiento o sin debates legislativos.

La mejor arma de este tipo de gobernanza siempre es la excusa de “emergencia” en su forma de “emergencia nacional”, lo que hace que algunas leyes no cumplan el proceso de la legislación y una debida y democrática discusión parlamentaria. Sin embargo, esto presenta dos retos:

a) Que la justicia penal no tiene la capacidad de resolver toda cantidad de procesos que se producen día a día, y menos aún los derivados de problemas sociales que terminaron en normas penales, y;

b) La permanente injerencia de los poderes públicos y los medios de comunicación (tipo -bullying mediático y político) que se hace a los jueces cuando sus decisiones no se corresponden con los intereses de estos poderes y medios de comunicación. Parafraseando la cita de Gargarella: “Cuando la ley habla a veces es violenta, y es más violenta cuando no es producto de la razón sino del miedo, dejando más problemas que soluciones reales”.

Como se expone del informe anual del año 2017 de la Organización Human Wright Wacht: “Los derechos humanos existen para proteger a las personas de los abusos y el desamparo de los gobiernos. Los derechos limitan lo que un Estado puede hacer e imponen obligaciones con respecto a cómo debe actuar. No obstante, en la actualidad, una nueva generación de populistas está malogrando estas garantías. Pretendiendo hablar en nombre del “pueblo”, consideran a los derechos un impedimento para lo que ellos entienden como la voluntad de la mayoría, un obstáculo superfluo que se interpone a la defensa de la nación frente a las amenazas y los males que supuestamente se ciernen sobre ella (sic).” [énfasis añadido]  (El peligroso avance del populismo: Ataques Globales a los valores de derechos humanos , 2019)

En resumen, el populismo penal refuerza un modelo autoritario de gobierno, que limita las libertades de los seres humanos al tener que perder parte de su privacidad personal so pretexto de la seguridad pública. Además, este tipo de políticas, cuando se convierten en normas jurídicas, disminuyen la relación de igualdad entre el Estado y el ciudadano, poniendo en riesgo el derecho a la vida. No sólo se contempla la posibilidad de ir a la cárcel por casi cualquier causa, sino que se otorga el derecho al Estado para que a se use la fuerza por cuestiones que no son delitos y no ameritan este tipo de intervenciones violentas.

También se pone en riesgo la seguridad jurídica de las personas pues las garantías procesales derivadas de los derechos humanos están siendo degradadas como una cuestión superficial y como un verdadero impedimento en el supuesto desarrollo de la justicia y la seguridad ciudadana. Así vemos que se pone de manifiesto que en los estados donde imperan estos discursos del miedo es dudoso el respeto a los derechos humanos, y esto en sí mismo pone en serias dudas la democracia y la paz ciudadana, por eso considero que el discurso del populismo penal es una importante amenaza mundial.

Debemos regresar la mirada a Cesar Becaria, fundador del Derecho Penal Contemporáneo y quien sustentó las principales ideas del liberalismo penal, cuando expresa “Hay que tener cuidado porque no es verdad que los castigos más crueles consigan algún efectivo. A medida que los castigos son más crueles, los hombres se endurecen y para que una pena obtenga su efecto basta, y esto es necesario tenerlo presente, que el mal sea superior al bien que sale del delito”   Es hora de poner el dedo en la llaga e investigar la tendencias involutivas que aquejan a este populismo penal y así “(…) sirva para que algunos fijen su atención en estos problemas y para despertar algunas consciencias que en los últimos años parecen haber perdido una parte de su capacidad para enfrentarse críticamente con la realidad que nos rodea (sic) [énfasis añadido]”  (Muñoz Conde, Prólogo del libro El Nuevo Derecho Penal, 2009)”.

 

1.3 Acerca de la Criminología y las Ciencias para la paz:

¿Cómo se previenen entonces aquellos problemas sociales que producen delincuentes y delincuencia? ¿Cómo prevenimos que el Estado produzca más violencia por medio del Populismo Penal? Para responder es necesario entender que debemos empezar a cuestionar lo establecido, y que el rumbo que la humanidad ha tomado para abordar este problema solo ha creado estereotipos, marginados y, lo que es peor, un ambiente de guerra no declarada. El instrumento básico para ello es la coerción, los ciudadanos con miedo y con menos libertades, con enormes cantidades de leyes punitivas no propias de estados democráticos sino de policías, y con guetos urbanos y desigualdades enormes, es decir, países sin guerras, pero con ausencia de paz.

Para el jurista y reconocido criminólogo Dr. Raúl Eugenio Zaffaroni “La Criminología no puede entenderse sin que su objeto de estudio aborde las relaciones de poder (sic)”. Por otra parte, ni el derecho (en especial los derechos humanos y el derecho penal) ni la propia criminología deben legitimar el exceso de punición. Las garantías de los procesos sociales y jurídicos deben estar obligadas a hacer precisamente lo contrario: limitarlo, para tener sociedades horizontales donde el goce de los derechos humanos sea plenamente ejercido.


En la misma línea Zaffaroni dice que: “…la ciencia criminológica como un saber o conjunto de conocimientos que nos permite explicar cómo operan los controles sociales punitivos de nuestro margen periférico, qué conductas y actitudes promueven, qué efectos provocan y cómo se los encubre en cuanto ello sea necesario o útil para proyectar alternativas a las soluciones punitivas alternativas menos violentas que las existentes y más adecuadas al progreso social (sic)”.

Siguiendo esta línea argumental surge un ejercicio del poder selectivo, una violencia que se reproduce. Además, existe un condicionamiento de mayores conductas lesivas y, al menos en los sistemas de justicia latinoamericanos, existe en general una corrupción institucional, una verticalización social y la destrucción de las relaciones horizontales o comunitarias. Esto propicia deslegitimar el sistema penal, que se asemeja a una guerra, y es un “hecho de poder real”. Así, es difícil hablar de paz sin que la garantía de la mínima intervención estatal sea una realidad. Mi pensamiento es que la “pena” es una violencia en todo el significado de la palabra, y que es hora de llenar este vacío desde la ciencia para la paz. 

La Criminología es una ciencia interdisciplinar que la componen básicamente seis ciencias auxiliares: la Criminalística, la Antropología, la Biología, la Sociología, la Psicología, el Derecho Penal, los Derechos Humanos. El objetivo es reducir los niveles de delincuencia previniendo que el conflicto no se transforme en violencia e intervenir una vez producido el hecho violento con aportes científicos y prácticos para reestablecer la justicia, la armonía social y la paz. Además de estas ciencias auxiliares básicas, en algunas teorías criminológicas se incluyen otras ciencias que ayudan a estos cometidos como son la educación, el trabajo social, la no violencia y las ciencias políticas, lo que convierte a la criminología es una ciencia transdisciplinar.

Según la Enciclopedia de Paz y Conflicto de la Universidad de Granada, respecto a la definición de la Investigación para la paz se dice: “Los ejes princípiales que a lo largo de los años han ido definiendo la Investigación para la Paz, podríamos agruparlos entres: La Paz como objetivo que se persigue y a su vez aúna todas las realidades y expectativas. La Violencia como obstáculo que frena las potencialidades de las realizaciones humanas. Y el Conflicto como mediación omnipresente, en todas las realidades humanas, entre una y otra (…) Existe, además, otro valor añadido que concierne a cada disciplina, ya que al interactuar en el campo transdisciplinar de la paz adquiere mayor transcendencia científica, relación con las demandas sociales y utilidad filantrópica [sic]”. Por último, la transdisciplinariedad es la síntesis orgánica que se produce al interaccionarse diferentes disciplinas, y combinar los medios propios de cada una de ellas, con el objetivo de estudiar los problemas bajo una nueva luz, conceder así una nueva identidad a esta investigación [énfasis añadido] (sic)”  (Enciclopeadia de Paz y Conflictos, 2004, págs. 596-597).

Por tanto, la Ciencia para la Paz se ocupa de la paz (su existencia, permanencia, etc.) pero también de la violencia y del conflicto y para el logro de sus objetivos invita a la integración de otras disciplinas científicas.

En conclusión, la investigación para la paz y la criminología se amalgaman no sólo en la Inter transdisciplinariedad sino también en objetivos similares: paz, violencia y conflictos. Por lo tanto, es factible y consecuente crear una “Criminología para la Paz” como nuevo saber científico de la Investigación para la Paz.

Espero demostrar que una “La Criminología para la Paz” es factible a la integración de la investigación para la paz, pero ¿Cómo actuará sobre los efectos violentos del populismo penal reduciendo a su vez las probabilidades del conflicto y la violencia que produce el delito?Fundamentalmente cambiando el paradigma de estudio, comenzando el estudio del fenómeno delincuencial desde la paz y no desde la violencia –si vis pacem para pacem– siendo el conflicto su mediador, y en ese camino partir del estudio de la violencia Simbólica, Cultural y Estructural fomentado por el populismo punitivo con el objetivo de neutralizar[3] sus efectos.

Desde mi enfoque como pacificador considero que, en lugar de incrementar la violencia mediante la respuesta estatal excesiva, necesitamos minimizar esa violencia respondiendo pacíficamente a las causas que originan el delito, reforzándola con mecanismos jurídicos no formales tales como la mediación, conciliación o cualquier forma alternativa de solución de conflictos en conciencia o equidad, y también reforzando y seguir creando una Cultura de Paz para lo que las ciencias para la paz, los derechos humanos y la propia criminología son fundamentales.

En este trabajo se intentará investigar el desarrollo de una nueva corriente criminológica sostenida epistemológicamente desde la transdisciplinariedad de la ciencia para la paz. ​La intención es delinear una línea de prevención pacifica del fenómeno criminal desde un enfoque individual, social y comunitario, usando las herramientas de la cultura de paz, noviolencia, los derechos humanos, la otredad y la educación para la paz. La criminología tiene esa capacidad al ser una ciencia interdisciplinar que, unida a lo desarrollado por las Ciencias de la Paz, podría arrojar excelentes resultados cambiando quizás algunos de los conflictos actuales.

Posiblemente, una “criminología para la paz” o una “criminología al servicio de la paz” aportará elementos para que los conflictos sociales que derivan en delincuencia sean atendidos desde un enfoque teórico y práctico que permita reducir la criminalidad y, consecuentemente, la violencia.

Por otra parte, ampliará el campo de estudio de las ciencias para la paz para abordar el tema de la delincuencia como fenómeno social y su transformación en formas pacificas de convivencia. Por último, permitirá desarrollar una alternativa al discurso penal punitivo generador de violencia simbólica, cultural y estructural y directa.

El deseo finalmente es proponer al derecho penal público y, en general, al Estado, la forma de encontrar alternativas para cumplir sus objetivos universales, esto es, realizar la justicia (por medio de la paz) y devolver la armonía social que es paz. Por este motivo nos preocupamos tanto desde la criminología y desde las ciencias para la paz de las causas desde un enfoque pacífico, y de sus resultados también desde un enfoque pacífico.

CAPÍTULO II: Pregunta de Investigación:

¿Se puede crear una “criminología para la paz” para abordar de forma pacífica el conflicto del delito, y así prevenir las causas que generan la delincuencia como son la violencia simbólica, estructural, cultural y directa?

Considero que sí se puede, por lo que comenzaré explicando el problema por medio de la comparación de distintas teorías criminológicas acerca del crimen, en particular aquellas de carácter psico criminológicas y socio criminológicas, para entender que el fenómeno de la delincuencia tiene sus orígenes en problemas sociales no resueltos y que mientras estos no se atiendan difícilmente se van a reducir. Así mismo se intentará demostrar que la respuesta punitiva excesiva no generaría resultados positivos, sino que más bien agravaría el problema.

Con relación a la paz nos vamos a enfocar en proponer cambiar el paradigma, la paz no llega por medio de la seguridad, la seguridad es producto del establecimiento de la paz. Cuando se procura la seguridad más que la paz, en particular la seguridad ciudadana, ocurre lo siguiente:

  1. Se mitifica y se maximina los efectos de la delincuencia, es simbólica, se crean estereotipo, se cosifica, y se establecen zonas específicas de una ciudad declarándolas inseguras y un grave riesgo para todas las demás personas de esa ciudad o estado, por eso la paz simbólica debe establecer parámetros para prevenir los conflictos sin generar exclusión, mediante la paz simbólica y con la ayuda de los medios expuesto en la paz neutra proponemos atender este tipo de violencia en especial neutralizar los efectos del populismo punitivo;
  2. Al simbolizar la delincuencia como el más grande problema de la sociedad, echándole la culpa de todo los males de un país a ese fenómeno social, se genera una violencia cultural que justifica actos de intolerancia de los ciudadanos hacia determinadas personas o zonas geográficas, por eso la población hasta celebra el uso indiscriminado de la fuerza y la violación de derechos humanos a esas personas o  lugares que simbólicamente fueron creados para ser violentados, aquí a paz cultural deberá proponer un diagnostico que indague lo endógeno y exógeno de los conflictos y en virtud de los mismos establecer cuáles son los reales trasfondos de la delincuencia y su verdaderos efectos separándolos de otros problemas sociales;
  3. Con relación a la violencia estructural enfocarnos y ser activos en limitar el poder punitivo reforzando la importancia de los derechos humanos y las garantías del debido proceso que son los que limitan el exceso del uso de la fuerza; por otra parte, demostrar que es precisamente la violencia estructural, al no atender las causas que generan la delincuencia, la que reproduce el hecho como reacción social; y,
  4. Con relación a la violencia directa deberá realizarse campañas de pacificación en los sectores más desentendidos pero además se debe hacer un lobbing permanente en el poder político para que comprendan que seguridad, progreso y justicia solo nacen de la paz que como hemos visto deberá hacerse con la ayuda de educación cívica para la paz, valores éticos y morales, otredad, no violencia, el comunitarismo, los métodos alternativos de solución de conflictos en conciencia y equidad, particularmente, la figura jurídica de los jueces de paz, la mediación y la conciliación comunitaria.

Considero que la suma de todos los componentes podría crear una nueva línea de investigación para la paz que he denominado “criminología para la paz”, y que ayudaría a generar programas de políticas públicas de seguridad ciudadana para resolver los problemas sociales que origina el delito de forma pacífica y así disminuir la violencia que este fenómeno genera, para lo cual fusionaríamos las dos ciencias aprovechando su transdisciplinariedad, para mayor comprensión ver el gráfico siguiente:

CAPÍTULO III:  OBJETIVOS

3.1 OBJETIVO GENERAL

Crear una nueva línea de investigación al servicio de la paz denominada “criminología para la paz” con el fin de prevenir pacíficamente los conflictos sociales que producen la delincuencia y la criminalidad.

3.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  1. Demostrar que la Investigación para la Paz y la Criminología tienen intereses y objetivos similares tales como el conflicto, la violencia y la paz, y que desde la transdisciplinariedad las dos ciencias se pueden fusionar para abordar el fenómeno social de la delincuencia.
  2. Demostrar que una “criminología para paz” puede desarrollar modelos de políticas públicas alternativas para enfrentar las causas que producen la criminalidad desde las propias comunidades, generando además una cultura de paz.
  3. Explicar desde una “criminología para la paz” que el discurso del populismo penal o exceso de punitividad solo reproduce violencia simbólica, estructural, cultural y directa, no siendo la mejor forma de resolver este grave problema mundial.

 

CAPÍTULO IV: METODOLOGÍA

El problema se va a abordar por medio de la comparación de teorías psico socio criminológicas que explican el conflicto social delincuencia y a partir de allí se irá desarrollando la posibilidad o no de la creación de una nueva línea de investigación denominada “criminología para la paz”, que resultaría de la fusión de la criminología con las ciencias para la paz aprovechando la transdisciplinariedad de las mismas y de sus objetivos similares como son el conflicto, la violencia y la paz.

Por lo antes descrito, la investigación es inductiva-cualitativa y por su finalidad aplicada, por lo que se desea mejorar y solucionar un problema actual.

La metodología es de carácter documental en el campo de la criminología, sociología criminal, psicología criminal, teorías de las paces, la educación para la paz, educación en valores cívicos, conflictos, derechos humanos, noviolencia y métodos alternativos de solución de conflictos en equidad o conciencia.

CAPÍTULO V:  MARCO TEÓRICO

En este capítulo vamos a aproximarnos a tres aspectos esenciales con objeto de contextualizar y tratar de conseguir un conocimiento básico de ciertos conceptos y principios necesarios para entender los objetivos de esta investigación. Por tanto, es necesario establecer:

  1. Un acercamiento a la criminología, su concepto y ámbito de acción en un intento de poder determinar cuál puede ser su potencial aporte a las ciencias para la paz;
  2. Aproximarnos a las teorías sociológicas y psicológicas que explican las causas de la delincuencia, y demostrar que la misma tiene orígenes en problemas sociales no resueltos; y,
  • Un análisis del divorcio entre la ley, la moral y la cultura, y como por medio de esta propuesta se podrían atender los factores que producen el conflicto social y la delincuencia, así como lograr integrar por medio de la “criminología para la paz” una armonía entre estos sistemas de regulación endógenos y exógenos.

 A partir del análisis de todos estos elementos se presentarán las alternativas pacificas para redefinir la política criminal desde las ciencias para la paz y, en la medida que avance la investigación, se abordarán los aspectos negativos populismo penal y la relativización de los derechos humanos de manera transversal.

En esta primera sección del marco teórico, por lo tanto, nos centraremos en los estudios criminológicos sin ahondar en profundidad en los mismos para irlos enlazando con los conceptos de la ciencia para la paz, que serán la segunda parte de este apartado, pero ya con propuestas concretas del por qué la necesidad de crear una nueva línea de investigación que he denominado “criminología para la paz”.

 

 

5.1. CONCEPTO DE CRIMINOLOGÍA Y SU ÁMBITO DE ACCIÓN:

Antonio García Pablos en su “Tratado de Criminología” define la Criminología como  “la ciencia empírica e interdisciplinaria que tiene por objeto el crimen, el delincuente, la víctima y el control social del comportamiento delictivo; y que aporta una información valida y constatada y fiable sobre la génesis, dinámica variables del crimen – contemplado éste como fenómeno individual y como problema social, comunitario [énfasis añadido], así sobre su prevención eficaz, las forma y estrategias de reacción al mismo y las técnicas de intervención positiva en el infractor y la víctima (sic)” (García-Pablos de Molina, 2014, p. 519)

Como vemos del concepto transcrito “el crimen” es una suma de factores complejos directos e indirectos, y llama la atención la referencia a un fenómeno que es producto del conflicto social e individual, que origina violencia (criminalidad y victimarios) y consecuencias violentas (víctimas y daños patrimoniales) que a su vez se traduce en más violencia y consecuentemente en falta de paz directa, estructural, cultural y simbólica.

De la misma manera, este concepto es bastante útil pues se aborda la problemática como un problema comunitario, social e individual, es decir, abarca todos los aspectos de la sociedad, estando de acuerdo con el hecho de que la criminalidad es consecuencia de aspectos sociales que se originan en la esfera social y comunitaria, y que se manifiesta en comportamientos individuales. Por tanto, para que esos comportamientos (que son la parte visible del conflicto delincuencia) disminuyan debemos procurar que desde el Estado se le permita devolver a la comunidad la capacidad resolver gran parte de estos problemas, y que las políticas públicas procuren atender y no sólo reprender como ocurre en este momento.

Otro concepto de Criminología es el que propone la European Society of Criminology que en al año 2000 formuló el siguiente concepto· “Todo conocimiento académico, científico y profesional acerca de la explicación, prevención, control y tratamiento del crimen y la delincuencia, del agresor y la víctima, incluyendo medición y del crimen, la legislación y la práctica del Derecho Penal, el cumplimiento de la ley, y los sistemas de justicia judicial y correccional” (sic) (Criminology, 2017).

Por último, la definición de Hans Göppinger considero que es la más adecuada para nuestro estudio propuesto, ya que se ocupa, al igual que García-Pablos de Molina, tanto de lo individual como lo social, cito: “Ciencia empírica e interdisciplinar que se ocupa de las circunstancias de la esfera humana y social, relacionadas con el surgimiento, la comisión y la evitación del crimen, así como del tratamiento de los violadores de la Ley (sic)” [énfasis añadido] (Göppinger, 1975) 

Mi preconcepto de criminología: es una ciencia transdisciplinar que se ocupa desde la paz sobre las causas, individuales, sociales y comunitarias que producen la criminalidad, el delincuente y la víctima, así como el estudio de las medidas para prevenirla de forma pacífica mediante la generación de una cultura de paz para el retorno del estado de armonía y paz social.

En base a los conceptos visto y al análisis hecho paso a diagramar el problema de la alteración a la paz producido por el fenómeno conflicto-delito y las causas previas frente a la paz.

Como vemos, los cuadros 4 y 5 que interpretan gráficamente los conceptos expuestos, reflejan que el tema de la violencia que se generar a raíz de la criminalidad se debe a factores anteriores y presentes como forma, hechos y sistemas de interacción social desviada o ausencia de paz.

En cuanto al resultado, los cuadros demuestran también que a mayor trabajo desde un enfoque de la paz sobre los factores individuales, comunitarios y sociales podrían mejorar la dinámica social haciendo que los sistemas de interacción sean pacíficos. Sin embargo, cuanto menor sea la atención, la complejidad de los factores genera reacciones sociales como la delincuencia que se trasladan a un control social difuso (reacción social) violento y a la exigencia de políticas públicas excesivamente punitivas o, lo que es peor a un “populismo punitivo” generadora de represión (violencia simbólica, estructural y cultural), relativización de los derechos humanos (violencia directa) y desarmonía social.

En conclusión, la criminalidad es consecuencia de falta de atención pacifica de factores previos, las medidas que se trabajan desde el resultado de esa desatención son violentas, verbo y gracia, no hay paz previa no hay paz como consecuencia.

En resumen, la Criminología como ciencia es transdisciplinar y se ocupa de la criminalidad que la previene en el campo social, comunitario, individual y también en el político. Y al tratar de reducirla por medio de la prevención desde las ciencias para la paz, la violencia que genera la delincuencia podría transformarse en paz individual y colectiva y que esto, desde mí óptica, solo se logra cuando se parte de la paz y por medio de la paz, cuando atendemos precisamente los factores y no sólo reaccionamos ante los resultados. Ilustrando, pensando, diagnosticando el conflicto, atendiendo la violencia y la reacción social, diseñando programas de prevención de la delincuencia y políticas de seguridad desde la paz, que atiendan los factores desde la paz. Actuar desde la paz es el interés de esta investigación de una “criminología para la paz”.

Para comprender los objetivos de esta tesis haremos un repaso a los estudios de la delincuencia desde un enfoque psico-socio-criminológico y contrastar el ajuste a las propuestas de esta investigación. En lo referente a las teorías sociológicas nos centraremos en aquellas que hablan de la frustración social e individual producto del resquebrajamiento moral de la sociedad para visualizar como estos postulados afectan al fenómeno social criminal. Específicamente, las doctrinas de Emile Durkheim y Robert Merton sobre la anomia, entre otras razones porque considero que aún están vigentes (ahora por el cambio tecnológico acelerado, consumismo, etc.) y explican claramente la desviación y las subculturas detonantes de la criminalidad.

 Por otra parte, las teorías psico criminológica cognitivas-conductuales son de suma importancia, en especial los mecanismos de desplazamiento moral que impiden el autocontrol y la autoeficacia moral individual, y como desde el determinismo recíproco mediante la aplicación de la propuesta (explicitada en este trabajo) se podría generar una Cultura de Paz real (no utópica), haciendo posible que el individuo sea fruto de una sociedad pacífica y una sociedad pacifica sea el trabajo de todos los individuos para el desarrollo de todas sus potencialidades humanas. 

Para finalizar el marco teórico analizaremos los alcances de la Cultura de Paz como modelo a seguir para realización de cambios profundos y como, desde esta concepción, se pueden atender los factores individuales, sociales y comunitarios para reducir la delincuencia y la violencia y generar paz. Además, expondremos brevemente la tesis de Antana Mokus del divorcio de la ley, la moral y la cultura y, partiendo de estos conceptos, modelaremos la propuesta concreta de una “criminología para la paz” como una nueva línea de investigación al servicio de las ciencias para la paz, para crear programas de políticas públicas de seguridad ciudadana pacíficas y reducir significativamente la violencia simbólica del “populismo penal”.    

5.2. TEORÍAS SOCIOLÓGICAS DEL DELITO. LA ANOMIA DE DURKHEIM Y MERTON. VALORES, SOCIEDAD Y MORAL

           

5.2.1. La Anomia de Emile Durkheim

Émile Durkheim, fue un investigador en el campo de la sociología y la política sostiene que: “si la sociedad cumple adecuadamente, tanto la colectividad como cada uno de sus miembros lograrán un orden estable que les permita desarrollarse plenamente” (sic) (Durkheim É. , 1988). “Cuando esto no ocurre, y la sociedad cae en una situación de anomia, pierde su fuerza para regular e integrar a los individuos, pudiendo producirse consecuencias adversas tales como el suicidio[7] estudiado por Durkheim” (sic) (López Fernández M. d., 2009, pág. 131).

De lo transcrito se deduce la importancia de la existencia de una sociedad de principios comunes básicos o acuerdos mínimos, y la anomia vendría a hacer como un vacío individual y colectivo de lo que debería entenderse por medio de la sociedad como correcto o incorrecto. Cuando existe la anomia los individuos ya no tienen claro lo que es justo de lo injusto y los inhibidores sociales se encuentran debilitados o dejan de existir, generándose un sentimiento de frustración e insatisfacción (entre otras cosas porque pierden los vínculos sociales y propósitos comunes y concentración de ego). Es ahí cuando se desbocan los deseos pues se pierden las referencias y solo se buscará el placer generándose conductas ofensivas y delictivas.

Durkheim señala que el ser humano es “insaciable en sus ambiciones” (sic) (Durkheim É. , 1988). Cundo se logran satisfacer las necesidades inmediatamente creamos nuevas y diferentes, lo que genera una permanente situación de “inquietud o insatisfacción mortificante”. Es por eso que la sociedad actuaría como una fuerza exterior que limita estas especies de pasiones volviéndolo a la avenencia con sus necesidades reales. Por eso, la sociedad, ejercería un poder regulador de autoridad colectiva.

En su libro “La Educación Moral” (1902), se explica que la anomia puede eliminarse por medio de la educación, así las personas logran contener sus pasiones y a la vez impone normas sociales que limitan las actuaciones externas. “Durkheim sostiene que la moral, entendida como el conjunto de reglas externas que determinan imperativamente la conducta, es la encargada de fijar y regular las acciones de los hombres imponiendo con ello deberes para lo cual el cuerpo que lo ejerce debiera ser reconocido como una autoridad legítima con mandato imperativo[8] (sic) [énfasis añadido] (López, 2009). A partir de la determinación y regularización de valores, aptitudes y comportamientos se logra la disciplina que determinan los límites necesarios para contrarrestar los deseos ilimitados de los que los seres humanos cautivos.

La anomia aparece en momentos de transición y reajuste económico. Esto sucede cuando el crecimiento económico es demasiado rápido, y los reguladores morales no evolucionan a la par para controlar o manejarse mientras esos cambios sociales se están produciendo. Esto provoca conflictos sociales, para lo cual la sociedad no está preparada a afrontar y se pierde el control social difuso (pautas) y los individuos miembros de esa sociedad buscarán alternativas desviadas para resolver sus conflictos así podemos explicar la delincuencia.  Sin embargo, anomia no significa ausencia total de normas sino más bien la no integración del sistema de funciones sociales.                                                         

5.2.2. Anomia de Robert Merton:  Teoría de la Estructura Social

“Según Kornhauser (1978), para Durkheim, las fuerzas que conducen al delito son de naturaleza humana (versión hobbesiana), y asume que las variaciones en la tasa de delitos son consecuencia de las restricciones impuestas por la cultura. En la visión de Merton, es la cultura (americana) la fuerza que conduce al delito, explicándose las variaciones en el índice de delincuencia por la variación que se produce en las propias fuerzas culturales (sic)”. (Teijón Marco, 2018)

En su obra “Social Theory and Social Structure” publicada en 1957, Robert Merton sostiene “que la anomia es producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad (sic)”. “Las constantes transformaciones de la sociedad tal como se verifica desde la época medieval a moderna a posmodernas y transmodernas producirían una desestructuración de las normas culturales. Esta oposición entre los objetivos establecidos como legítimos y los medios considerados como tales para alcanzarlos jugando, en dicho proceso, juegan un papel importante las variables socioeconómicas (sic)” (López, 2009). Precozmente, ya en la socialización las personas vamos encasillándonos en lo que esperamos de nosotros y lo se espera de nosotros y se nos inculcan los medios admitidos para hacerlo y cuando esto no corresponde con la realidad se produce un resquebrajamiento individual y social que se manifiesta en acciones contrarias a la moral, ética y cívica.

El problema se presenta cuando existe un rompimiento cultural y las personas nos vemos en la imposibilidad de alcanzar la idea encasillada en nuestro interior (el ideal construido) frente a la falta de herramientas necesarias para hacerlo (los medios inculcados para alcanzar el ideal construido). Cuando esto ocurre nace en nosotros una frustración (por eso se llama en algunas ocasiones a esta teoría la de frustración social), y ahí es cuando los individuos buscan alternativas para reducir ese fracaso. La respuesta como alternativas para salir de la frustración dependerá de la posición que ocupa el individuo en la estructura social determinada.

Cuando existe una brecha entre fines y medios se podrán presentar diferentes tipos de respuestas individuales como la Conformista, la Ritualista, el Retraimiento y la dos últimas que nos interesan para los propósitos de este estudio:

  1.  “la Innovadora”, caso en el que se aceptan las metas culturales, pero no los medios que la sociedad establece para alcanzarlas. “Al respecto el Merton sostiene “que cuando dicha situación se presenta, es como si se invitara a la transgresión” [énfasis añadido], a buscar medios eficaces, aunque condenados, llegando incluso a la tolerancia social por parte de la sociedad con tal que se logre el éxito. Usualmente esta conducta se presenta en clases socioeconómicas más bajas ya que los medios son más limitados para alcanzar legamente los objetivos establecidos por la sociedad y el Estado; y,
  2.  “la Rebelión”, en donde se rechazan tanto los medios y se hace aceptable la torsión de los fines, ya que hay un rechazo total a las pautas culturales vigentes. Aunque no se manifiesten visiblemente, son aquellas personas que forman parte de una clase social en ascenso, y que requiere para lograrlo alcanzar éxitos pecuniarios, (p.e.) como ocurre con cierta clase media latinoamericana y la corrupción.

La causa de la anomia es la incapacidad de alcanzar las metas propuestas por la clase hegemónica mediante los medios establecidos como legales y, por tanto, hacer uso de medios ilegales para lograr la acumulación de dinero (fin impuesto como equivalente al logro del éxito).

[10] (Teijón, 2018, pág. 8)

 Sobre la anomia de Durkheim y Merton podemos concluir:

  1. Las teorías clásicas de la frustración (anomia) ofrecen una explicación razonable del delito desde un punto de vista teórico. La frustración que es ruptura de medios y fines idealizados e indoctrinados individual y socialmente, tiene un mayor impacto en aquellos sujetos procedentes de los estratos sociales económicamente más desfavorecidos. La frustración es el resultado de la disconformidad entre los objetivos definidos impuestos culturalmente y los medios que la sociedad facilita para alcanzarlos.
  2. “Por otro lado, la estructura social, que es la que “define, regula y controla” los procedimientos institucionales lícitos para alcanzar esos objetivos, niega a ciertas personas los medios legítimos necesarios para ello, bloqueando activamente las vías de acceso a los mismos” (sic) (Merton, 1938, p. 672-678). “La imposibilidad de acceder a estos ideales de éxito económico y movilidad social a través de medios legítimos presionan a los individuos hacia la desviación” [énfasis añadido] (sic) (Agnew y Passas, 1997).

Por tanto, al no existir normas reguladoras macro que permitan guiar al individuo, y al estar bloqueados los medios para alcanzar los fines, el ser humano entra en frustración recurriendo a medios paralelos para conseguir lo socialmente impuesto, es ahí cuando se recurre al delito como forma para conseguir esos objetivos o como rebelión aun sistema que consideran injusto.

Antes de concluir con este apartado vale tener en cuenta que la teoría de la anomia de Durkheim fue presentada en un momento histórico en el que se produce un importante cambio en la división del trabajo (modernidad), y la humanidad se transformaba de una sociedad agraria con intereses y valores comunes y colectivos a una sociedad mecánica propia de la era industrial donde priman los intereses individuales.” Por su parte, Merton basa su teoría en la sociedad americana, donde se contempla tanto la idea del “American Dream” como el “más amplio contexto histórico y socioeconómico (sic)” en el que se desarrolla, no pudiendo ser deslindado uno del otro”. (sic) (Passas, 1997, p. 69).

Sin embargo, en el mundo occidental esta anomía aún sigue vigente por los cambios bruscos y continuos en el desarrollo tecnológico excesivo, el capitalismo y el consumismo, etc. Este hecho lo resume muy claramente Zygmunt Bauman en sus obras sobre la modernidad líquida -ya nada es permanente, todo es líquido-, y en ese contexto las normas sociales y morales tampoco lo son o, lo que es peor, no encuentran tiempo para adaptarse o crearse.

 

5.2.3. APRENDIZAJE COGNOSCITIVO SOCIAL: Albert Bandura y los mecanismos cognitivos de desplazamiento moral.

La teoría del aprendizaje cognoscitivo social subraya la idea de que buena parte del aprendizaje humano se da en el medio social. Al observar a los demás, las personas adquieren conocimientos, reglas, habilidades, estrategias, creencias y actitudes. También aprende acerca de la utilidad y conveniencia de diversos comportamientos fijándose en modelos y en las consecuencias de su proceder, y actúa de acuerdo con lo que cree que debe esperar como resultado de sus actos. El máximo exponente de este tipo de teorías que explicarían la delincuencia es el psiquiatra norteamericano Albert Bandura.

Albert Bandura cree que la agresión se aprende a través de un proceso llamado “modelado de comportamiento” mediante el proceso de aprendizaje por observación que es también conocido como imitación.

5.2.3.1. Mecanismos de disentimiento moral.

Los mecanismos de regulación personal son también los mecanismos de regulación moral, Bandura explica en sus tratados sobre el comportamiento moral y su desvinculación lo siguiente: “La gente hace cosas que le proporcionan satisfacción personal y dignidad. Generalmente se abstienen de comportarse de manera que viole sus estándares morales porque ello les aportará la condena personal. No existe mayor castigo que el desprecio propio. La previsión de sanciones personales, pues, mantiene la conducta a raya con los estándares internos [énfasis añadido] (Bandura, 1991c, p.69; Bandura, 1991d, p.277) (sic)” (Garrido, Herrero , & Masip, 2019, pág. 13).

Las personas –dice Bandura- hemos desarrollado estándares morales con los cuales regimos nuestra vida. Estos estándares son aquellos principios morales que conocemos, que asumimos como válidos y que intentamos seguir en nuestro comportamiento diario (p.e. respetar la vida de los otros o no lastimar a los demás). Sin embargo, los seres humanos somos capaces de usar muchas “tretas psicológicas” por las cuales podemos dejar de lado dichos patrones y actuar de manera contraria a ellos, cometiendo actos ofensivos, violentos o delictivos, y esas maniobras son las que se denominan mecanismos de desvinculación moral.

“Los ocho mecanismos de la desvinculación moral los divide Bandura en cuatro categorías dependiendo que se refieran a la conducta misma, al desplazamiento de la responsabilidad, al distanciamiento entre la acción y sus efectos, o que se refieran a la víctima de la acción inmoral. Los mecanismos que se refieren a la conducta inhumana en sí mismos insisten en la idea de rebautizarla para que deje de ser entendida como inhumana (sic)” (Garrido, Herrero , & Masip, 2019, pág. 14). A continuación, se explican los ocho mecanismos con ejemplos concretos:

Justificación moral. La conducta se hace personal y socialmente aceptable mediante la presentación de propósitos sociales loables (p.e., matemos a todos los terroristas por el bien de la sociedad).

Comparación ventajosa. Cada comportamiento se ve de una u otra manera según con qué se le compare (p.e., son corruptos, pero hacen ¿algunas buenas? obras).

Uso del lenguaje eufemístico. Las conductas pueden tener diferente apariencia según cómo se les nombre (p.e., mi hijo no es un violador, solo cometió un error).

Minimización, ignorancia o distorsión de las consecuencias. Mediante la ignorancia o la minimización de los efectos del comportamiento (p.e., no pasa nada, si voto esta basurita chiquitita).

Deshumanización. El delincuente, a través de la percepción, construye a la víctima (p.e., no he matado a un ser humano sino a un desgraciado que se lo merecía).

• Atribución de culpabilidad. Se considera a las víctimas culpables de los daños que reciben (p.e., ella se lo buscó, por vestirse tan provocativamente).

• Desplazamiento de la responsabilidad. Se oscurece o minimiza autoría de la persona (p. e., yo sólo seguía órdenes, no eran mis ideas).

• Difusión de la responsabilidad. Se difumina la responsabilidad por división del trabajo o por conducta colectiva (p.e., no es culpa de nadie, todos participamos).

Desde el año 1978, siempre que presentan los mecanismos de la desvinculación moral se hace ofreciendo la gráfica que se reproduce a continuación[13]:

5.4. DIVORCIO DE LA LEY, LA MORAL Y LA CULTURAL Y BREVES REFLEXIONES A ESTE CAPÍTULO:

“La diferenciación entre regulación jurídica (legal), regulación cultural (colectiva, variable de contexto a contexto) y regulación moral (individual) permite formular la hipótesis del “divorcio entre ley, moral y cultura”: hay divorcio entre ley, moral y cultura cuando hay aprobación cultural y/o moral de las acciones ilegales y cuando no hay aprobación moral o cultural de las obligaciones legales [énfasis añadido]. Esta hipótesis permite describir o interpretar de manera precisa y sugestiva dificultades claves de la convivencia (violencia y corrupción) y da orientaciones claves para su superación (sic)”. (Mokus A. , 1994)

La idea expuesta en el párrafo anterior es de gran importancia para el desarrollo de esta investigación. En las sociedades modernas se tiende a la verticalización de la sociedad, esto es, un Estado que regula e intenta generar cultura a la fuerza mediante la creación e imposición legal que muchas veces viene acompañada con la amenaza de una pena que, además de generar un estado excesivamente punitivo, pierde su eficacia pues se promulgan leyes que no se van a acatar excepto que sean parte de la moral colectiva o de su cultura.

Este hecho genera dos posibles consecuencias adicionales. Por una parte, un debilitamiento en la cohesión social e incertidumbre en la ciudadanía, pues no se legislan asuntos que respondan a sus verdaderas necesidades (factores sociales, comunitarios e individuales).

Por otra parte, una tensión entre sociedad y estado que impone a la fuerza ordenamientos jurídicos que la ciudadanía considera ilegítimos, inútiles o forzados, destruyéndose la calidad de ciudadanía, la cooperación entre ciudadanos, y entre ciudadanos y el estado. Esto, a su vez genera, conflictos que derivan en violencia y delincuencia, a los que el Estado suele responder de forma más o menos violenta, mediante un ciclo verdaderamente nocivo que la propuesta de la “criminología para la paz” intentará demostrar que se puede y se debe detener.

Para entender las premisas anteriores sugiero un ejemplo. En Ecuador, mi país, todos sabemos que debemos respetar los derechos de la propiedad privada, y que cuando alguien incurre en la vulneración de este bien jurídico protegido, es susceptible de ser castigado por el Estado y reprochado moralmente. Sin embargo, es común en mi país ver tiendas o comercios de películas o de software “piratas” [14]. Para los efectos, se explica, que legalmente está prohibido robar la propiedad intelectual (existen tratados firmados e incluso normas en nuestro código penal que lo sanciona con prisión, ley). Moralmente todos sabemos que el respeto al derecho ajeno es algo casi sagrado, pero culturalmente es aceptado por la mayoría de la población el comercio de artículos ilegales haciendo ineficaz la ley y desplazando la moral

Aquí ya vamos entendiendo lo visto anteriormente, la anomia, el desplazamiento moral y el marco general de cultura influyen como medio para desconocer la ley descartando también lo éticamente y moralmente correcto.

Cuando se espera que la ley produzca moral y cultura, y no que la ley sea el resultado de entender la cultura y la moral de la sociedad, se produce un resquebrajamiento social haciendo que el individuo determine qué ley debe cumplirse, y generándose conflictos de los cuales ya nos hemos referido y sus consecuencias. “En síntesis, el divorcio entre los tres sistemas se expresa en acciones ilegales pero aprobadas moral y culturalmente, acciones ilegales y desaprobadas culturalmente pero moralmente   juzgadas   como   aceptables   y   acciones   ilegales, reconocidas como moralmente inaceptables, pero culturalmente toleradas, aceptadas. Y como obligaciones legales que no son reconocidas como obligaciones morales o que en ciertos medios sociales no son incorporadas como obligaciones culturalmente aceptadas (sic)”.  (Mokus, 1994).

Revisado hasta aquí el marco teorico no hacemos otra pregunta, ¿se puede crear una criminologia para para paz como respuesta al exceso punitivo? La respuesta es siempre que esta criminología intente resolver los problemas sociales, comunitarios e individuales no solamente desde un marco meramente económico, debiendo ser claro que en toda la exposición de este marco teorico no hemos hablado de carencias materiales sino de valores, aptitudes y comportamientos que se ven frustrados por la anomía que se produce entre las metas construidas y los medios para alcanzarlas lo que causa desviación y es incitadora de la conducta desviada o delitos.

Esos mismos valores y comportamientos morales que la sociedad debería darnos como los principios rectores básicos por los que debemos guiarmos pero que desaparecen repentinamente por los cambios tecnologicos, económicos y hasta politicos, que son tan rapidos y repetinos, que en la actualidad nos mantienen con una “miopia moral” y en permantente angustía, frustación, stress, en el plano individual, y, el plano mundial con guerras, criminalidad organizada, terrorismo, contaminación del planeta, corrupción global, entre otros cientos de males.

Esta criminología intentará proponer herramientas que menguen estos elementos puntuales anteriores al fenomeno delincuencia, la “anomia” con una propagación de Cultura de Paz, Educación para la paz, valores básicos para la paz, que sirven para la inhibir el desplazamiento moral a más de intervención transversal en las escuelas, universidades e instituciones públicas.

Por último, promover una politica pública de “ciudadanos”, sin duda la desvinculación de esa calidad es de enorme immportancia para la propia existencia del Estado ya que que sin lazos y obligaciones cívicas no existen objetivos comunes para nuestros países como para el mundo (somos ciuadanos del mundo).

Por todo lo dicho aquí me adhiero a Antanas Mockus cuando expresa:

“A la pregunta ¿cuál es la propuesta del enfoque de cultura ciudadana en materia de seguridad? la respuesta más simple es: “Si queremos seguridad, formemos ciudadanía” [énfasis añadido][sic]. (Mockus Antanas, Corzo Jimmy, Ramírez Andrea y Cancino Diego, 2012, pág. 284)

Analizados ya las causas y las teorías que explican la delincuencia es hora de comenzar a construir la propuesta de una “criminología para la paz”, lo que haremos en el capítulo siguiente.

CAPÍTULO VI:  REVISIÓN DE LOS FUNDAMENTOS TEÓRICOS PARA UNA CRIMINOLOGÍA PARA LA PAZ.

El marco teórico de esta tesis se enfoca básicamente en las causas o la génesis del conflicto delincuencia, la razones de porque adopte esta línea teórica a esta altura podrían resultar evidente pues se ha explicado que la delincuencia es producto de asuntos sociales no resueltos previamente, por eso está “criminología para la paz” no podrá ser efectiva sino genera resultados en las causas, en el origen mismo del conflicto, comenzar por el resultado, la violencia no es una criminología preventiva pacífica, es simplemente una reacción a un problema no gestionado que usualmente se enfoca en fortalecer los sistemas estatales punitivos como la prevención situacional o el mismo populismo penal, la idea de esta propuesta es reducir al mínimo posible los efectos de la violencia del conflicto delincuencia “antes de” no “después de” por eso se ha escogido este marco teórico que se pasa a resumir.

Las causas no resueltas desde unas visiones sociológicas seleccionadas explican:

  • Uno, el papel que juega la sociedad como generadora de valores, aptitudes y comportamientos que delimitan el actuar del individuo socialmente aceptable, estableciendo los parámetros de lo que es correcto e incorrecto y cuando la sociedad entra en “anomía” se pierde el marco de referencia de actuación generándose conductas desviadas o delitos.
  • Dos, en la misma línea, otra explicación sociológica habla de la generación de conductas desviadas por existir una “anomía” producida por la diferencia entre los fines establecidos por la sociedad para los individuos y los medios para lograrlos, por eso estas teorías se llaman también de “frustración social” generando que algunos miembros de la sociedad produzcan marcos conductuales distintos para lo obtención de sus fines, (p.e) la corrupción y la delincuencia. Estas dos teorías explican las causas no resueltas desde el enfoque social y comunitario.
  • Tres, hemos hablado desde el campo cognitivo conductual por que las personas en ciertas circunstancias desplazan los inhibidores morales para justificar conductas ofensivas y delitos, que esto es una condicionante reciproca, pues tanto las personas somo consecuencias sociales y esas consecuencias sociales son producto de nuestra propia individualidad. Esto explicaría factores sociales individuales no resueltos.
  • Cuatro, revisamos la tesis de la ley, la moral y la cultura y como estos sistemas regulatorios deben ser armonizados para que no exista un divorcio entre las normas jurídicas la costumbre de una sociedad y la moral de los individuos, no atender esto produce conflicto y violencia, además, analizamos como el ciudadano no debe ser relegado de su responsabilidad dentro de su posición y condición como parte del Estado, en especial en el compromiso con su propia seguridad por medio de la paz. Esta explicación envuelve les tres factores y dan también explicaciones anteriores al conflicto social delincuencia.

Con todo el antecedente ya expuesto, la pregunta sería, ¿Sobre qué debería centrarse esta línea criminológica para la paz? mi respuesta es, en la intervención en la sociedad con el objeto de que la paz sea apropiada por el ciudadano como miembro activo del estado, luego como un derecho y por último como un derecho en estado de acción. Para servir de enlace entre el divorcio moral, cultural y costumbre, generando una condicionante social (reciproca) que imparta normas basadas en la paz.

¿Qué lograríamos?

A) Se diagnostica y se aplaca la anomia de aptitudes, valores y comportamientos,

B) Que la paz como valor integrador de todos los otros valores morales, éticos y cívicos refuerzan los inhibidores morales haciendo que estos no se desplacen y no se cometan delitos u acciones ofensivas; y,

 C) Formará conciencia y corresponsabilidad del ciudadano en el compromiso de la generación y cuidado de la paz, del ejercicio de derecho a la paz y su involucramiento en el proceso de generación de la paz, con esto armonizamos la ley, la moral y la cultura pues el proceso regulatorio tendrá una misma fuente: la paz.

Dicho lo anterior comenzaremos a construir la nueva línea de investigación de una “criminología para la paz”, la misma que es la segunda parte de este marco teórico y que se pasa a explicar con acciones concretas a continuación. 

CAPÍTULO VII: LA IDEOLOGÍA DE LA PAZ QUE SE UTILIZARÁ EN ESTA INVESTIGACIÓN:

Queriendo proponer una nueva línea de investigación dentro de las ciencias para la paz y la criminología para fusionarlas en una “criminología para la paz” con el objeto de tener una propuesta alternativa para reducir la violencia consecuencia del delito, lo primero que debo hacer es indicar que es la paz y cuál es la corriente ideológica que voy a utilizar.

La paz para mí es una, indivisible y es previa, en este sentido los autores que influyen en mi pensamiento son Tolstoi, Gandhi y Martin Luther King, esto es, la paz es producto de la Verdad, la paz se manifiesta en forma de justicia que es otro atributo de la Verdad y se hace efectiva en el prójimo (amor al prójimo) o en el otro (otredad), y que, aunque suene redundante es el máximo atributo de la Verdad.

La aclaración anterior es importante porque no voy a indagar en tantos conceptos y definiciones que se han dado sobre la paz, validos o no, para el suscrito la paz es una sola con un gran poder de construcción y se manifiesta en todos los ámbitos humanos, así como, la violencia es una sola con un enorme poder de destrucción en todos los ámbitos humanos,  guardando el respeto que se merecen los estudiosos de la paces me parece que crear una paz por cada derecho exigido o anteponer la palabra paz a cada activismo o causa lo único que ha hecho es difuminar o diluir la idea imaginaria, social, colectiva y concreta de lo que es la paz, lo que yo llamo la “anomia de la paz”; al contrario la violencia ha sido muy capaz de ser lineal y de irse apoderando de todos los estamentos y situaciones del mundo.

Para la mi paz tiene cuatro dimensiones en el ser: la espiritual (lo previo), el alma (mente), la física y la acción, estas cuatro dimensiones de paz se manifestarían de la siguiente forma; primero, desde el exterior (espíritu-verdad-amor) desciende hacia la esfera del interior (alma y mente) y una vez sentida y racionalizada se proyecta, se promulga y se propaga (físico y acción) hacia lo social para generar un ambiente de paz colectiva convirtiéndome en un agente de paz..

La paz es un producto de la VERDAD que tiene consecuencias en toda la integridad del ser y es el sendero del hacer;  Entonces ¿Que es la Verdad?, aunque no es un concepto desarrollado por mí, sino que como ya lo he dicho está bastante influenciado por Tolstoi, Gandhi y Martin Luther King, la VERDAD es Dios (Poder Superior para el Ateo o Agnóstico) y en términos simples es AMOR INFINITO para todas las criaturas del Universo, es la sabiduría, es la prudencia, es la bondad, la misericordia, la humildad, amor filial al prójimo, es el respeto por la naturaleza, es ser manso no por miedo o por conveniencia, es ser manso por amor al AMOR y al otro que es productor del mismo amor, es amar al que hace el mal pero sin dejar de reprochar los actos malos o violentos, es no resistir al mal haciendo el mal sino haciendo el bien (noviolencia). Como decía Gandhi “no ser un hombre sabio, pero si un hombre de oración”, por eso para mí la PAZ es una virtud y característica imprescindible de la VERDAD, por eso empieza por uno y se expande hacia los demás, solo aquel que experimenta ese amor verdadero encuentra la alegría de la paz y solo aquel que experimenta la alegría de la paz la puede propagar, contagiar y reflejar en su ser que es bueno para el otro.

Considero a la paz desde tres vertientes, una que es el resultado de un proceso que está ya explicado, con raíces ontológicas propias y epistemológicamente como un estado al que se puede llegar y propagar, la segunda vertiente, es como un valor común a todos los seres humanos y que cuando se experimenta individual y colectivamente es un manantial para la práctica de otros valores como la solidaridad, empatía, equidad, bondad, humildad, tolerancia, amor filial, alegría, ternura, amabilidad, compañerismo, buena voluntad, entre otros, todos estos no son el resultado de una ética estricta o de una posición superior, es el resultado de algo que se siente y se cree, para dar un ejemplo, si soy generoso actuó de esa forma y esa experiencia me emociona, me gratifica y me ayuda a entender que es bueno para mí y para el otro y es algo que deseo repetir, es una emoción que se nutrió de algo que nació en el espíritu pero se anido en mi mente, en mi físico y mi acción, por lo tanto, no es una imposición es el resultado de entender que para la Verdad ser generoso es necesario porque es AMOR en acción.

Por último, la tercera vertiente, es que es un derecho, pero no solo un derecho que nace de la racionalización de una norma, debo indicar que para mí todo lo que es por medio de la fuerza “coacción” deja de ser pacifico aunque sea necesario para regular la vida en sociedad, aclarado esto lo considero un derecho porque es parte de nuestra naturaleza, es un principio que permite la ponderación del ejercicio de los otros derechos, por medio de la paz se logra el desarrollo, solo en paz se logra dar educación, por medio de la paz todos podemos desarrollar empresas, por medio de la paz se desarrolla plenamente la democracia, la libertad, la fraternidad y la igualdad, por medio de la paz se construyen caminos o se desarrollan proyectos respetando la naturaleza, por medio de la paz se construyen ideas de desarrollo comunitario y es por medio de la paz es que me siento seguro; por lo tanto, no es un derecho en sentido estricto es un deber “moral y cultural” (que se puede normar), lo que quiero decir es que normalización del paz es la garantía de que todas demás garantías se hagan posibles.

[17]

Con todo lo explicado mi concepto de paz es: una consecuencia de la Verdad que permite la realización de las personas y sociedades y es fuente de los valores, morales y éticos, que se efectúa a través de la justicia para traer orden individual y colectivo siendo la base de todas las potencialidades humanas y el desarrollo de los pueblos. Por lo tanto, la Paz es la que debe nutrir todo lo que se hace y todo lo que se hace debe ser nutrido por la paz.

CAPÍTULO VIII: ANALISIS Y FUNDAMENTACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN

Si hacemos una revisión a todo lo investigado hasta el momento podríamos explicar el fenómeno-conflicto delincuencia en el siguiente resumen:

  1. Causas individuales, sociales y colectivas no resueltas que son generadoras de delincuencia.
  2. La anomia que según uno u otro autor revisado genera un vacío referencial en cuanto a la forma correcta o incorrecta de actuar (pautas de comportamiento) en virtud a los cambios bruscos o acelerados en la sociedad o, en su caso, porque los medios para obtener los fines impuestos por la sociedad no son los viables, haciendo que algunas personas busquen “alternativas” al margen de la ley para obtenerlos o se creen sus propios códigos de conducta para poder subsistir en la sociedad.
  3. Existen mecanismos cognitivos individuales que los seres humanos utilizaríamos para desplazar nuestros inhibidores morales con el objetivo de justificar una conducta lesiva, violenta u ofensiva.
  4. En las sociedades se produce un fenómeno social denominado divorcio de la ley, la moral y la cultura y que cuando esto ocurre o no se alinean se produce un conflicto entre el ciudadano con el ciudadano y ciudadano-estado generándose una paupérrima cultura ciudadana que daría lugar a conducta antisociales y ofensivas.
  5. La respuesta a todos estos problemas ha sido por parte de muchos gobernantes del mundo es exceso de punitivo o populismo penal, siendo que no se resuelve el problema de la delincuencia, sino que se comenten abusos por parte del Estado añadiéndose una política de relativización de los derechos humanos y disminución de libertades inconcebible en países democráticos.

Como consecuencia de todo lo dicho en el párrafo anterior el resultado es violencia simbólica utilizada por los políticos y medios de comunicación para mitificar, cosificar y generar estereotipos sociales en zonas, barrios, personas con frases como “estos monstruos; animales, bestias, barbaros o ese barrio de delincuentes o esa zona es peligrosa” es sin duda alguna un simbolismo que cuando se implanta en una ciudad o estado deja huellas en zonas pobladas por personas que por vivir ahí se convierten ya en sujetos de sospechas y susceptibles a cualquier tipo de violencia.

Al existir violencia simbólica hace su aparición la violencia cultural con frases con “tolerancia cero, mano dura contra la delincuencia, o ellos o nosotros, esta gente merece morir” genera que las personas permitan, acepten y hasta justifiquen que se trata de una guerra en donde es el delincuente o yo, replicando al interior de la sociedad términos y discursos violento.

Como es de esperarse al existir violencia simbólica y cultura, la violencia estructural hace su aparición cuando justifica la negación de los derechos humanos, la limitación y relativización de los mismos y por supuestos las intervenciones de la fuerza pública agresiva y con violencia, lo cual es aplaudido por la población que no se da cuenta que también sus derechos están en riesgo, relativizados y con menos libertad, es decir, la violencia estructural juega un doble rol pues pone en riesgo al sujeto de esta política como al que la aplaude.

Por último, la violencia directa de parte de un individuo segregado por su condición social y ubicación geográfica, sin oportunidades pues nunca se atendieron los factores sociales, comunitarios e individuales para su desarrollo, al que se le exige mucho, pero los medios para conseguirlos son escasos o muy pocos y a quien la sociedad no le entrega un marco de referencia de actuar pues le rechaza y encima se legisla en contra de sus principios morales y culturales. Como consecuencia aparecen la frustración, la violencia y la falta de paz.

Llegado a este punto la pregunta es ¿Cómo se logra cambiar esto? Pues es evidente que las investigaciones para la paz y la propia criminología han hechos importantes aportes científicos y metodológicos para generar paz por medio de la seguridad en el caso de la criminología y generar paz por medio de las diferentes paces desarrolladas por las investigaciones para la paz, sin embargo, el resultado no ha variado desde los primeros ensayos de Lombroso o en el caso de las ciencias para la paz después de la segunda guerra mundial, la violencia producto de la delincuencia no ha hecho más que aumentar en número de víctimas y crueldad a través de los años.

Por lo tanto, la conclusión a la que he llegado y podría aventurar a decir que es primer descubrimiento de este Trabajo Final de Máster es que la violencia simbólica, cultural, estructural y directa de la delincuencia es el resultado de un fenómeno que he denominado “anomía de la paz”, y en base a lo estudiado la defino como la  ausencia de conocimientos, valores, costumbres, mecanismos que logren que el estado, la sociedad, las instituciones y los individuos generemos soluciones a los problemas sociales, comunitarios e individuales desde la paz por medio de la paz con fines pacíficos con el objeto de tener un marco de referencia individual y colectivo que den sentido a la vida en sociedad,  para lo cual esta línea de investigación que he llamado “criminología para la paz” serviría como herramienta metodológica para implementar un plan de acción interdisciplinario para llenar ese vació que es la “anomia de la paz”, concretamente para atender a los problemas relacionados con el fenómeno social delincuencia y paralelamente atender otros problemas sociales derivados de esta carencia o desorganización social.

8.1. Propuesta para eliminar la “anomia de la paz”:

Todas las formas de violencia ocupan el vacío que deja la paz, la  “anomia de la paz” es tener una noción de que puede ser paz pero no un concepto general y un modelo de actuación definido (comportamientos, valores y actitudes),  que da como resultado el que no se marquen pautas de referencia del actuar ciudadano, de la sociedad, estado o gobierno (falta de condicionante recíprocos) coherentes con ella pues existe una visión distorsionada o  individualista (que no es compartida muchas veces con los demás y que explicaría el divorcio de la ley, la moral y la cultura) de la paz.

Por tanto, al existir esta anomía no podemos ni siquiera a empezar a trabajar por ejemplo en el campo de la violencia producida por el delito, pues al no estar instruida, escolarizada menos aun socializada no forma parte del espíritu del cuerpo social no existiendo un “ser social pacífico” que deja como efecto que no se pueda realizar un “hacer social pacífico” pues no se puede trabajar sobre lo que no se conoce o de lo que cada uno tiene una idea vaga.

Otro fenómeno que se produce, es que se ubica a la paz como un fin y no como el medio. Por eso todo es prioridad menos la paz, por eso la sociedad mundial de forma cotidiana no vela por que toda sus actividades públicas y privadas tengan como punto de partida la paz; tal es el dilema que hemos invertido las prioridades pensando que lo accesorio dará como resultado lo principal.

Para el caso del fenómeno delito se ha dicho que mientras exista seguridad habrá paz, pero esto no ocurre solo en este campo, lo mismo en la economía se dice que mientras exista bienestar adquisitivo habrá paz y como último ejemplo se piensa que mientras exista democracia habrá más paz, cuando en realidad es todo lo contrario, como ya se ha dicho antes, solo habrá seguridad si hay paz primero, solo habrá bienestar económico si hay paz primero y solo puede existir democracia plena si hay paz primero, en consecuencia la primera acción de esta criminología para la paz es darle prioridad a la paz como punto de partida para cualquier acción preventiva del delito.

La segunda propuesta es erradicar la “anomia de paz”, para ello se propone generar una ideología de la paz con un sustento filosófico que será elaborado a partir de los avances en las investigaciones para la paz. Se debe redactar un manifiesto y un manual que sirva de guía para el activismo político, para los gobernantes y para la sociedad civil que explique pragmáticamente como se convierte desde la paz la violencia en paz.

Esta propuesta se haría siguiendo el siguiente esquema: IDEOLOGÍA PACÍFICA+FILOSOFÍA PACÍFICA+POLÍTICA PACÍFICA APLICADA= ESTADO PACÍFICOS, aunque suene ambicioso la propuesta es la creación de movimientos políticos pacifistas que poco a poco tomen el estado para convertirlos en “estados constitucionales de paz” con esto se consiguen dos cosas fundamentales:

A) Eliminar la anomía de la paz, y,

B) Cómo van a existir pautas y referencias de la paz se elimina el exceso punitivo porque se pondera la paz como punto de partida, medio y fin.

Si se comienza a trabajar en la segunda propuesta lograremos dos cosas adicionales que ya se han dicho en este Trabajo Final de Máster, la primera, es desarrollar condicionantes recíprocos o comportamientos modelados basados en los valores de la paz,  estos nuevos condicionantes recíprocos actuarían sobre los mecanismos cognitivos de desplazamiento moral mencionados en la teoría vicaría de Bandura, así la paz como fuente de valores reforzarían los inhibidores naturales del individuo evitando la reproducción de conductas ofensivas o delitos.

Segundo, la erradicación de la anomia de la paz serviría como “integrador” en el proceso de armonizar a ley, la moral y la cultura (lo que Mockus denomina “anfibio cultural”) logrando concordancia en los tres mecanismos regladores.

 

8.2. Propuesta desde una criminología para la paz:

Esta investigación nos ha dado una posible conclusión previa de que el conflicto social delincuencia es viable por la posible existencia de una “anomia de la paz” las propuestas hechas en el numeral anterior ya son acciones que se podrían realizar desde esta criminología para la paz, ahora bien, en el caso de que de alguna de esas propuestas sean debidamente socializadas, estructuradas y ejecutadas la suposición es que permitirán a largo plazo reducir los índices delictivos de forma pacífica.

Aunque ya ponerse a trabajar en un reducir la anomia de paz supondría un gran logro, sin embargo, los presupuestos que dieron inicio a esta investigación siguen estando presentes y sin haberles dado una respuesta al menos en forma de proposición, nos referimos a atender los factores individuales, sociales y comunitarios que son los generadores de conflicto social delincuencia y como contener el fenómeno del populismo penal que genera violencia simbólica, cultural, estructural y directa.

Como aclaración adicional, todas las soluciones que se van a sugerir en este numeral como las que se dieron en el anterior nacen del preconcepto dado por el suscrito de lo que es criminología, así mismo, de la idea de paz explicada y conceptualizada en el punto ocho de esta investigación denominada “La ideología de la Paz que se utilizará en esta investigación”, entendiendo que como no puedo obligar a compartir mi ideología de la paz por completo menos aún en su concepción metafísica, nos centraremos en sugerir estas soluciones desde la dimensión mental y física (endógena y exógena), su propagación y promulgación para generar un ambiente colectivo de paz.

Me enfocaré también en la tercera vertiente como derecho, pero se le agrega que es también una obligación ciudadana, así pues: la paz es un principio que permite la ponderación del ejercicio de los otros derechos, la normalización de la paz es la garantía de que todas demás garantías se hagan posibles. Por lo tanto, la Paz es la que debe nutrir todo lo que se hace y todo lo que se hace debe ser nutrido por la paz.

 

8.2.1. Factores individuales, sociales y comunitarios no atendidos generadores de la delincuencia:

En cuanto a los factores mencionados, esta investigación no puede proponer soluciones de todas las carencias, esto es, salud, sanidad, infraestructura, empleo, tecnología, pues no son cuestiones que esta criminología para la paz pueda tener alguna incidencia, salvo y como cualquier ciencia social supone su exigibilidad por ser cuestiones que atañen a los derechos ciudadanos y a los derechos humanos, en cuanto a lo que sí es resultado de esta línea de investigación considero que hay ciertas propuestas que son importantes sugerir sin adentrarnos en su ejecución pues eso sería una investigación propia por cada una de ellas.

 

8.2.1.2. Factores individuales:

 

Cuando hablamos de los factores individuales que generan la delincuencia ya sabemos que existen mecanismos que permiten el desplazamiento de la moral como inhibidor de las conductas antisociales u ofensiva, por eso está criminología para la paz propone dos posibles soluciones para mitigar los factores individuales, las dos son en el campo de la educación, una formal y la otra transversal.

En el campo de la educación formal es imperativo la generación de lazos cívicos mientras se instruye, se escolariza y se educa al individuo para que vaya formando una idea de cuál es la responsabilidad como ciudadano y que lo identifica como ente político con los demás que comparten con él en la comunidad esa calidad[22], lo que yo llamo la “otredad ciudadana”.

Esta educación cívica permite un compromiso interiorizado de cuál es mi importancia y mi actuar dentro del órgano social, a lo que se debe de sumar que el “lazo” simbólicamente será la paz, es decir, mi compromiso como ciudadano conmigo mismo y con el otro ciudadano es generar relaciones basadas en la paz y mantenerla vigente porque es importante de forma individual y colectiva, para mi propio beneficio pues como ya hemos dicho de la paz se fijan metas y se forjan medios.

La segunda parte de esta proposición es un modelo transversal de educación en valores de la paz con énfasis en el manejo de emociones y sentimientos, esta propuesta se basa de la deducción de que en los barrios donde existe mayor cantidad de delincuencia predomina la frustración por cuestiones que ya se han mencionado en esta investigación, siendo que muchos de los actos de violencia (o delitos) se producen ocasionalmente cuando estas emociones no logran contenerse, un ejemplo de esto es el maltrato familiar, las riñas entre vecinos u homicidios simples por rabia temporal, aunque no cito un estudio formal de la incidencia, en criminología se verifica que la prevalencia de delincuencia ocasional es muy alta, por eso se hace necesario la educación en valores.

Otra razón de porque es necesario la educación en valores para la paz es por la condicionante reciproca, y es que, si no se le enseña a un adulto a ser pacífico y actuar en valores, es probable que el niño, aunque se le enseñe en la escuela otra cosa actuara por repetición si ven a los adultos comportarse de otra manera, tenemos que tener claro, que somos los adultos los que tenemos la responsabilidad de cambiar el mundo, soy completamente contrario a querer imponer a púberes la responsabilidad de coser lo roto de la humanidad, eso es injusto además que es irreal y quizás podría ser demasiado tarde.

Volviendo al tema de la educación en valores, es que los valores nos ayudan en varios aspectos, el primero, cuando se tiene un código básico de valores que encaminan nuestro actuar (una especie de filosofía del proceder) sentimientos como la frustración, el enojo, la ira se aplacan porque estos se manifiestan precisamente cuando no hay una guía moral para gestionar nuestros problemas, los valores nos permiten tener una idea para aquello que nos frustra y direccionan las pensamientos de nuestras vidas. Segundo, los valores son bases, medios y fines[23], significa que los valores me identifican como persona ante mí mismo y me dan identidad y son las pautas para representarme en mi vida, los valores medios son aquellos que nos permiten enlazar las metas con los fines que me propongo claro ejemplo de esto es la perseverancia, constancia, y los valores fines son aquellos que expreso en mi vida cotidiana cuando logró algún cometido, ejemplo la alegría cuando me gradúe de este Máster. Tercero, los valores me dan valor pues es lo que la gente percibe y me encuadra en virtud de mis acciones o comportamiento, así mismo los valores me permiten valorar y ser valorado.

Cuarto, los valores reprimen comportamientos lesivos individuales y colectivamente, por ejemplo, el 16 de noviembre de 1.993 la Unesco declaró la tolerancia como valor medio para reducir los síntomas de la intolerancia como por ejemplo el racismo, la exclusión, la segregación, el sexismo, machismo, etc., otro valor de crucial importancia es la empatía que permite ponerme en el lugar del otro para poder resolver los problemas entendiendo la postura del contrario. Quinto, y lo más importante los valores inhiben las conductas delictivas, debemos recordar que el conflicto delincuencia primero ofende a la moral y luego a la ley, cuando una persona tiene valores cimentados es muy poco probable que los desplace y justifique su mal comportamiento.

Por último, la paz es un valor que se debe enseñar porque es la fuente de todos los valores, de allí nace la sana convivencia social y evita que los conflictos lleguen a tener connotaciones violentas.

8.2.1.3 Factores Sociales:

 

En lo que respecta a los factores sociales que generan el fenómeno social delincuencia la propuesta es muy sencilla, la desmitificación de zonas delictivas y el estereotipo del delincuente de ciertos barrios; se explica, muchas zonas pobres, en particular en Latinoamérica, son declaradas zonas inseguras que justifican una exclusión, segregación e incluso vergüenza por pertenecer a esa comunidad, esto hace que las oportunidades de desarrollo en esas zonas geográficas se vean coartadas sea por falta de inversión privada como la pública, produciéndose con esto que los factores que generan la delincuencia sea muchas veces producto de la falta de asistencia o excesivo control. Además, las personas que pertenecen a estos barrios se les hace muy difícil conseguir empleos, acceder a educación de calidad o servicios ya que la gente teme y muchas personas (p.e. profesores, médicos, enfermeros) no desean asistir a estos lugares por miedo a ser violentados.

La mitificación de zonas inseguras genera una especie “barrio fobia” que hace que la persona que vive allí no tenga las mismas oportunidades de ser visto como a cualquier otro ser humano, esto produce delincuencia ya que se genera un “desobligo cívico”,  marginación porque le es muy difícil encontrar empleo o ser educados como el resto de la población y por ultimo una permanente vigilancia por parte de la autoridades de control que lejos pacificar las zonas incitan a través de los medios de comunicación a ser precavidos con estos sectores o personas impidiendo cualquier inversión o intervención efectiva.

La propuesta es individualizar el acto violento en la persona y en el delito cometido para demostrar que la comunidad no es responsable del mismo, sino que es el resultado de la actividad de un individuo, así como su crimen y que por uno no debe castigarse a la comunidad entera.  

8.2.1.4. Factores Comunitarios:

 

El último factor es para mí el más importante en la posible baja de índices del fenómeno conflicto-delito, para esto tenemos que hacer mano de dos herramientas básicas la primera la una la “Cultura de Paz” como marco de generación de redes sociales sanas y pacíficas y la segunda, que este modelo de Cultura de Paz se promueva y propague por medio de del “Desarrollo Comunitario”.

 Antes de explicar un poco la propuesta es necesario definir brevemente que es comunidad, que es cultura de paz y que es desarrollo comunitario, y desde allí ir construyendo la atención a este factor determinante.

 “La comunidad es una unidad social cuyos miembros participan de algún rasgo, interés, elemento, o función común, con conciencia de pertenencia, situados en una determinada área geográfica, en la cual la pluralidad de las personas interaccionan más intensamente entre sí, que en otros contextos” (sic) (Lillo & Roselló, 2001: 76) (Sesma, Esther & Rejón, Girela, 2013).

Del concepto expuesto vemos elementos inherentes a la comunidad son: una población, un territorio, intereses y rasgos comunes y recursos pero lo más importante para la propuesta que se va a hacer son “interacciones intensas”  por lo que se entiende que es los hechos, formas y sistemas de interacción son más frecuentes y con mayor participación entre los miembros de una comunidad (barrio, pueblo, comuna) que con los otros miembros de la sociedad de un Estado o ciudad  y esto nos da una ventaja cuando se intervienen en una comunidad especifica por medio del desarrollo comunitario para implementar una Cultura de Paz.

Según la definición de las Naciones Unidas (1998) “la Cultura de paz consiste en una serie de valores, actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los conflictos tratando de atacar sus causas [énfasis añadido] para solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las naciones” (Naciones Unidas,1998:2) Así mismo Naciones Unidas considera la Cultura de paz como; El conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto a la vida de la persona humana, a su dignidad y a todos los derechos humanos, el rechazo de la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de libertad, justicia, tolerancia y solidaridad, así como la comprensión tanto entre los pueblos los grupos y las personas” [énfasis añadido].

Por último T. Porzecanski (1983) define el Desarrollo de la Comunidad como: “El conjunto de acciones destinadas a provocar un cambio orientado de conductas a nivel de un microsistema social participativo y que signifique una etapa más avanzada de progreso humano.” (sic) (Sesma, Esther & Rejón, Girela, 2013)

Como vemos la comunidad tiene la ventaja de tener intereses comunes y sistemas de interacción más personales, además, existe cierta cohesión porque al pertenecer a la misma área geográfica comparten micro procesos culturales, económicos, sociales, políticos e incluso los mismos problemas por eso enfatizaba “interacciones intensas”; por regla general lo que sufre una comunidad lo sufren todos lo que a ella pertenecen.

Para exponer mejor a donde deseo llegar les voy a dar dos ejemplos, cuando hay un problema de violencia producto del consumo de drogas en el barrio Sergio Toral de Guayaquil todos los que son víctimas comparten el mismo dolor y una visión común de la dificultad, se ayudan, se cuidan entre ellos, se organizan pidiendo asistencia a las distintas autoridades en forma de “comités de barrio” y el alivio es esa interacción intensa que se manifiesta en la solidaridad, tolerancia, empatía, amor por el otro; otro ejemplo ecuatoriano que es muy común a todos los barrios es que comparten un patrono o santo, es así que en Guayaquil existe un barrio que se llama el Cristo del Consuelo que se mantienen unificado en virtud de esa tradición y a su patrono y, aunque es un barrio considerado “peligroso” cuando son las fiestas patronales toda la ciudad e incluso de muchas partes del país van a ese lugar a unirse a la procesión (de más de 200.000 personas) y los miembros de la comunidad incluso los delincuentes manifiestan respeto bajando la violencia y los delitos como una especie de código de respeto al patrono, a la fiesta y a sus propios vecinos que comparten esa creencia este es otro ejemplo de interacciones intensas.

El desarrollo comunitario entra en juego en esta propuesta en algo que yo ya experimenté en Guayaquil, Ecuador justamente cuando trabajaba en el área de Desarrollo Comunitario para el Gobierno Autónomo del Guayas, a través del trabajo de campo por medio de la participación ciudadana “aprovechamos esa intensidad en la interrelación” y formábamos líderes barriales con talleres y cursos en el conocimiento del plan de acción de Cultura de Paz de la Unesco, a quienes también se les enseñaba métodos alternativos de solución de conflicto en equidad y se gestionaba la solución de los conflictos de forma pacífica. 

Por medio de estos líderes barriales conformábamos redes y podíamos acceder a la comunidad con un programa adicional que se denominó “Pacificadores” el reto era que cada persona asumiera un valor para la paz lo promoviera e invitará a otro miembro de la comunidad a formar parte de algo que llamamos “Liga de Valores”, esta actividad dio muchos resultados positivos porque se cumplía el compromiso estatal de promover una cultura de paz, se enseñaba sobre la paz y los medios pacíficos de resolución de conflictos y se mejoraba la relación que entre vecinos se tenía y con nosotros que éramos parte del Estado estableciéndose una confianza mutua.

Este programa luego se amplió a otros actores como la policía comunitaria, asociaciones de trasportistas, comerciantes, escuelas, colegios en fin se iba haciendo un trabajo pequeño que poco a poco daba bastantes frutos. Considero que las ciencias para la paz podrían por medio de la criminología intervenir en lugares donde exista mucha violencia e ir propagando y promoviendo la transformación de los conflictos por medio de la cultura de paz con programas similares a este.

Como información adicional el programa de Liga de Valores que fue implementado entre el 2016 a Octubre del 2018 en la Provincia del Guayas, Ecuador,  fue también requerido por universidades públicas y privadas en temas que fueron más específicos como es así que la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Guayaquil y en la Politécnica Salesiana se nos pidió charlas de valores pacíficos para el emprendimiento, en otro caso como el sistema de transporte público llamado Metroquil en Guayaquil se nos pidió la conferencia para 400 choferes para resolver sus problemas con los usuarios y con la empresa de manera pacífica. En algunos barrios se nos pidió charlas de formación para resolver los problemas familiares de forma pacífica, talleres de tolerancia por parte de instituciones educativas en donde enseñamos a los profesores sobre las bondades de este valor medio para trabajar con sus alumnos de primaria y secundaria. 

Para concluir este punto, la ventaja de trabajar en la comunidad es aprovechar “lo común” de las personas que viven en un territorio determinado y con una población determinada, con intereses y problemas propios.

La criminología a través de un diagnostico podría establecer los parámetros que deban ser trabajados o los temas que son más conflictivos y generan violencia, por su parte las ciencias para para la paz en concreto el programa de Cultura de Paz de la Unesco nos da el marco de acción y la metodología  de intervención por medio del desarrollo comunitario en la rama de la participación ciudadana, se identifica los lideres barriales y se les da la formación de pacificadores y  a su vez por medio de estos líderes se va conociendo las necesidades de la población y a través de ellos se amplía las redes comunales hasta lograr que un barrio entero adopte la paz como sistema interacción social haciendo que el ciudadano comprenda su rol en el desarrollo de este derecho y su obligación en la preservación del mismo.

Con este modelo resolvemos además los factores individuales, sociales y generamos un condicionante reciproco haciendo que la paz sea la fuente de la ley, la moral y la cultura y se fortalezcan los inhibidores morales, creando un marco de actuación comunitario que reduciría lo que he denominado “anomia de paz”.

8.3. Sobre el Populismo Penal:

 

Lastimosamente, en esta investigación no he encontrado una propuesta concreta acerca de cómo enfrentar este fenómeno, el mismo que debo confesar es más serio que lo expuesto inicialmente, más aún si se logra demostrar que la “anomía de paz” es un hecho real pues esa falta de marco referencial no solo estaría afectando los modos de interacción social, sino que sería muy bien aprovechado por los defensores de este tipo de gobernanza punitiva.

Lo que sí puedo afirmar con respecto a este fenómeno, es la ventaja de que la criminología crítica ya lo tiene identificado y se están realizando trabajos académicos para detener esta forma de gobierno a través del miedo al delito, pese a lo dicho lo que si tenemos claro es que el exceso punitivo es simbólico y siempre trabaja sobre una supuesta emergencia con el objeto de centralizar el poder y la opinión, para esto considero que la esta criminología para la paz podría proponer lo siguiente:

Los observatorios de paz serían entes civiles que diagnostiquen y denuncien cuando un discurso, medida, noticia, política o ley atenta contra la paz, esto significa promover la paz como la máxima de actuación, como deber de respeto, como deber de ejercicio y como derecho colectivo.

Estos observatorios de paz tendrían como marcos de referencia académica lo desarrollado por las investigaciones para la paz, en especial, la paz cultural y paz simbólica, y los métodos de la paz neutra, como se ha podido evidenciar es claro que este populismo punitivo trabaja a nivel simbólico y cultural porque lo hace desde la política y los medios de comunicación, con procesos de mitificación, cosificación y exacerbación del miedo.

Los observatorios tendrían que vigilar los medios de comunicación y por medio del periodismo pacifista contrarrestar una noticia con claro tintes populistas, en el caso de los derechos cuando una ley que se quiera implantar viole principios de la paz como por ejemplo la tolerancia o actuar cuando se pretenda estigmatizar un lugar como peligroso y hacer intervenciones que vulneran derechos humanos, en general, organizaciones encargadas de la vigilancia de la irrupciones de la paz y la búsqueda inmediata de su restablecimiento.

Los derechos humanos están hechos entre otra cosa para limitar los excesos del poder punitivo, son un marco de referencia para que las actuaciones de la sociedad y la estatal reconozcan y respeten los derechos que son inalienables a los seres humanos, por eso para el populismo penal los derechos humanos constituyen un “estorbo” porque evidentemente se convierte en un obstáculo en la implementación de políticas violentas.

Es nuestro deber fortalecer el trabajo de los derechos humanos en la sociedad, los comités de defensa de los derechos humanos deben y están obligados a la denuncia permanente en la violación de los mismos, robustecer el sistema de derechos humanos es fundamental para limitar el exceso punitivo, para esto propondría trabajar en los siguientes ámbitos:

  1. Formar profesionales de criminología, derecho penal y derecho administrativo y periodismo sobre la base de los derechos humanos, debemos procurar que en los estudios de grado, educación continua y estudios de postgrados en estas cuatro ciencias tengan contempladas asignaturas sobre los derechos humanos no sólo como asignaturas optativas sino obligatorias.

Es que, los abogados debemos serlo en derechos humanos, los criminólogos debemos serlo en derechos humanos y lo policías, fiscales y jueces deben serlo en derechos humanos, así mismo el funcionario administrativo como el periodista, etc., si todo conocemos los mecanismos de derechos humanos el desarrollo profesional se ejercerá sobre esa base.

Lo anterior debería funcionar así ya que nuestros sistemas constitucionales se basan en el sistema de derechos humanos, al menos en su parte dogmática, por tanto, exigir el énfasis en su enseñanza y ejercicio es un mandato constitucional casi en todos los países occidentales, “simbólicamente” mientras más se ejerza sobre derechos humanos el populismo penal encontrará mayores obstáculos en su proliferación.

También hay que hacer un trabajo político de derechos humanos, considero que el problema de los derechos humanos en muchos países depende exclusivamente del respeto que los diferentes ámbitos de poder deseen reconocerle, en este sentido es necesario que se conformen comités interdisciplinarios que defiendan el sistema de derechos humanos, estos deberán ser independientes del poder y su trabajo solo debe centrarse en cimentar los derechos humanos sin confundirlos con otros propósitos.

Lastimosamente he sido testigo como en mi país los comités derechos humanos se han convertido en clientes del poder político que los absorben y los financian y terminan haciendo cualquier labor social con el membrete de derechos humanos, eso dolorosamente legitima un poder violento.

Por eso, considero que esta criminología para la paz podría educar a los representantes de los derechos humanos para que sean realmente observadores, promovedores, denunciadores y defensores de los derechos humanos y permitan contrarrestar las violaciones a los mismos.

Esta es una solución que podría ayudar a resolver un aspecto muy importante en todos los factores que producen el fenómeno social delincuencia que es la impunidad y ayudaría a mitigar profundamente la raíz del exceso punitivo producido por la centralización de la justicia, además fortalecería los lazos comunitarios que ya hemos visto.

Para entender un poco la propuesta vamos a explicar el contexto con el siguiente ejemplo, si en un barrio marginal (el ejemplo será tomado de Ecuador) se produce un hecho contrario a las normas morales o jurídicas o contra el bien de la comunidad, el escenario es que ese hecho debe ser judicializado siempre en distritos que se encuentran a kilómetros de distancia de donde se produjo el incidente, luego de que es aceptado al trámite la persona que espera recibir justicia deberá soportar que se ejecute todo un proceso y varias asistencias a la Corte para establecer si su reclamo tiene o no asidero jurídico, luego en virtud de los hechos un juez, quien es ajeno totalmente al contexto del evento, decide si alguna de las partes tiene la razón por medio de la emisión de una sentencia.

Esa sentencia debe ser ejecutada (si es que no se eleva a instancia jurisdiccional superior) en cuyo caso el perjudicado deberá acudir a la instancia administrativa (policía) a hacer vales sus derechos quienes luego de todas las verificaciones pertinentes decidirán hacer ejecutar lo decidido por el juez de la causa.

Para que un Estado sea pacifico debemos tener claro que si la justicia (no las administración de leyes) no es rápida u oportuno o JUSTA no podrá haber paz social, la impunidad hace que las personas desistan de acudir a un órgano judicial porque pasarán años o meses y tendrá altos costos hasta que un derecho vulnerado le sea reconocido, por eso muchas veces se hace justicia por mano propia lo que produce violencia y por supuesto si para que se me reconozca un derecho vulnerado debo pasar por tanta traba burocrática la solución es la corrupción (que también es violencia).

 Ahora bien, imaginémonos por un momento que todo el trámite anterior es por el robo de una gallina o el envenenamiento de una mascota o el movimiento de una cerca por centímetros en un lindero se pensaría dos veces en resolverlo directamente o a la fuerza o frustrarme por impunidad.

Para que no suceda lo anterior se ha creado la justicia comunitaria de paz, que es básicamente un representante de la comunidad, quien conoce sus costumbres, su territorio, sus “interacciones intensas”, su forma de hacer economía y los más importante conoce a sus vecinos; a quien se le da un poder jurisdiccional para resolver los problemas de la comunidad por medio de métodos alternativos de solución de conflictos no en derecho sino en equidad o conciencia, las formas que no se van a explicar aquí serían la conciliación, la mediación y el arbitraje.

Acompañando el trabajo de estos jueces comunitarios de paz estarían para hacer ejecutar las decisiones que estos tomen la policía comunitaria de paz, que serían miembros de la propia policía comunitaria con formación especial en ciencias para la paz en ámbito comunitario y resolución pacífica de conflictos para que no sean solo agentes del orden, sino que en cada intervención que efectúen traten de devolver la armonía social explicando que solo pueden ser agentes de orden si existe paz primero. Por último, a estos dos órganos se les acompañarían un equipo multidisciplinario de trabajadores sociales con conocimientos en paces.

¿Como ayudaría esto a reducir la influencia el populismo punitivo? creo que en primer lugar la comunidad se apropiaría de la justicia (la paz se hace efectiva por medio de la justicia) y además se la obtendría justicia de forma inmediata eliminando la impunidad que afecta a los factores individuales, sociales y comunitarios que generan el fenómeno delito.

Al apropiarse la comunidad de la justicia la centralización burocrática desaparecería y el exceso de poder en los funcionarios judiciales decrecería, los índices de violencia bajarían pues habría sentencias inmediatas, así como los índices de frustración que provocan la justicia por mano propia.

Lo que trato de explicar es que la comunidad se encontrará en capacidad de poder resolver sus problemas directamente sin necesidad de un salvador “populista”. Con esto no hay necesidad de la violencia simbólica y menos aún la cultural y por supuesto la relativización de los derechos humanos pues estos ya no le pertenecerían al poder de turno, la justicia y el fenómeno delincuencia le sería devuelto a la comunidad por su puesto con ciertas excepciones como crímenes de cuello blanco, delitos sexuales, narcotráfico, etc., el resto puede ser resuelto por sus propios jueces de paz comunitarios.         

CAPÍTULO IX:  CONCLUSIONES

La delincuencia es un fenómeno social que genera millones de muertes al año, a lo se suman también millones de lesionados y cuantiosas pérdidas económicas que impiden el ejercicio del derecho a la paz en muchos países del mundo, así mismo afecta el desarrollo de los pueblos y los derechos humanos de las poblaciones donde el conflicto es más recurrente, tan grave es el problema que es una preocupación para la salud pública como se vio del informe de la OMS[24], por  tanto, el delito es un fenómeno social que no puede estar alejado de las investigaciones para la paz precisamente porque impide el desarrollo de todo el potencial humano y afecta directamente a la calidad de vida de muchos habitantes en todo el planeta.

Agrava lo anterior la respuesta que algunos gobiernos han asumido para gestionar este problema, que lejos de resolver las causas sociales que generan el delito han adoptado una postura de “exceso de punición” por medio de una práctica que en criminología se conoce como “populismo punitivo”, en donde la política es  la de la relativización de los derechos humanos con el objetivo de no tener “estorbos” para resolver el problema con más violencia, lo que es auspiciado en muchas ocasiones por los medios de comunicación y otros órganos del poder estatal, generándose con esto violencia simbólica, cultural, estructural y directa.

Ante la gravedad de los hechos que se expusieron y toda vez que no existe una rama de las investigaciones para la paz específica para entender y atender el hecho del conflicto fenómeno delincuencia, me propuse crear una nueva línea de investigación con el objeto de prevenir pacíficamente los conflictos sociales que producen la delincuencia que se denominó “criminología para la paz”.

Planteado el reto era necesario establecer si esta línea de investigación se haría mediante la fusión de la criminología con las investigaciones para la paz, aprovechando que las dos ciencias son transdiciplinarias y que las mismas tienen objetivos similares: el conflicto, la violencia y la paz.

Para tratar de demostrar que la línea de investigación “criminología para la paz” era viable nos centramos en entender el fenómeno social delito desde las teorías psico socio criminológicas que explican la criminalidad; empecé por el análisis sociológico de las teorías de Emile Durkheim y Robert Merton que nos explicaban que la criminalidad se producía por cambios bruscos en la sociedad perdiéndose las pautas de comportamiento social que permitan al ciudadano tener modelos de referencias morales, culturales y éticos para distinguir que era lo correcto e incorrecto, ese fenómeno se conoce como anomía, por otra parte, se explicaba también que esta anomía era   también producida por la diferencia entre las metas que se instauraban socialmente a los ciudadanos y la falta de medios adecuados para obtenerlos haciendo que se generara una frustración y el posible cometimiento de delito.

Desde las teorías psico criminológicas conductista-cognitivas nos enfocamos en entender la conducta individual cuando se comete un hecho delictivo por eso no basamos en la teoría Vicaria de Albert Bandura donde se ilustró que existen mecanismos cognitivos desplazamiento moral que hacen que las personas justifiquen su conducta haciendo que el inhibidor moral no impida el acto delictivo, esto explica cómo se produce el conflicto delincuencia por debilitamiento en lo inhibidores de acciones ofensivas y delictivas.

 Por último, revisamos la tesis del divorcio de la ley, la moral y la cultura de Antanas Mockus y como esos sistemas reguladores deben armonizar para mantener una cultura ciudadana de paz y que cuando esto no ocurre se generan los hechos de violencia y la delincuencia, lo que nos permite entender desde un enfoque social y un enfoque individual las causas por medio de la cual se produce la delincuencia.

Todas las aproximaciones o, hallazgos o, explicaciones mencionados anteriormente fueron puestas bajo la lupa del modelo de paz escogido para este Trabajo de Final de Máster, que es básicamente se resumen a continuación:

a) la paz como obligación ciudadana y como derecho,

b) la paz como un principio que permite la ponderación del ejercicio de los otros derechos.

c) la normalización de la paz como garantía de que todas demás garantías se hagan posibles, llegando a la conclusión de que la Paz es la que debe nutrir todo lo que se hace y todo lo que se hace debe ser nutrido por la paz.

Hecha la revisión de la investigación documental frente a los conceptos de paz manejados he podido identificar un posible fenómeno social que explicaría el conflicto delincuencia y otros desajustes de la paz el cual que he denominado “anomia de la paz”, es decir falta de pautas de referencia que permitan al ciudadano común y a los gobernante de un estado entender cuando un acto es pacífico o cuando no lo es, de esa conclusión también se deduce de que no existe actualmente un modelo pragmático de la concepción de la paz y que se ha podido verificar que se pretende fortalecer la paz por medio de la práctica de otras actividades y no que las mismas sean alimentadas por la paz, y que hemos difuminado el poder de la paz como fuente de toda actividad  incluida la regulación humana.

Como resultado de estos análisis me propuse que una de las aportaciones de esta “criminología para paz” sería la tarea de llenar el vacío conceptual y social que la “anomia de la paz” produce, empezamos por proponer que debemos hacer un revisión metodológica de cómo se promueve y promulga la paz para que la misma sea el comienzo, el medio y el fin para obtener resultados de todas las actividades humanas, es decir su poder rector y que su ponderación sea las que influencien las reglas por las cuales sociedades conviven y los gobiernos actúen.

Decidí abordar los factores individuales, sociales y comunitarios y el fenómeno del populismo punitivo haciendo varias aportaciones y sugiriendo soluciones ya desde un enfoque de la “criminología para la paz”, siendo la criminología la encargada de hacer el diagnóstico del problema y las ciencias para la paz mediante la educación en valores para la paz, la educación cívica, el desarrollo comunitario, el comunitarismo, los métodos alternativos de solución de conflictos en conciencia o equidad, la paces y la transformación de los conflictos, la noviolencia, el trabajo social, los derechos humanos, entre otras, de dar la fundamentación del trabajo y la metodología de implementación de cada una de ellas.

Cada una de las sugerencias dadas en este trabajo intentan:

  • Mitigar el fenómeno populismo penal,
  • Reducir la anomía de la paz,
  • Atender los factores individuales, sociales y comunitarios que producen el fenómeno social delincuencia,
  • Fortalecer los inhibidores naturales de la conducta delictiva; y,
  • Armonizar la ley, la moral y la cultura para generar una Cultura de Paz Ciudadana que sirva como condicionante reciproco para fundar sociedades pacíficas y reducir los índices delictivos.

Finalmente, a la pregunta principal de esta investigación ¿se puede crear una línea de investigación denominada criminología para la paz?, mi conclusión es que sí y es más las ciencias para la paz solo podrán abordar el conflicto social delincuencia desde una perspectiva criminológica pues es la ciencia que estudia el crimen y a su vez la criminología solo podrá dar resultados pacíficos en sus actuaciones siempre que parta de la paz y ese conocimiento solo podrá dárselo las ciencias para la paz.

Las ciencias para la paz debe buscar la pacificación de los lugares donde la violencia producida por el fenómeno social delincuencia produce los estragos que hemos descrito en el recorrido de este trabajo de investigación, la criminalidad es falta de paz y según la Enciclopedia de la Paz y los conflictos la violencia “es un obstáculo que frena la potencialidades  de la realizaciones humanas”, por lo tanto si tiene que existir una criminología al servicio de la paz y a su vez al servicio de la humanidad.

La paz hay que perseguirla, promoverla e instaurarla en la consecución de estos objetivos todas las ciencias son un gran aporte a las investigaciones para la paz, sin embargo, debo reconocer que hay un camino largo por avanzar para afianzar esta línea de trabajo quedando claro que me queda mucho por estudiar y analizar por lo que es posible que este Trabajo Final de Máster merezca un estudio de mayor profundidad proponiendo de antemano un trabajo de investigación Doctoral con el objetivo de estudiar el fenómeno “anomía de la paz” desde el enforque de una “criminología para la paz”.

BIBLIOGRAFÍA:

(OMS), O. M. (20 de abril de 2019). Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud 2016. Obtenido de https://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/en/abstract_es.pdf: https://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/en/abstract_es.pdf

(UNODC), O. d. (2013). Estudio Mundial Sobre el Homicidio -Resumen Ejecutivo. Nueva York: Naciones Unidas. Obtenido de https://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/GLOBAL_HOMICIDE_Report_ExSum_spanish.pdf

Abi-Ackel, H. (2017). Tesis Doctoral: El Discurso Populista en la Intervención Punitiva: Un Análisis Político-Criminal. Obtenido de https://idus.us.es/xmlui/bitstream/handle/11441/68950/Tesis%202017%20Henrique%20%28completa%29.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Adams, D. (2014). Cultura de Paz, Una Utopía Posible. Ciudad de México, México: Editorial Herder.

Agudelo Ramírez, M. (2002). El derecho desde una actitud humanista. Obtenido de Opinión Jurídica: Revista Científica Vol. 1 No. 2: https://revistas.udem.edu.co/index.php/opinion/article/view/1293

Amnistía, I. (2018). Los Derechos Humanos en el Mundo. Londres: Amnistía Internacional. Obtenido de Informe 2017/2018.: https://crm.es.amnesty.org/sites/default/files/civicrm/persist/contribute/files/Informeanual2018air201718-spanish%20web.pdf

Asencio, E. (21 de mayo de 2019). http://educasocialts.blogspot.com/2017/10/teoria-del-aprendizaje-social-por_27.htmle. Obtenido de Educar Socialmente: http://educasocialts.blogspot.com/

Bauman, Z. (2007). Vida de Consumo. Ciudad de México, México: Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Z. (2017). Retropía. Barcelona: Paidos.

Beade, G. (2010). El populismo penal y el derecho penal todoterreno en la argentina. Obtenido de Revista Derecho Penal y Criminología N° 90: https://www.academia.edu/6719185/El_populismo_penal_y_el_derecho_penal_todoterreno_en_la_Argentina

Bonet Navarro, J. (2014). Justicia de paz y alternativa. Madrid: Dykinson.

Camps, Victoria & Giner, Salvador. (2001). Manual de civismo. 4aed. Barcelona : Ariel.

Casas, V. (23 de mayo de 2019). La comunicación en niños diagnosticados con Trastorno de Espectro Autista. Obtenido de Psicología de la Comunicación: http://psicomunicacion16.blogspot.com/

Chavez, D. (21 de mayo de 2019). Aprendizaje Vicario. Obtenido de Psicologia Social: http://deysichavezcontreras.blogspot.com/

Clavel, T. (24 de mayo de 2019). Balance de InSight Crime sobre homicidios en Latinoamérica en 2017. Recuperado el 19, de https://es.insightcrime.org: https://es.insightcrime.org/noticias/analisis/balance-de-insight-crime-sobre-homicidios-en-latinoamerica-en-2017/

Cortina, A. (1996). El quehacer ético. Madrid, España: Editorial Santillana.

Cortina, A. (2017). Aporofobia un desafío a la democracia. Barcelona , España: Editorial Espasa Libros.

Criminoloy, E. S. (2017). Criminologia: Instroducción a sus Pincipios. En M. D. Tárraga. Madrid : Editorial DYKINSON, S.L.

Díaz Núñez, V. & Ortiz Alvis A. . (15 de 12 de 2013). La ciudad y la arquitectura del miedo. (U. d. Guadalajara, Ed.) Recuperado el 22 de 07 de 2018, de file:///C:/Users/Juan%20Jose%20Hidalgo/Downloads/Dialnet-LaCiudadYLaArquitecturaDelMiedo-5646249.pdf

Dios, M. (2010). La Paz Como Cultura. Lleida, España: Editorial Milenio.

Durkheim, É. (.-1. (s.f.).

Durkheim, É. (1988). El Suicidio . Buenos Aires: Grupo Editoria Tomo.

E. (s.f.).

Enciclopeadia de Paz y Conflictos. (2004). Enciclopeadia de Paz y Conflictos. Granada, Granada, Granada, Andalucia, España: Editorial Universidad de Granada.

Galtung, J. (2003). Paz por medios pacíficos: paz y conflicto, desarrollo y civilización. (B. Gogoratuz, Ed.) Bilbao, España: Bakeaz/.

García-Pablos de Molina, A. (2009). Tratado de criminología. 4 o ed. actualizada, corregida y aumentada. Valencia, España: Tirant lo Blanch.

Gargarella, R. (2011). El Derecho y el Castigo: De la injusticia Penal. Derechos y Libertades, 38-39.

Gargarella, R. (2011). EL derecho y el castigo: de la injusticia penal. Derechos y Libertades No. 25, Epoca II, 1-2.

Gargarella, R. (2011). El Derecho y El Castigo: De la injusticia Penal . Derechos y Libertades No. 25 Epoca ii, 1-2.

Garland, D. (2005). La Cultura del Control. Barcelona, España: Editorial Gedisa.

Garrido Martín, Eugenio., Masip Pallejá, Jaume, Herrero, Alonso, Carmen. (2009). Autoeficacia y delincuencia. Madrid. Madrid, España: Dykinson.

Garrido, E., Herrero , C., & Masip, J. (23 de mayo de 2019). Teoría Cognitiva social de la conducta moral y de la delictiva. Obtenido de Psicologia Criminalista: http://www.conductitlan.org.mx/17_psicologiacriminalista/Materiales/E_Teoria%20cognitiva%20de%20la%20delincuencia.pdf

Gibran, K. (2003). El profeta. Santa Fe, Argentina: El Cid Editor.

Gill, F. (2013). Introducción a la Teorías Criminológica. Madrid, España: Editorial Tecnos.

Ginestet, A. (2012). Pax. Malaga, España: Editorial Mil Razones.

Hikail, H. (2009). Criminología Psicoanalítica, Conductual y del Desarrollo. México: Editorial VLex.

II., J. P. (2002). No hay paz sin justicia no hay justicia sin perdón. Mensaje de su Santidad Juan Pablo II para la celebración XXXV Jornada de la Paz mundial (págs. 1-8). Toronto, Canada: Vaticano. Obtenido de https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/messages/peace/documents/hf_jp-ii_mes_20011211_xxxv-world-day-for-peace.html

Jiménez, F. (12 de 10 de 2009). Hacia una antropología para la paz. Obtenido de Gaceta de Antripología: https://www.ugr.es/~pwlac/G25_43Francisco_Jimenez_Bautista.html

Jiménez, F. (2018). Paz Imperfecta Nuevas Querellas Amistosas. Obtenido de Revista de Cultura de Paz, Vol. 2: https://www.revistadeculturadepaz.com/index.php/culturapaz/article/view/38

Jimenez, F. (2018). Paz Neutra: Una Ilustración Del Concepto. Obtenido de Revista de Paz y Conflictos Vol. 11, No 2. pp: 19–52: http://revistaseug.ugr.es/index.php/revpaz/article/view/1806/2627

King, M. (1999). La Fuerza de Amar. Madrid, España: Editorial Acción Cultura Cristiana.

Kripalani, Krishna, Gandhi & Mohandas Karamchand. (1998). Fe, Religión y Política. En Todos los hombres son hermanos (págs. 105-115). Madrid, España: Sociedad Educación Atenas.

Landrove, G. (2009). El nuevo derecho penal. Granada: Tirant lo Blanch.

López Fernández, M. d. (8 de julio-diciembre de 2009). El concepto de anomia de Durkheim y Las aportaciones teóricas posteriores. (R. d. Iberoamericana, Ed.) Iberóforum, IV numero 8, 130-147.

Machado M., Maqueda M, Marín de Espinoza E., Sánchez J., Moreno-Torres M., Pérez E., Pomares E., Portilla G, Ramos M., Zugaldía. (2002). Derecho Penal: Parte General. Valencia , España : Editorial Tiran lo Blanch.

Mahatma, G. (2008). Política de la Noviolencia. (R. Edición Campos, Ed.) Madrid, España: Editorial Los Libros de la Catarata.

Mahatma, G. (2015). Autobiografía. Buenos Aires, Argentina: Editorial Arkano Books.

Mandela, N. (2010). Conversaciones conmigo mismo. Barcelona: Planeta.

Mandela, N. (2013). Un ideal por el cual vivo. Navarra, España: Editorial Txalaparta.

Martines, V. (20022). Filosofía y culturas para hacer las paces. Red Andaluza Escuela Espacio de Paz (pág. 12). Sevilla: UNESCO. Obtenido de https://gruposhumanidades14.files.wordpress.com/2014/10/vicent-martc3adnez-guzmc3a1n-filosofc3ada-y-culturas-para-hacer-las-paces.pdf

Mayor, F. (2016). Cultura de Paz y no violencia. Transición histórica de la fuerza a la palabra. Obtenido de http://fund-culturadepaz.org/spa/03/cent03%20Actividades%20FMZ.htm

Moal, P. (2018). Violencia, Conciencia, No-Violencia. Madrid: Editorial Nueva Economía.

Mockus Antanas, Corzo Jimmy, Ramírez Andrea y Cancino Diego. (2012). Cultura ciudadana: en las antípodas de la violencia. En M. H. Mokus Antana, Antípodas de la violencia: Desafíos de cultura ciudadana para la crisis de (in)seguridad en América Latina (págs. 229-253). Nueva York, Estados Unidos : Banco Interamericano de Desarrollo & Corpovisionarios. Obtenido de https://publications.iadb.org/es/antipodas-de-la-violencia-desafios-de-cultura-ciudadana-para-la-crisis-de-inseguridad-en-america

Mokus, A. (1994). Divorcio de la Ley la Moral y la Culrura. Bogota, Colombia.

Mokus, A. (1994). Objetivo Cultura Ciudadana: Divorcio de la Ley, la moral y la Cultura . Bogota, Colombia.

Moloney, J. (2009). Peacemaking Criminology. Obtenido de Undergraduate Review, 5, 78-83.: http://vc.bridgew.edu/undergrad_rev/vol5/iss1/16

Morillas, L. (1991). Teorias Eclécticas de la Penas. Madrid, España: Morillas, Lorenzo, Editorial Tecnos.

Muñoz, F. (2001). La paz Imperfecta (ed) (2001). Obtenido de Granada, Editorial Universidad de Granada: https://www.ugr.es/~fmunoz/documentos/Paz%20imperfecta.html

Muñoz, Francisco & Bolaños, Jorge. (s.f.). La Praxis (Teoría y Práctica) de la Paz imperfecta. Obtenido de http://ipaz.ugr.es/wp-content/files/publicaciones/ColeccionEirene/eirene30/eirene30cap2.pdf

Nils, C. (1993). La Industria del Control del Delito: ¿La nueva forma de holocausto? Buenos Aires, Argentina: Editores del Puerto. Buenos Aires.

Nils, C. (2004). A Suitable Amount of Crime. London: Routledge.

ONU, O. d. (1999). Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz. Nueva York, Estados Unidos : ONU. Obtenido de https://es.wikisource.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_y_Programa_de_Acci%C3%B3n_sobre_una_Cultura_de_Paz

Parent, Jacquemin & Juan, María. (2011). Reflexiones sobre la No-violencia. Toluca, México: Editorial Comisión de Derechos Humanos del Estado de México.

Paris, Albert. (2005). Tesis Doctoral: Transformación de los conflictos desde la filosofía de la paz. (U. d. Plana, Ed.) Castellon de la Plana, España. Obtenido de https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/10456/paris.pdf

Peces-Barba, G. (2007). Educación para la ciudadanía y derechos humanos. Madrid: Espasa Calpe.

Percy, C. (2009). Teorias de los Conflictos de Johan Galtung. Revista de Paz y Conflictos No. 2, 2.

Rodríguez, M. J. (12 de 01 de 2014). https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4714053. Recuperado el 22 de 02 de 2019, de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4714053: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4714053

Roth, K. (7 de marzo de 2019). El peligroso avance del populismo: Ataques Globales a los valores de derechos humanos . Obtenido de Human Rights Wacht: https://www.hrw.org/es/world-report/2017/country-chapters/298722

Ruiz Ortiz & Carlos Antonio.Teología y Cultura de Paz (para una teología de paz y su cultura). (1 de 01/04 de 2014). Revista Cultura de Paz Volumen 20 • N° 62. Recuperado el 13 de 04 de 2019, de Revista Cultura de Paz: http:///C:/Users/Juan%20Jose%20Hidalgo/Downloads/1466-Texto%20del%20art%C3%ADc

Sánchez, Sebastián & Vargas Miriam. (2017). La Cultura de Paz en Educación Secundaria Obligatoria. Estudio Comparado de Libros de texto de Educación para la Ciudadanía. Obtenido de Revista de Pedagogía Bordón. Vol. 69 Núm. 2.: https://recyt.fecyt.es/index.php/BORDON/article/view/49768

Sesma, Esther & Rejón, Girela. (2013). Trabajo Social Comunitario y construcción de paz. 52. (V. d. Documentación, Ed.) Granada, España.

Simon, J. (2012). Gobernar a través del delito. Barcelona, España: Editorial Gedisa.

Simon, Jonathan, Boschiroli & Victoria de los Ángeles. (2007). Gobernar a través del delito. Barcelona, España: Editorial Gedisa.

Teijón, M. (2 de 1 de 2018). Anomia, frustración y delitio: una propuesta de medición para la variable principal de las teorías clásicas de la frustración. Recuperado el 18 de 01 de 2019, de Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología: http://criminet.ugr.es/recpc/20/recpc20-07.pdf

Telleschi, T. (2018). El alcance filosófico y sociológico de la Paz Imperfecta. Un re-enfoque crítico. Obtenido de Revista de Cultura de Paz: https://revistadeculturadepaz.com/index.php/culturapaz/article/view/27

Tolstoi, L. (2010). El Reino de Dios está dentro de todos Vosotros. Barcelona : Editorial Kairos .

Tortolero, U. (21 de Mayo de 2019). Teorias criminologicas que intentan explicar la delincuencia en la sociedad. Recuperado el 12 de 11 de 2018, de http://www.monografias.com: https://www.monografias.com/trabajos89/teorias-criminologicas-delincuencia-sociedad/teorias-criminologicas-delincuencia-sociedad.shtml#laanomiaa

Trejo, R. (2015). Mensajes de odio y discriminación en las redes sociales. Colección Matices, 35-37.

UNESCO. (1995). Declaración de Principios sobre la Tolerancia. Paris, Francia: UNESCO. Obtenido de http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13175&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

Villa, G. (2013). Subcultura desviadas . En F. G. Villa, Introducción a las Teorías Criminológicas (pág. 85). Madrid: Editorial Tecnos .

Yarce, J. (2004). Valor para vivir los Valores. Barcelona, España: Grupo Editorial Norma.

Zaffaroni, E. ¿. (2014). ¿Derecho penal humano o inhumano? Revista de Derecho Penal y Criminología III, AÑO Iv • Nº 08, Buenos Aires. Obtenido de http://www.pensamientopenal.com.ar/system/files/2016/05/doctrina43435.pdf

Zaffaroni, E. C. (2003). Criminología. Bogota, Colombia: Editorial Temis.


[1]                     Concepto desarrollado por el suscrito.

[2]              Aquí Algunos ejemplos: A) Filipinas: La difamación de los derechos humanos por Duterte, una “clásica táctica de distracción”: “Difamar a los grupos de derechos humanos es una táctica de distracción clásica de los autores de abusos contra los derechos humanos en todo el mundo. La bravuconería, el derramamiento de sangre y las amenazas a quienes lo critican han caracterizado hasta ahora la presidencia de Rodrigo Duterte. Por desgracia, cuando comienza su tercer año en el poder, parece que la población filipina se enfrenta a más de lo mismo”. B) Jair Bolsonaro, presidente de Brasil: “El error de la dictadura fue torturar y no matar”. “Hay que dar seis horas para que los delincuentes se entreguen. Si no, se ametralla el barrio pobre desde el aire “y C) Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, Ecuador: en un discurso como Gobernador en 1985 ““Ustedes, policías, tienen órdenes precisas, claras; tenéis el respaldo moral, legal y económico del Gobierno (…) Usad las armas porque están facultados para ello. Ya saldrán las cotorras nuevamente a clamar por los derechos humanos, pero por los derechos humanos de los asesinos, de los delincuentes, de los terroristas, de los violadores y de los secuestradores (…) Porque si una mínima porción, ínfima porción, la porción podrida de la sociedad, tiene que caer abatida, tendrá que caer abatida” , quiero agregar que el antes Gobernador es el actual Alcalde de la Ciudad por casi 20 años  y utiliza el mismo discurso para gobernar a través del delito y es probablemente un candidato a la presidencia del país. Podríamos usar otros ejemplos como la narrativa de Trump o los discursos de derecha de Europa, pero considero que el punto ha quedado bastante claro, para este tipo de políticos y políticas los derechos humanos son una amenaza a su estilo de gobierno.

[3] Idea tomada de la propuesta de la Paz Neutra hecha por el Profesor Francisco Jiménez Bautista y de la lectura de varios de sus artículos y que son parte de la bibliografía de este TFM.

[4] Gráfico 2: Se verifica que atendiendo los factores que producen el conflicto delincuencia desde la criminología para su diagnóstico y entendimiento y las ciencias para la paz para su intervención podría darnos una línea de investigación llamada “criminología para la paz” o “criminología al servicio de la paz”.

[5] Gráfico 3: Vemos que hay una relación inversamente proporcional entre las causas anteriores al conflicto que sumado a la violencia da igual delincuencia, lo que genera ausencia de paz, y, a su vez, si se atienden las causas previas al conflicto se aumenta el nivel de paz pues se reducen los niveles de violencia consecuentemente la delincuencia.                                                                                        

[6]Gráfico 4: En este cuadro se muestra como como la ausencia de paz al interior de la sociedad genera presión sobre los factores individuales, sociales y comunitarios, estos a su vez generan conflictos que se transforman en violencia por medio del delito, demandando de la sociedad una reacción punitiva la que se traslada a la esfera de poder público que responde ante la “emergencia” mediante el poder punitivo o populismo penal, como dato adicional se indica que las causas siempre son ascendentes y los efectos de exceso del control social formalizado siempre son descendentes aumentando aún más la frustración social desencadenando más conflicto, más violencia y más delincuencia.

[7]Acerca del suicido se refiere al descontento individual por la desestructuración de la sociedad y que la alternativa es una especie de rebelión que se traduce en criminalidad para efectos de este trabajo de investigación.

[8] Sobre la educación tendrá especial importancia en el capítulo de las propuestas para atender los factores que producen el fenómeno social delito y en especial cuando se trate de la idea de la “anomia de la paz”

[9] Gráfico 5: En este cuadro se grafica la dinámica que se produce por la anomia y como a partir de situación se origina los conflictos sociales como las conductas desviadas y la delincuencia.

[10] Gráfico 6: Diagrama explicativo de la teoría de la frustración en donde se verifica como se llega al delito por la anomía social determinada por la frustración entre los medios y los fines basada en la explicación de Merton.

[11] Gráfico 7: Explica los procesos de aprendizaje a través de los medios de comunicación como parte del ambiente cotidiano del individuo.

[12] Gráfico 8: Aquí se ilustra como se aprenden los comportamientos agresivos por imitación y las cuatro fases indicadas, si se desea saber más de esto se puede revisar el experimento del muñeco bobo de Albert Bandura 

[13]Gráfico 9: De elaboración propia pero tomado del esquema de Bandura para explicar la desvinculación moral.

[14] Películas Piratas son aquellas que se copian sin licencia de derecho de autor.

[15] Gráfico 10: Se presenta la ideología de paz del autor de este trabajo de investigación de como la paz es previa y va influenciando desde los intimo-individual hasta lo colectivo.

[16] Gráfico 11: Proceso que explica como la paz debe ser una experiencia cotidiana y que genera resultados en la persona que actúa desde un valor para la paz como la persona que la recibe.

[17] Gráfico 12: La Paz fundamenta todo lo demás bienes jurídicos y sociales, resultado Paz como derecho.

[18] Gráfico 13: Cuadro:   Aquí se verifica como las civilizaciones hemos distorsionado el valor de la paz, pensando que la paz no tiene ese poder de transformación social, por eso se especula que solo desarrollando otras materias se puede fortalecer la paz, claro ejemplo de una paz anómica.

[19] Gráfico 14:  Aquí se verifica que cuando se pondera el poder transformador de la paz, todo lo que la sociedad haga se fundamenta en ella, así los desarrollos tecnológicos, científicos, económicos, las leyes y la propia democracia tienen un núcleo, un medio de ejecución y un resultado pacifico, es decir desarrollar todo desde la paz y al servicio de la paz, incluso la propia existencia del estado.

[20] Gráfico 15: podemos verificar que una sociedad que actúa sobre los valores de la paz genera la activación de los inhibidores morales que actúan a nivel cognitivo y bloquean las intenciones antisociales u ofensivas, todo bajo el marco de una condicionante reciproca que modela el comportamiento.

[21] Gráfico 16: Sin anomía de la paz los sistemas reguladores de la conducta armonizan sobre un valor superior, permitiendo que todos conozcamos nuestro papel ciudadano en poner como meta máxima la paz, así lograríamos que exista una cultura ciudadana para la paz sostenible.

[22] Esta propuesta es una variante de la hecha por Adela Cortina en su libro el Quehacer Ético: Guía para la una Educación Moral, que es parte de la bibliografía de este TFM.

[23] Si se desea ahondar en esta idea se puede leer el modelo Hall-Tonna, aunque ese estudio no es parte de este TFM si podría ampliar los conocimientos de la importancia de los valores en la inhibición de conductas antisociales o como a través de ellos se logra rehabilitar a un adicto o un delincuente.

[24] Organización Mundial de la Salud

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s